El suboficial Roberto Omar Ballesteros fue asesinado durante el millonario atraco

El golpe al banco de El Soberbio, un asalto que marcó historia en Misiones

A fuerza de balazos, durante la mañana del 2 de febrero de 2015, una banda delictiva brasileña dio uno de los golpes más recordados de la última década en la provincia
domingo 05 de julio de 2026 | 6:05hs.
Los siete malvivientes brasileños se apoderaron de la sucursal armados. Fotos: archivo el territorio
Los siete malvivientes brasileños se apoderaron de la sucursal armados. Fotos: archivo el territorio

“Él era un adelantado en cuanto a los parámetros que exige la Jefatura. Solidaridad, respeto y calidad en la atención a la gente, no importaba las circunstancias, lo que estuviera pasando, siempre dispuesto con una sonrisa”. Con esas palabras recordó Guillermo Mascheroni, efectivo de la Policía de Misiones a su colega y amigo Roberto Omar Ballesteros, quien el 2 de febrero de 2015 dejó su vida al servicio de su comunidad cuando un grupo delictivo armado brasileño concretó un millonario asalto a la sucursal del Banco Macro de El Soberbio.

Ambos fueron parte aquella mañana del personal policial que custodiaba el edificio bancario,  escenario de uno de los hechos delictivos más resonantes de la última década en Misiones.

El efectivo Roberto Omar Ballesteros fue abatido sobre el asfalto. 

 

En aquella oportunidad, siete hombres armados para la guerra, con fusiles M16 y AR15, vestidos como policías militares de Brasil, mataron al efectivo policíal, hirieron de gravedad a un gendarme, tomaron dos rehenes y huyeron cruzando el río Uruguay con poco más de 1,5 millones de pesos.

El suceso ocurrió a las 8.15 cuando desde una camioneta Hyundai Veracruz, desembarcaron en el banco de la avenida San Martín los siete maleantes, cinco con pasamontañas y los presuntos líderes con gorras, pero todos con vestimenta militarizada verde oliva.

En menos de 30 segundos redujeron a un agente de policía que cumplía servicio adicional de piso en el banco, mientras que al uniformado de la casilla blindada lo sacaron a puro plomo de metralla.

Atacaron con fusiles M16 y AR15 y estaban vestidos de policìas de Brasil.

 

Por resistirse, y demostrando absoluta crueldad, Roberto Ballesteros fue ejecutado por los asaltantes brasileños, arrodillado al lado de su compañero y con su jefe boca abajo sobre el asfalto frente al banco, a la vista de la gente que huía y la que quedó inmovilizada por el estupor de una escena de gritos y balas, dos de ellas efectuadas contra un gendarme que a 100 metros del banco se bajó sin sospechar nada de lo que estaba sucediendo. Uno de los maleantes desde el techo de un local comercial lindante a la escena del asalto le apuntó y le dio en el pecho y brazo izquierdo y el proyectil restante le rozó el cuero cabelludo.

Mientras esto sucedía en la calle, dentro del banco los demás delincuentes formaron un escudo humano con los clientes frente al local. A una decena de desesperados vecinos los obligaron a tomarse de la mano y pararse mirando hacia la calle, en tanto los restantes mantenían inmovilizados al gerente Roberto Alfredo Patzer y sus directores y exigían todo el dinero posible.

Sólo alcanzaron a juntar dos bolsos con más de un millón y medio de pesos y decidieron darse a la fuga, a los gritos en portugués, que los testigos señalaron a El Territorio no correspondía con la tonada regional, sino más bien al de las grandes localidades de Santa Catarina, como coincidieron los investigadores de la Policía de Misiones que formaron parte del intenso rastrillaje de la Unidad Regional VIII, apoyados por la Prefectura y Gendarmería.

Huida

Pero cada paso del plan estaba jurado cumplir, porque tomaron dos rehenes, dos hombres: uno de 70 años aproximadamente y circunstancial cliente del banco y al propio gerente, para la huida en la misma lujosa camioneta sin patente y sin identificación de marca visible.

Tomaron el mismo sentido de la calle hacia la ruta costera 2, camino a Colonia Delicia y Colonia Aurora. A los dos kilómetros recorridos, y después de efectuar disparos al que se le cruzara, arrojaron a los rehenes de la camioneta e hicieron ocho kilómetros más hasta el acceso al paraje Iguana en la orilla del Uruguay.

Allí, dos embarcaciones los esperaban, y tras seguir un camino de difícil acceso, pero señalizado en pleno monte con marcas en los árboles lograron introducirse en la espesa vegetación y llegar a la costa.

La camioneta tenía reservado un lugar cubierto para no ser vista desde el aire, y el trayecto que recorrió era tan preciso y marcado que ni un rayón de arbusto recibió.

Mientras se preparaban para cruzar el río, una patrulla de efectivos de la comisaría de El Soberbio, con relativo conocimiento de la zona, siguió un trillo sospechoso y a las 11.30 el oficial Mascheroni ubicó los movimientos de los sujetos, dio la voz de alto y la respuesta fue nuevamente disparos y gritos.

Agentes del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía próximos al lugar corrieron por el monte y se sumaron al intento por capturar a los asaltantes, pero éstos lograron subirse al bote restante y desaparecieron.

Del otro lado de la orilla, más precisamente en el municipio de Tres Passos -distante a unos 40 kilómetros de la costa-, policías brasileños aproximadamente una hora más tarde confirmaban que cuatro sujetos con pasamontañas y una pistola nueve milímetros, robada a uno de los custodios del banco presumiblemente, fueron atrapados porque el rodado Honda Civic en que se fugaban se habría averiado.

Además, la Policía brasileña también investigaba los pasos de una sospechosa Chevrolet Captiva que fue vista por la misma zona y aparente huyó luego hacía Alto Barreirinho, localidad ubicada entre Tiradentes do Sul y Crissiumal.

En cifras

$1.500 millones

Es lo que se sospecha que se llevaron los delincuentes durante el feroz ataque a la sucursal bancaria del centro de El Soberbio, en febrero de 2015.

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