La segunda etapa de Milei y de toda la política argentina

domingo 30 de junio de 2024 | 6:00hs.

Desde que el 23 de octubre a la madrugada se supo que Javier Milei y Sergio Massa se enfrentarían cara a cara en el balotaje supimos que la política argentina entraba en el proceso de reconfiguración. Una reconfiguración que llevaría a nuevos alineamientos, y desalineamientos. Una reconfiguración que dinamitaría las bases recientes de los partidos y de sus alianzas. El debate de la ley bases, que llevó algo más de seis meses en total, fue el hilo conductor de esa reconfiguración. Terminada esta discusión viene una segunda, e incierta, etapa para todos.

El propio presidente Javier Milei marcó a la aprobación de la ley bases como el puntapié inicial para la segunda etapa de su gobierno, y lo mismo hizo el ministro de Economía Luis Caputo cuando horas después de la aprobación de la ley presentó un plan económico al que calificó como el inicio de una segunda fase.

También la oposición arranca una segunda etapa, pero llena de heridas internas, ya que los tres espacios políticos mayoritarios -peronismo, radicalismo y PRO- salieron del debate en el Congreso con divisiones y discusiones aún vivas por los liderazgos presentes y futuros.

En esta segunda etapa a Milei se le terminaron las excusas, ya no podrá decir que su gobierno no logra avanzar en las reformas profundas que prometía porque el Congreso no le da las herramientas. Si bien es cierto que no es la herramienta multifunción que pretendía, ya que los legisladores la recortaron bastante en el proceso legislativo, él sigue sosteniendo que se trata de la reforma más grande del Estado de la historia Argentina. Un poco exagerado para mi gusto, ya que considero que las grandes reformas son las constitucionales, como la de 1994.

Pero, además, las excusas se le acaban porque la tolerancia de una parte de la ciudadanía entra en tiempo de descuento. Y es que las alertas por la recesión económica están encendidas en todos los sectores, y no hay nada a la vista que permita dilucidar un horizonte diferente para el mediano plazo, ni siquiera dentro de la ley bases. Por ello Milei necesita ahora revitalizar las expectativas, y ese será su eje en este tiempo. ¿Cómo lo intentará hacer? Con más leyes “épicas”. A horas de aprobada la ley bases lanzó el debate por “la ley hojarascas” y revivió la idea de “la ley anticasta”. Lo que no está viendo el presidente es que pueden ser un arma de doble filo. Porque así como la ley bases dividió a la oposición, otra ley “épica” podría volver a unirla.

Por su parte la oposición está dividida, en general e internamente. Todos los espacios opositores sufrieron desprendimientos en la votación de la ley bases, y ese es un dato no menor a seis meses de entrar en un nuevo año electoral. Pero, además, todos se encuentran en un proceso de discusión de liderazgos que los expone ante una sociedad que está asqueada de la política, y que por eso fue en busca de un outsider anticasta para que gobierne.

Así, la segunda etapa de la oposición tendrá como eje la reorganización interna de sus liderazgos. Esa reorganización tendrá que hacerla entendiendo que debe buscar alternativas que reconquisten a aquellos que se siente asqueados de la política y que están dispuestos a volver a votar a Milei, funcione o no su plan de segunda etapa, mientras enfrente tenga a los mismos referentes que los asquearon antes. Para eso, la estrategia debería pasar por discutir las necesidades e intereses de la ciudadanía, más que por discutir cargos partidarios o lugares en las listas.

Así, la reconfiguración de la política argentina está en pleno proceso, y las elecciones del próximo año pueden ser el corolario de la segunda etapa de esa reconstrucción, que sin dudas es la más importante de los últimos 20 años.

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