El mundo está loco... loco... loco (XXXVIII)

domingo 05 de abril de 2026 | 6:00hs.

Por Roberto Carlos Abínzano Profesor Emérito Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales Universidad Nacional de Misiones

El vendaval de información relativa al curso de guerra en Medio Oriente es de tal magnitud que se torna muy problemático aportar algo en tiempo real. Como dije en un artículo anterior, la historia corre más rápido que estos artículos. Yo creo que una forma de organizar los conocimientos actuales y ponerlos en perspectiva espacial es mirando y analizando algún buen mapa de la región, tan convulsionada. Eso es necesario para comprender por qué la guerra comenzó a estar focalizada entre tres contendientes, para luego extenderse a muchos otros, directa o indirectamente. No hablo de una perspectiva temporal, porque lo único que aparece en el futuro, por ahora, es la incertidumbre.

Una posibilidad de analizar la cuestión es apelando a la caracterización de los componentes fundamentales, que son los siguientes: a) los actores, b) la escala, c) las acciones, d) los impactos y e) las consecuencias. Se trata de una forma de ver cada factor para luego relacionarlos con los demás.

Comencemos por los actores. En primer lugar, los estados. La guerra comienza con tres estados: EEUU, Israel e Irán. Luego se fue extendiendo hacia otros protagonistas, como Líbano y Yemen, pero en estos casos, se trata de guerrillas como Hezbolá y los hutíes. Otros actores son los que protagonizan guerras civiles como los palestinos (de Israel), los kurdos (de Irán, Siria, Turquía e Irak) y los opositores en estos países, como los israelitas opuestos al gobierno, los iraníes de oposición, etcétera. Otros países fueron atacados por Irán y, por lo tanto, quedaron involucrados, como Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. También hubo acciones en Chipre y en Turquía.

Observando el mapa vemos que se trata de sociedades pertenecientes a una región bien delimitada, caracterizada por una historia de ocupaciones imperiales, coloniales, semi-coloniales y que, a partir de la disolución del Imperio Otomano y en la segunda posguerra, convirtieron al territorio en un escenario de beligerancias endémicas, luego de la creación del Estado de Israel y el fracaso del cumplimiento de la creación de “dos estados, un territorio” en Palestina. Pero aquí EEUU aparece como una potencia externa a la región. Eso no debe sorprender, porque su estrategia actual es actuar en cualquier lugar de la tierra donde afirman que están en peligro su seguridad o sus intereses (Venezuela, Cuba, Medio Oriente, Taiwán, Corea del Sur, Groenlandia, etcétera). Negocian, amenazan, atacan blancos selectivos, trasladan su flota o derriban gobiernos que obstruyen sus planes.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, dispuso grandes inversiones en estados que debían frenar al comunismo en diferentes latitudes como Alemania Occidental, Japón, Corea del Sur, Vietnam del Sur y Brasil (Vivian Trías). Muchos otros estados vacilan en la actualidad, porque no quieren implicarse en la guerra, a pesar de ser socios en la OTAN, como la UE. Las armas que se está utilizando tratan de eludir las víctimas propias. No se ataca con aviones tripulados, sino con drones, aviones no tripulados, misiles, cohetes, etcétera, todos productos de una tecnología poderosa de última generación que llega a poder de las guerrillas de Hezbolá, Hamas, y los hutíes. A estas alternativas se suman las acciones de espionaje, que también han alcanzado una efectividad tecnológica nunca vista. Nadie está libre de ser vigilado.

En cuanto a los impactos, podemos dividirlos en humanos y materiales. A esta altura del proceso civilizatorio mundial, estas guerras son una prueba de que somos incapaces de evitar la autodestrucción de masacres imposibles de admitir y para las cuales todas las instituciones creadas para evitarlas fracasan una y otra vez. ¿Será porque las fuerzas en sentido contrario son más fuertes? ¿Porque algunos poseen armas poderosas? ¿O porque las antiguas creencias y prejuicios, mitológicas, religiones fundamentalistas, no pudieron ser erradicadas? Veamos dos ejemplos: El Libro de Jomeini afirma que: “todo el cuerpo de un no musulmán es impuro, incluso los cabellos, sus pelos, sus huesos, sus uñas y todas las secreciones del cuerpo”. Este es solo un mínimo ejemplo. Por su parte, los israelíes ortodoxos aspiran a ocupar todas las tierras otorgadas por Ashen (dios) a través de Abraham y Moisés, tal como lo expresa la Biblia. Es decir que se lucha y se mata por la obediencia ciega a unos textos de enorme antigüedad impregnados de mitología.

Pero cómo puede ser que judíos y musulmanes haya vivido en armonía y tolerancia en muchos momentos de la historia. Debe ser, entonces, que ahora están operando otros factores, como la economía capitalista globalizada, los recursos naturales, las potencias y sus rivalidades, la geopolítica y otras causas similares, bien terrenales. Miles de muertos, heridos, niños huérfanos o muertos, miles de personas vagando desesperadas, esperando una ayuda urgente que les es negada, conforman un panorama desolador y atroz, que cada día se va agravando. Nos acostumbramos a ver las imágenes de incendios, explosiones, hambre y enfermedades, sin posible reparación. Los daños materiales son de tal magnitud que deberán pasar muchas décadas para volver a la normalidad.

Mientras escribo este texto, veo por la pantalla muchas novedades, todas negativas. Los actores aumentan. Israel va avanzando en el Líbano y parece hacerlo para quedarse por mucho tiempo en el sur de ese país. Irán sigue atacando a los países de la península arábiga, tratando de golpear a las bases de EEUU. En este último país, las manifestaciones contra su presidente son explosivas con el lema “no queremos un rey”, “Fuera Trump”.

Con respecto a las consecuencias, la situación es tan compleja que es prácticamente imposible imaginar el futuro. Sólo tenemos incertidumbres. EEUU está preparando su invasión terrestre y es previsible que el desembarco sea un hito que puede modificar el curso de esta historia. Determinará el rumbo de la guerra. Cuando usted esté leyendo este artículo, quizá ya se haya producido este acontecimiento. Que será, eso sí, muy sangriento y sin retorno. En Pakistán se están reuniendo algunos países tratando de negociar la paz. No es posible esperar grandes resultados. Israel y EEUU tienen objetivos diferentes. Ambos saben que los iraníes no estaban construyendo armas nucleares. Esa fue la excusa típica de Norteamérica. Israel, en cambio, debe destruir a Irán si quiere seguir con la guerra de Gaza y avanzar sobre otros territorios. Seguimos la próxima. Felices Pascuas.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?