Por un sueño colectivo

Domingo 17 de mayo de 2020
¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Así concluye la obra de teatro con más de 300 años de vigencia llamada ‘La vida es un sueño’, de Pedro Calderón de la Barca. Se centra en la libertad del ser humano, para determinar su destino. Como protagonista lo tiene al príncipe Segismundo, que en la obra entrenada en 1635 se cuestiona sobre el sentido de la vida mientras se encuentra en cautiverio. En resumen, el tema principal de la obra gira en torno a qué es el libre albedrío, lo cual no es otra cosa que el poder que tienen los seres humanos de elegir y tomar decisiones, contra lo que se cree que es la predestinación; es decir, un destino inevitable y previamente marcado. En tiempos como los actuales, en medio del aislamiento obligatorio donde se frenaron miles de proyectos personales y colectivos, se repasan las razones de la vida, también los objetivos propios y comunitarios. A veces, cuando se corre mucho, es bueno parar para tomar aire y continuar. Esta vez, el parate fue por la amenaza de un virus al mundo. En esta columna se viene hablando de las consecuencias que vienen provocando las amenazas del Covid-19 al sistema sanitario mundial, sin importar condiciones sociales o económicas. También se pusieron en la balanza los sistemas y modelos que gobiernan al mundo. Según Albert Einstein, la creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es lo que la humanidad espera de los investigadores, que encuentren una vacuna para detener al virus que tanto preocupa. Por suerte, como se conoció en la semana se producen buenas noticias, como el kit de diagnóstico rápido y económico desarrollado por científicos argentinos para detectar el coronavirus. Son buenas noticias y queda demostrada la capacidad de nuestros científicos, que fueron ninguneados por la administración de Mauricio Macri y ahora serán los encargados de producir en laboratorio argentino este descubrimiento. Ante esta evidencia, cómo no volver a revalorizar la capacidad del argentino. En ese sentido, en medio de la pandemia, los argentinos demostraron un alto respeto a las instituciones, sumado a la solidaridad para ayudar a los que menos tienen y mostrarse unidos, codo a codo, en este momento de aflicción.  Bueno sería además de seguir respetando las recomendaciones sanitarias que nos permiten cuidarnos como sociedad, ir pensando en el día después. Aprovechando este impulso de que juntos se puede sobrellevar situaciones extremas.  Desde hace unos años, en sus presentaciones mediáticas y charlas brindadas en el país y el mundo, el prestigioso neurocientífico Facundo Manes viene planteando la necesidad de darles impulso a la educación, la ciencia y la tecnología, pero fundamentalmente viene indicando que la Argentina precisa de un “sueño colectivo”. Lo había citado en medio de las reiteradas crisis económicas como la del año pasado, señalando las mezquindades observadas en ciertos sectores y ante la necesidad de encarar un serio proyecto de país. Lo que intentaba hacer entender este profesional es que para una sola persona o un solo dirigente no es una empresa sencilla cambiar una sociedad o un país. Pero siempre resulta más sencillo cuando hay de por medio un sueño colectivo, que sea capaz de empujar o movilizar a toda una sociedad. La Argentina tiene algunas experiencias en ese sentido. 
Entre los más recientes, se puede mencionar la recuperación de la democracia en el 83. Un poco más atrás, a punto de cumplir 136 años, la obtención de la ley de educación pública y al alcance de todos. Se pueden citar otros casos aún más emblemáticos como la Independencia, que no fue fácil y solo posible ante el profundo deseo de libertad que motorizó la fuerza de aquellos argentinos que hicieron posible ese sueño. Eso permitió que luego, el 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán, declarara de manera formal la ruptura de los vínculos de dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la monarquía española. No solo tenemos grandes muestras de sueños colectivos, sino también de referentes históricos que demostraron superar las divisiones y avanzaron tras los objetivos con firmeza, voluntad y sobre todo convicciones de grandes patriotas, como fueron San Martín o Belgrano. La historia demuestra que tuvieron que superar un sinnúmero de dificultades, pero también hoy recordamos sus logros.

Solos no se puede
En estos momentos, los argentinos se dieron cuenta que solos jamás podrían salvarse de la amenaza de la pandemia del coronavirus. Tampoco respaldándose únicamente en algunas iniciativas privadas, se requirió y se requiere de la presencia de un Estado activo y presente. La actual administración salió a cuidar la salud de los argentinos en medio de la debilidad de la economía, heredada de la administración de Mauricio Macri. Esta vez, además, quedó demostrado que el mercado del que tanto se habla cuida sólo y únicamente sus intereses, requiriendo solucionar sus propios desaciertos muchas veces al Estado. 
Lo cierto es que los argentinos, esta vez, quizás unidos por el espanto, demostraron que se mantiene intacto el ADN de estar juntos en los momentos críticos. Bueno sería motorizar esa fuerza para embarcarse en un sueño colectivo. El propio encierro nos enseñó. Lo importante que es la innovación, el conocimiento, para cuidarnos y también para seguir aprendiendo como lo están haciendo miles de estudiantes a la distancia. El desafío de estar juntos ahora, durante y después de la pandemia puede ser una oportunidad para pensar en un nuevo sueño colectivo. Algo similar está planteando el presidente Alberto Fernández al haber exhortado esta semana a los líderes progresistas de Latinoamérica a unirse para construir un mundo más justo. Sus expresiones fueron vertidas ante el Grupo de Puebla, un foro político y académico integrado por presidentes y ex presidentes.
Además, volvió a plantear lo falso que es pensar que los que creen en cuidar la salud antes que nada están en contra del desarrollo económico. Estas observaciones fueron realizadas en un encuentro virtual del que fueron parte los ex mandatarios de Uruguay José Mujica; de Ecuador Rafael Correa; de España José Luis Rodríguez Zapatero; de Colombia Ernesto Samper y, entre otros, el economista Joseph Stiglitz. Como resultado, el Grupo de Puebla, anunció que le propondrá al G20 una moratoria de al menos un año para el pago de la deuda de países en desarrollo, cuyas economías se están derrumbando con la pandemia.  Es un tema que los intelectuales más cercanos al presidente Alberto Fernández también se están ocupando. De hecho, hace unos días apareció un libro compilado por Alejandro Grimson llamado ‘El futuro después del Covid-19’.  Este intelectual también se preguntó y lanzó como desafío sobre el futuro y si es posible construir una Argentina unida que conviva en las diferencias.

Fuga de capitales en la era Macri
Volver a pensar juntos un país podría empezar a ser un gran paso, teniendo en cuenta que en el pasado reciente, durante la administración de Mauricio Macri, muchos sueños se destruyeron, tanto individuales  como colectivos. 
En un artículo publicado esta semana, en la página del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, al referirse al debate en torno al impuesto extraordinario a las grandes fortunas, se señaló que se puso sobre la mesa la discusión acerca de la supuesta elevada presión tributaria de la Argentina.  En el artículo se destaca que los datos no sólo muestran que la presión tributaria está por debajo del promedio de los países llamados desarrollados, sino que gran parte de la riqueza de las personas de alto patrimonio se encuentra en el exterior, advirtiendo que una porción de ésta podría no estar alcanzada por el fisco argentino. Destaca otro dato más basado en información proporcionada por la Afip, que en conjunto las 14.440 personas de mayores fortunas de Argentina poseían casi tres veces más bienes en el exterior que en el país en 2017. 
Más escandaloso aún es lo que publicó esta semana el Banco Central dando cuenta de la fuga de capitales por más de 86.000 millones de dólares durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri. Se dejó asentado que durante todo el período 2015-2019, la fuga de capitales se triplicó, advirtiendo que ello ayudó a provocar una grave crisis que afectó a la economía del país y que se tradujo en menor crecimiento e inversión, mayor desempleo y un deterioro en la distribución del ingreso. A su vez representó la segunda fuga de capitales más grande de la historia.

22 de mayo
En el calendario económico el próximo viernes 22 de mayo es el Día D, al vencer los 30 días para que Argentina pague los 503 millones de dólares de intereses por bonos globales. De no hacerlo, el país ingresaría nuevamente en default. Mientras las negociaciones por la reestructuración de la deuda siguen de noche y día, el equipo económico del gobierno argentino informó el viernes pasado que la Argentina recibió oficialmente tres contrapropuestas de los grupos de bonistas más importantes. No significa que esté asegurado el cierre del acuerdo para que el país pueda honrar los compromisos de una forma sostenida, pero demuestra que también los acreedores tendrían la intención de arreglar. En un mundo económico financiero que se cae a pedazos, pareciera que los representantes de los acreedores que son los grandes jugadores entendieron que no es bueno que un país deudor se declare en default. La escalada que pueda ocasionar de países que no puedan pagar sus deudas no le sirve a nadie. Por ello, el gobierno argentino decidió seguir la negociación hasta el último minuto. 
Según las versiones que trascienden de la city porteña, las diferencias se achicaron. De igual modo, de no llegar a un acuerdo total por toda la deuda, se podría aspirar a prorrogar el plazo del vencimiento del viernes para seguir negociando el acuerdo mayor. Todo puede pasar en esta semana caliente donde todos los caminos siguen abiertos.   

En Misiones
Los misioneros vienen demostrado -en su mayoría- una alta responsabilidad en cuanto a respetar la cuarentena impuesta desde el 20 de marzo. Esto hizo que mientras en la región metropolitana de Buenos Aires y algunas provincias del país la pandemia resulta cada vez más preocupante por la cantidad de contagiados, en Misiones no se están registrando casos desde hace casi dos semanas. No se puede cantar victoria y relajarse con un virus tan dañino que puede atacar y contagiar a muchos en cualquier momento. Pero tenerlo controlado en la tierra colorada es producto del control que se lleva a cabo por parte de la Policía y personal de Salud, por disposiciones preventivas y de acción continua del Comité de Crisis integrado por las máximas autoridades del gobierno provincial y municipal, junto al presidente de la Cámara. 
Como resultado de este comportamiento ante la amenaza del Covid-19, desde hoy se lanza una prueba piloto para monitorear el grado de responsabilidad en el cuidado de los ciudadanos. Así se hizo en la apertura de diversas actividades, incluido el comercio y ahora llegó el momento de la caminata recreativa, por ahora sólo los fines de semana. Justamente son pasos importantes para el nuevo tiempo que toca vivir en medio de la pandemia. 
Pero, a su vez, desde la administración provincial, basada en el concepto de acciones binarias, ocupándose de cuidar la salud de los misioneros y recuperar la actividad económica, también se avanza en gestiones para seguir reclamando lo que le corresponde a la provincia. Es lo que hizo esta semana el gobernador Oscar Herrera Ahuad. Primero, anunció nuevos beneficios para monotributistas y responsables inscriptos que no pudieron acceder a programas nacionales. Tras detallar estos beneficios, se trasladó a Buenos Aires para insistir en el reclamo de unos 3.700 millones de pesos que estiman la Nación le debe a Misiones. No son deudas recientes,  sino de muchos meses, gran parte corresponden a la gestión de Mauricio Macri. 
Por lo que se conoció,  se avanzó con la actual administración que reconoció una deuda de unos 115 millones de pesos que fueron anticipados por la provincia para el pago de salarios docentes y una parte de los 1.000 millones de pesos que la Anses le adeuda a la Provincia, más un paquete de obras públicas en Iguazú, Jardín América, Posadas y las rutas nacionales 12 y 14. Más allá de las demoras en las proyecciones previstas por la Nación, la baja coparticipación o mayor federalización planificada, pero frenada a raíz del coronavirus, Misiones avanza con aquel anhelo colectivo de buscar mejorar en todos los sentidos y lo hace, en base al respaldo y laboriosa dedicación de la población. 

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