Mucha inversión al inicio y luego constante dedicación

sábado 15 de noviembre de 2025 | 6:04hs.

Eric Stolar, investigador del Inta Cerro Azul, recordó que el cultivo de vid tiene un gran costo o inversión para arrancar. Además de las plantas, debe contemplarse el costo de los postes impregnados o de pino tratado para durar varios años, también una cantidad considerable de alambre para sostener los racimos a futuro. “Además del costo de infraestructura hay que sumar el manejo sanitario que requieren las plantas. Y otro importante limitante es la mano de obra que tenemos en las chacras porque en general son pocos los jóvenes que se quedan. La mayoría sí lo puede hacer, estudia o busca tener otra profesión”, consideró.

Además de todas las limitaciones, Stolar señaló el riesgo creciente de fenómenos climáticos que pueden acabar con las cosechas. “El mayor riesgo son las granizadas y después están las otras inversiones que se tienen que hacer pensando en que las plantas produzcan con calidad. Por ejemplo, el riego por goteo tiene que estar. El manejo sanitario hay que hacerlo, nuestro clima es complejo. Son varios factores a tener en cuenta, pero si se maneja bien se logra una fruta de calidad muy apreciada”, evaluó.

Y enfatizó: “Hay una gran diferencia entre un fruticultor que trabaja sus cultivos como tal y otra persona que sólo tiene plantas frutales en su chacra y va cosechando según lo que le da cada año”.

Stolar indicó que la uva local además puede tener competencia de la producción de Brasil, pero aún así es un cultivo con mucho potencial. “La uva de Brasil que tenemos ahora es fruta que llega del norte del país vecino. Tiene un alto costo de flete y aún así es rentable para los agricultores brasileños. Con la uva misionera puede pasar lo mismo, una uva venus bien manejada puede dar entre 18 y 20 toneladas por hectárea”.

Razonó que el problema para algunas producciones es la fruta que puede llegar a entrar ilegalmente a precios muy bajos al país. “Hay casos que han comentado los productores que mientras a ellos les pueden pagar el kilo de banana puesto en el Mercado de Buenos Aires a unos 1.000 pesos, saben que está entrando banana de Bolivia con un precio final de 200 pesos por kilo. Eso es preocupante porque queda muy por debajo de sus costos de producción y no hay posibilidad de competir”, analizó. 

 

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