2025-11-23

Impacto social, ambiental y económico

Un agrocamping sustentable que busca dar un salto turístico

Ubicado en el paraje Nueva Argentina, la iniciativa nace después de una crisis en la Cooperativa Avícola. Hay familias que actualmente producen, trabajan y reciclan

Un agrocamping en paraje Nueva Argentina -ruta 19 kilómetro 30, de Colonia Wanda- busca crecer para atraer a más turistas. Actualmente trabajan en el cuidado y mantenimiento del lugar con tinte social, ambiental y educativo, y quienes llevan adelante el proyecto apuntan a tener la pronta habilitación del Ministerio de Turismo para funcionar como complejo turístico y recreativo. En el lugar viven familias que producen sus propios alimentos y también trabajan en cultivos medicinales y la producción de ladrillos, entre otros. La iniciativa comenzó en el 2018 luego de que la Cooperativa Avícola del municipio comenzara a decaer.   Samuel Rubén Doichele, secretario y expresidente de la Cooperativa Agrícola de Wanda, actualmente coordinador del Agrocamping Asociación Civil para el Desarrollo Misionero, relató de qué se trata el “Proyecto Integral Socio-Comunitario de Triple Impacto Social, que tiene tres ejes fundamentales: lo social, lo ambiental y lo económico como aporte a la comunidad”. 

Inicios 

El agricultor indicó que desde hace unos años la Cooperativa Avícola de Wanda “atraviesa una situación crítica debido a la falta de habilitaciones y a diversas restricciones impuestas en los últimos años”. Explicó que la planta de faena permanece inactiva y la producción agrícola se encuentra detenida. “Después de endeudarnos y quebrarnos para sostener la cooperativa, muchos volvieron al tabaco. Era lo que menos queríamos que sucediera”, lamentó. 

En ese contexto, y con la preocupación por el futuro de los jóvenes del pueblo, la comunidad impulsó un proyecto alternativo: un agrocamping “con fines educativos, productivos y de contención social”. “Lo pensamos como centro de formación, recreación y producción. Pero también como espacio de rehabilitación, porque muchos chicos han caído en las drogas y necesitaban un lugar para salir adelante”, explicó.

El agrocamping comenzó en 2018 y ganó reconocimiento nacional: “La iniciativa en el 2019 obtuvo el premio al mejor proyecto de innovación e impacto social del país. Un año después, en plena pandemia, el canal alemán DW visitó el lugar y le dio proyección internacional. Desde ahí varias empresas y fundaciones empezaron a ayudarnos”. 

Un proyecto con impacto  

“Las instituciones que participan estamos haciendo cosas muy importantes”, señaló Doichele. En ese marco se consolidó el Agrocamping Amigos del Norte, nacido en 2018 y hoy convertido en una asociación civil independiente bajo el nombre Asociación Civil para el Desarrollo Misionero.

“El lugar tiene una particularidad: está construido con materiales reciclados. Tenemos cabañas de botellas, muros de neumáticos y recientemente terminamos un techo hecho también con neumáticos”, detalló.  El predio cuenta con cinco hectáreas y media, alberga a más de 10 familias que viven allí temporalmente mientras se capacitan, producen y luego se independizan. Entre las actividades se destacan la fabricación de ladrillos, granja y cría de animales, distintas ramas de artesanía y carpintería.

Trabajo y sustentabilidad

“El funcionamiento del agrocamping se sostiene sobre tres ejes: recreativo, educativo y productivo, lo que lo convierte en un espacio de contención social, formación laboral y generación de oportunidades para jóvenes y familias que buscan alternativas a la crisis”, dijo. 

El coordinador explicó que muchas familias que llegan lo hacen “sin nada”, buscando un espacio donde empezar de nuevo. Allí encuentran una primera contención y un sistema basado en la autonomía: “Les enseñamos a producir alimentos para bajar costos,  enseñar a producir es una herramienta importante para defenderse en el mundo hoy”, afirmó.

El proceso incluye la fabricación de sus propios elementos básicos: camas, muebles e, incluso en algunos casos, las primeras cabañas dentro del predio. “Los que mejor se acomodan ya pueden construir su casita. Y cuando les va bien, compran su terrenito y levantan su vivienda propia”, señaló Doichele.

El proyecto se sostiene mediante una red de colaboración con empresas y fábricas. Sin embargo, aclaró que en el agrocamping prefieren evitar la lógica asistencialista: “La palabra ‘donar’ no nos gusta, porque no queremos que nada sea gratis. Siempre buscamos una forma de retribuir”, explicó y aclaró que ese intercambio puede tomar diferentes formas: los aserraderos que entregan madera reciben como contraparte trabajos de limpieza de terrenos; quienes aportan herramientas reciben plantines, pescado o productos de la huerta.

Y cerró: “Este modelo otorga dignidad y participación activa a las familias, y contribuye a sostener un circuito productivo dentro del predio”. 

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