Entrevista a Café Azar
Breve spoiler de la historia del cineclub en Misiones
Hoy vuelvo a la ciudad a encontrarmelos, donde volcó el Poseidón, donde escapó Papillón. Woody tenía razón. Si Disney despertase… casualmente canta a lo lejos y se oye de cerca, Fito Paez. En un café posadeño con mesitas pequeñas típicas de París espera Café Azar, puntual como las funciones de cine. El antropólogo, escritor, especialista en cine, cinéfilo, respira el aire de la nouvelle vague, por sus venas corre sangre grupo John Ford y en sus ojos de celuloide hay una melancolía típica de un Bogart, de aquellos años de cine negro.
Toma 1 escena 1
Sin introducción ni explicación previa vamos directo al tema: hablemos de cineclubs. Entonces el entrevistado, como un hombre de armas tomar, sin pestañear, como en una peli de Sergio Leone, dispara sin dudar: el cineclub es una propuesta de proyección de películas que pueden estar fuera del circuito comercial, o por lo menos fuera del mainstream cinematográfico del momento, de la actualidad, que incorpora una organizacion tematica de ciclos. Eso puede derivar en una retrospectiva de directores, de actores o de temas específicos.
Café, ahora como en un flashback, vuelve a los años de juventud y curiosidad cuando empieza su recorrido por los lugares de proyecciones y debates. “El primer cineclub al que concurrí fue en el auditorio Montoya en los finales de la dictadura, comienzos de la democracia. Lo coordinaba el Chango Coria. Pudimos ver películas de la nueva movida española y después de la función se trataba de generar un espacio de debate y discusión en torno a la película”.
“Resalto esto porque acá se olvida que antes de nosotros hubo personas que ya hicieron lo que ahora hace uno”, dijo.
El entrevistado continúa rememorando esos noveles momentos de iniciación, “y siguiendo esa línea estaba Miguel Riquelme coordinando el cineclub del Macunam” (el Macunam fue una experiencia para la zona, el museo de arte contemporáneo dependiente de la Universidad Nacional de Misiones)”.
“Lo importante del cineclub es que miramos la película pero no nos vamos cada uno a su casa masticando la película, sino que la ponemos en discusión y a partir de ahí establecer las interpretaciones, las discusiones. Es como cuando después de un partido de fútbol nadie está de acuerdo con lo que pasó en la cancha, pasa lo mismo con el cine, uno ve una película interpreta algo, siente algo sobre alguna cosa y esto hace que salga otro y diga no, a mi me parece que no tiene nada que ver”.
La experiencia también remite a otras épocas, en los 70 fundamentalmente, cuando ir al cine era una actividad considerada en el rango de las actividades comunes sobre todo dentro de cierta clase media argentina y después de la función se iba al bar a establecer la discusión sobre la observado.
“Recuerdo también un cineclub de la Unam allá por la calle Jujuy. Yo era estudiante de Antropología recién ingresado y fuimos a ver El año pasado en Marienbad de Alain Resnais. Salimos con la cabeza cuadrada, no entendíamos nada y un profesor nuestro nos explicó lo que habíamos visto. Una historia de fantasmas y demás”.
El camino hasta el presente
En la actualidad resaltó el espacio del Instituto de Artes Audivisuales de Misiones (Iaavim) con la Cinemateca a cargo de Guillermo Rovira. “Está tratando de rescatar todo eso. Me acuerdo también de otra situación quizás no tan de cineclub, pero sí dentro de la proyección y lo popular cuando en los 90 con Julio Marbiz empezaron a aparecer los cinemoviles en la provincia. Me acuerdo proyecciones en el interior de Casa rodante o la película de Ivonne Pierron con mucha gente del pueblo, mirando las películas y fascinadas también con eso que estaba viendo”.
Para Café, la idea es volver a esa práctica, “nos cuesta mucho hacer la palabra pública, nos han disciplinado en eso y todo corre a través de las redes y demás, pero me parece bueno ese ejercicio de mirar una película en conjunto, con un montón de personas antes que estar encerrado en tu casa con tu computadora o tu proyector, tu pantalla led. Ver la película juntos y después poder discutir es un punto piola que suma. Poner la voz en el espacio público, implica también ponerla en consideración, correr el riesgo de ser rebatido o aceptado”.
Además de su ciclo de cine resaltó que en la provincia hay otros espacios donde se están proyectando películas como en San Pedro, Eldorado... “Esto se suma a que la provincia tiene una producción considerable ya de películas filmadas acá con realizadores locales o con producciones que eligen Misiones para filmar y eso es lo que genera construcción de público”.
“Un público que empiece a ver cine y no solo eso sino que empiece a entender el lenguaje audiovisual. A partir de ver mucho cine vos vas viendo cómo se cuenta una historia. No recuerdo si era Mariana Enriquez que decía no me spoilees la película”, refirió y continuó: “Pero lo cierto es que las historias de la humanidad caben en pocos temas. Lo que después cambia es la mirada que hace que cada director en su película sobre la misma historia que otros tantos hicieron, y hace que se genere la originalidad. Y cierra todo con el público que se siente interpelado por esa historia, esa forma de contar la película, por esa paleta de colores, por ese sin fin de cosas que tiene lo audiovisual”.
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