Misiones cuenta con la ley de sponsorización
El gen que nos mantiene siempre en competencia
Estamos a casi una década de Río 2016, los Juegos Olímpicos en los que Argentina mandó a su segunda delegación más grande de la historia. Fueron los juegos de Paula Pareto, de Los Leones y de la dupla Santiago Lange-Cecilia Carranza en lo más alto del podio. Detrás hubo un plan, personal, de sus respectivas federaciones, pero hubo uno más grande. Hubo inversión previa.
En 2009 se sancionó la ley 26.573 y se crea el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard). El deporte en Argentina pasa a tener un presupuesto más grande y una autarquía que hasta ese momento no tenía.
¿De dónde salía el dinero? El 1 por ciento (sí, apenas el 1 por ciento) de lo facturado por las compañías de celulares en materia de planes prepagos se destinaba al Enard. Eso permitió que muchos deportistas reciban becas para dedicarse a entrenar, que se mejore la infraestructura, que haya captación de talentos, que se creen proyectos alrededor del deporte. En definitiva, se invirtió en el deporte.
Pero la inversión en deporte es eso, una inversión. No es algo directo. Se pone plata y aparece un resultado. No funciona de esa manera. Hay un proceso, de años, y también muchas cuestiones que tienen que confluir para que un joven deportista llegue a la élite, llegue a representar al país. Sin la inversión todo eso es prácticamente imposible y todo queda en manos del azar.
Río de Janeiro 2016 fue el evento al que muchos de esos deportistas que a partir de 2010 comenzaron a estar bajo el ala del Enard llegaron a competir en plenitud. Fue, para varios, la culminación de ese proceso. Por algo Argentina llevó, después de Londres 1948, a su delegación más grande a la máxima cita del deporte.
Al presidente Mauricio Macri se le ocurrió que era una buena idea que el Enard dejara de recibir ese 1 por ciento. Seguramente tenía muchos buenos argumentos y no relaciones comerciales con los dueños de quienes prestaban servicios de telefonía celular en el país.
El deporte empezó a sentir el desfinanciamiento. La pandemia hizo su otra parte, pero como nunca antes el actual gobierno dejó sin fondos al deporte. Se recortaron programas y se dejó de lado a uno de los emblemas del deporte argentino: los Juegos Nacionales Evita. La motosierra hizo tambalear las bases.
Entonces, ¿por qué Argentina sigue sacando deportistas? Por qué hay equipos que siguen compitiendo al máximo nivel. Por qué conocemos historias de deportistas que, a pesar de tantas trabas y negativas, están. Se cuelgan la bandera argentina cuando se suben al podio. Sacan pecho del país que, en muchos casos, no los ayudó a estar en esos lugares.
Evidentemente hay algo en el gen argentino que nos hace querer competir, querer estar lo más arriba posible. No es transferible a otras materias de la vida, pero está claro que en lo deportivo tenemos un plus.
¿Qué hace un deportista cuando las puertas se cierran? ¿Cómo reconfigura las metas, los sueños? ¿Se deja caer o cae y toma impulso?
Según un informe de tacticadeporte.com.ar, una página especializada en investigar sobre el deporte argentino, el presupuesto 2026 significará, en términos reales, un recorte del 8 por ciento en materia deportiva. Desde diciembre de 2023 el deporte pierde en Argentina, porque los números dicen que desde ese momento el recorte significó un 65 por ciento menos de ingresos.
Esto no se evidencia solamente en menos dinero en becas, en apoyo para que los deportistas puedan participar, hacer giras internacionales, sino también en infraestructura, en poder realizar captación de nuevos potenciales figuras, en potenciales medallistas, en potenciales representantes del país.
El modelo es el que propone el gobierno en todo sentido: el mercado regula. Pero el mercado quiere un deportista formado, ganador, con visibilidad. Quiere subirse al auto de Franco Colapinto en la Fórmula 1. No lo acompañó en el momento en el que casi se queda sin lugar por falta de un sponsor cuando todavía no salía en todos los portales y era una promesa. El mercado no quiere acompañar desde el inicio. El mercado no quiere apostar, quiere saber cuál es el caballo ganador y montarse ahí para sacar más provecho.
Soportar la tormenta
Los Juegos Nacionales Evita son, junto al programa Clubes en Obra, los que más sintieron el golpe de los recortes. Hace algunos años, las provincias contaban con un presupuesto para mandar a los chicos a competir a Mar del Plata (donde habitualmente se hacen las finales nacionales). El recorte significó, por ejemplo, que cada provincia se haga cargo de sus competidores. Sin dinero para los hoteles, para los viajes, para la ropa, para nada. Eso se replicó en otros aspectos.
Varios deportistas misioneros recibían becas del Enard para poder armar sus calendarios, competir, seguir en el deporte. La beca no cubría todas las necesidades que tiene un deportista, pero era un buen aporte.
Analía Zacarías es desde hace muchos años, sinónimo de BMX en Misiones y también en Argentina. Pese a eso, la posadeña no pudo representar al país en París 2024, ¿la causa? En el camino para los Juegos Olímpicos, la misionera se quedó sin los fondos del Enard y pese a su esfuerzo titánico no logró conseguir el sustento económico.
Misiones cuenta, desde 2017, con una ley de sponsorización para el deporte. En realidad, la ley se sancionó en 2011, pero se reglamentó varios años después. La premisa es generar una sinergia entre el estado y el sector privado.
El deportista, club o federación presenta un proyecto deportivo, objetivos a alcanzar, un calendario, metas y la empresa que decide apoyar dicho proyecto recibe un beneficio fiscal.
“Como herramienta, sirve. Hay cosas para mejorar, por supuesto”, aseguró Analía, una de las deportistas que utilizó el sponsoreo y por eso la opinión toma más fuerza: “Hay empresas que cumplen con los requisitos de la ley y otras que no y se achica el margen”.
“En mi caso tenés que dar el triple en el uso de imagen para que te den muy poco para todo lo que te pide. Debería haber un acuerdo de qué tiene que hacer el deportista y qué la empresa”, analizó la deportista.
“Primero es el acuerdo con la empresa y después se hace el régimen por la ley de sponsorización y funciona más fácil. La parte más engorrosa es el contacto con la persona correcta de una empresa y que esa empresa tenga la visión”, confesó Zacarías.
Para un competidor de un deporte individual como Analía, el trabajo es mucho más complejo. Es ella la que tiene que dar con ese contacto, presentarse, hablar, mostrar sus logros, sus proyectos, sus metas. Todo ese tiempo que lo pasa en oficinas no lo pasa en la pista entrenando. Ese tiempo que su cabeza está pensando qué puerta debe tocar no está pensando en cómo mejorar un truco.
“Del 2017 al 2023 fui a todos los torneos y no tenía que estar preocupada. Con la beca del Enard, por más mínima que sea, tenía la dieta del mes, la alimentación. Todos los que tenían las becas tenían, mínimo, copas del mundo aseguradas”, contó.
Para los que están en una oficina manejando la economía con un Excel, recortar una beca es un número más. Para Analía significó quedarse sin la posibilidad de pelear la clasificación a París 2024 y un golpe muy duro tras años de esfuerzo, de competir, de elegir ese estilo de vida.
“Uno pone el cuerpo, por representar a tu país a tu provincia y después el cuerpo te pasa factura. Le dedicas tu vida al alto rendimiento”, confesó y dejó una idea para analizar: “Estaría bueno poder articular más entre lo público y lo privado, poder tener una carpeta de empresas que están interesadas y articular mejor eso”.
Repensar desde la herramienta
En febrero de 2027 se cumplirán 10 años de la reglamentación de la conocida como ley de sponsorización del deporte en Misiones. Es una herramienta que algunos utilizaron más y otros no conocen dentro del mundo deportivo. ¿Necesita modificarse, actualizarse? Seguramente sí, pero está y es una base sobre la cual se puede empezar un debate.
Para cada club, para cada federación, para cada deportista su especialidad, su rama, su disciplina es la más importante y es totalmente válido. Pero está claro que en un contexto económico como el actual es muy complejo llegar a todos los actores.
Se hace clave, entonces, que el apoyo no solamente llegue desde el estado, sino también de los privados. El empresariado debe comprender que apoyar a un deportista, a un club, a un equipo no es solamente dar dinero, recibir un beneficio impositivo o económico. Se debe generar un lazo con esa comunidad.
El beneficio puede estar más allá del dinero. Asociar una marca a los valores de ciertos deportistas o de un equipo. Acompañar el proceso y no solamente buscar el resultado inmediato, el impacto económico directo.
En cuanto a la ley, después de casi una década desde que entró en funcionamiento pleno, el análisis también vale. Quizás los actores de todos los sectores podrían acercar posiciones para que sea más funcional y ágil a quiénes la necesitan. Pensar en la autarquía con la que nació el Enard en 2009 es difícil, pero no imposible. Requiere de un trabajo mayor y de un compromiso político de varios sectores dentro del estado.
En el mientras tanto, también sirve la autocrítica como ciudadanos. Hacer ciudadanía no es solamente ir a votar cada dos años, es exigir y proponer una reforma que le dé, en este caso, a clubes, federaciones y deportistas soluciones. Que sea un impulso para generar esa tan necesaria articulación entre las posibilidades del estado y los intereses del empresariado.
A diferencia de otras provincias, Misiones cuenta con un Ministerio de Deportes, que tiene su presupuesto y sus programas. Que desde hace casi una década instituyó los Juegos Deportivos Misioneros, que le dieron la posibilidad a muchos chicos de encontrar en el deporte un camino a seguir. Sobre esas bases se puede discutir lo que viene y el cómo.
“Argentina tiene mucha madera. Tenemos muchos habilidosos en todos los deportes, pero dedicarte profesionalmente, salvo ciertos deportes, es muy difícil”, resumió Analía.
Quizás por casos como el de la posadeña seguimos teniendo personas que nos representan, que no bajan los brazos incluso en tiempos como los actuales, en los que el recorte es el más feroz. Al parecer, en el gen del deportista argentino, rendirse no es una posibilidad.
Avanza la vuelta del financiamiento
El debate parlamentario sobre el futuro del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) avanza hacia una redefinición de su financiamiento, con la expectativa puesta en que la Cámara de Diputados apruebe la restauración de la autonomía financiera del organismo.
El dictamen de mayoría propone una modificación sustancial en la estructura de ingresos del Enard, al reinstaurar y ampliar la retención del 1 por ciento sobre la facturación de servicios de telecomunicaciones, una medida que había sido eliminada durante la gestión de Mauricio Macri.
La iniciativa plantea que el 1 por ciento de la facturación no sólo se aplique a la telefonía celular, como en su versión original, sino que también abarque la telefonía fija, la conectividad de internet y la televisión por cable. Este esquema, según las estimaciones de los legisladores que promueven el proyecto, permitiría recaudar alrededor de 70 millones de dólares anuales destinados a financiar el deporte de alto rendimiento.