2025-01-26

Testimonio de una pareja obereña víctima de Pay Diamond

“Nos dejamos ganar por la ilusión de una vida mejor, más previsible”

En 2016, Emilio y Oscar fueron estafados en 38.000 dólares mediante una supuesta inversión en una mina de diamantes. Detalles de una maniobra que dejó varias víctimas

Emilio y Oscar se conocieron en 2009 en un evento en la casa suiza del Parque de las Naciones y siguen juntos. Con orgullo, recordaron que constituyen una de las primeras parejas que contrajeron matrimonio en Oberá bajo de la figura del casamiento igualitario.

Tras casi 16 años de convivencia, en la actualidad persiguen el sueño de ser padres, por lo que están inscriptos en el registro de adoptantes.

En medio, como toda pareja, vivieron momentos turbulentos que pusieron a prueba el amor y el compromiso mutuo.

La situación más difícil que afrontaron, según reconocieron, sucedió en 2016, cuando pusieron todos sus ahorros en Pay Diamond, una supuesta empresa de inversión que resultó ser una estafa piramidal.

“Prometían participación en las ganancias de una mina de diamantes en África con una rentabilidad del 5% semanal en dólares. Las acciones valían entre 200 y 3000 dólares, y como la cara de la empresa era gente conocida, nos entusiasmamos y embarcamos”, explicó Oscar, quien se desempeña como personal de salud.

A su lado, Emilio -que es docente- reconoció que “nos creíamos personas inteligentes y terminamos siendo estafados. Nos copamos con las promesas y no alcanzamos a ver las alertas. Creo que nos dejamos ganar por la ilusión de una vida mejor, más previsible”.

Como todo esquema Ponzi, a cada inversor los convencían de sumar más personas al circuito para incrementar sus ganancias con comisiones.

Precisaron que invirtieron 38.000 dólares en Pay Diamond, monto que provino de ahorros de varios años de trabajo, más la venta de un vehículo.

Golpe a la ilusión

En diálogo con El Territorio, Oscar relató que empezaron con una inversión de 500 dólares y enseguida obtuvieron ganancias.

“Así nos endulzaron y cada vez nos metimos más y más. Yo incluso dejé uno de mis trabajos, porque me convenía más buscar inversores para mejorar mi comisión que lo que cobraba como enfermero en una clínica. Al menos eso nos hicieron creer”, señaló.

En tanto, como ambos son profesionales, tienen buena presencia y saben expresarse, fueron convocados para dictar algunos cursos por diferentes localidades de la provincia, siempre acompañados por los referentes de la empresa.

En ese aspecto, Emilio mencionó que “nos hicieron creer que éramos casi una familia, nos pusimos la camiseta porque a nosotros nos estaba resultando y, a la vez, queríamos que más gente disfrute de los beneficios. Pero nos usaron. Hasta hoy hay gente que nos acusa, siendo que fuimos tan víctimas como ellos”.

Tras nueve meses de compromiso, inversión y supuestas ganancias, uno de los pseudo empresarios obereños que estaba al frente del esquema los convenció en invertir los 38.000 dólares que tenían para “pegar el gran salto”, en teoría.

“La promesa fue suculenta, pero a la hora de sacar la plata no pudimos hacerlo. Se usaba una aplicación donde podíamos ver el monto, pero se podía sacar una pequeña parte. Hasta que un día se bloqueó la cuenta y nunca pudimos recuperar nada”, lamentaron.

Los reclamos nunca fueron atendidos y los referentes locales se mostraron como víctimas.

“Nosotros quedamos tan golpeados que ni denunciamos, lo que hubiéramos hecho, pero sentimos hasta vergüenza y eso nos jugó en contra, además tuvimos miedo de quedar implicados porque dimos algunas charlas y atrajimos inversores. Todo eso jugó a favor de los verdaderos estafadores”, agregaron.

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