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Dos mujeres se disputan hoy la presidencia de México

La oficialista Claudia Sheinbaum tendría más chances de suceder a Manuel López Obrador. Su rival, la empresaria Xóchitl Gálvez, representa a una coalición de partidos
domingo 02 de junio de 2024 | 6:02hs.
Claudia Sheinbaum, científica climática, la candidata oficialista - Xóchitl Gálvez, empresaria, representa a una coalición opositora.  Fotos: AP
Claudia Sheinbaum, científica climática, la candidata oficialista - Xóchitl Gálvez, empresaria, representa a una coalición opositora. Fotos: AP

México se dispone hoy a elegir a la primera mujer en la presidencia, un parteaguas histórico en un país que durante mucho tiempo fue conocido por su machismo, y un enorme momento para toda Norteamérica. Desde el principio de la contienda presidencial, las únicas candidatas competitivas eran dos mujeres: la favorita en las encuestas, Claudia Sheinbaum, científica climática del partido en el poder, Morena; y Xóchitl Gálvez, empresaria que representa una coalición de partidos de la oposición.

El hecho de que el país llegara a este punto antes que Estados Unidos, su mayor socio comercial, tiene mucho que ver con las políticas públicas que forzaron a abrir las puertas a las mujeres en cada nivel de gobierno, dicen las especialistas.

Con el esfuerzo de activistas feministas, México fue adoptando a lo largo de las últimas décadas cada vez más leyes de amplio alcance que impulsan más representación de las mujeres en la política. En 2019, dio el paso extraordinario de hacer que la paridad de género en los tres poderes de gobierno fuera un requisito constitucional.

“México, en esta métrica, es un auténtico modelo para cómo lo pueden hacer otros países”, dijo Jennifer Piscopo, profesora de Género y Política en Royal Holloway, una escuela de la Universidad de Londres, quien estudia la región. “No hay otro país que yo conozca que tenga una reforma constitucional para la paridad de género que sea tan exhaustiva”, añadió.

Violencia sigue preocupando

Cuando los mexicanos acudan a las urnas hoy, lo harán en un país cada vez más polarizado que sigue luchando con enormes niveles de violencia en grandes áreas de su territorio. Docenas de grupos del crimen organizado ahora controlan ciudades, vecindarios y poblados rurales. Los cárteles más grandes de México abrieron nuevos frentes violentos en rincones tan lejanos como la selvática extensión de la frontera entre México y Guatemala. No sólo luchan entre ellos, sino que extorsionan incluso a los estratos económicos más bajos para financiar sus actividades ilícitas.

Violencia en México
Familiares cargan el ataúd de un hombre asesinado en un tiroteo masivo.

Hasta la Iglesia Católica se vio obligada a intervenir, intentando negociar la paz en las zonas de conflicto, pero sus propios sacerdotes fueron secuestrados y asesinados.

Es casi seguro que el próximo mandatario de México sea una mujer. Las dos principales candidatas son mujeres y el tercero, un hombre de un partido más pequeño, va a la zaga. Esta posibilidad hizo crecer la esperanza en algunos de los sectores más marginados de México, como las mujeres indígenas y los 2,5 millones de trabajadoras domésticas, de que sus voces serán escuchadas. Una de las dos candidatas ofrece continuidad. La otra promete el cambio.

Otras mujeres, las madres de los más de 100.000 desaparecidos en México, tienen menos motivos para esperar un cambio. La política de “abrazos, no balazos” del presidente saliente Andrés Manuel López Obrador para enfrentar a los cárteles de la droga no logró reducir significativamente los asesinatos. La estrategia de sus predecesores de perseguir a los capos de la droga en una guerra abierta tampoco mejoró las cosas.

Algunos mexicanos tienen la esperanza de que cualquiera de las dos candidatas pueda acelerar los titubeantes y limitados pasos hacia las energías limpias. La mayoría está de acuerdo en que López Obrador, un amante de los combustibles fósiles que mantuvo una enorme presencia en la elección incluso sin aparecer en las boletas, representó un retroceso. Construyó una enorme refinería de petróleo y puso en desventaja a los productores de energías limpias.

Su sucesora ungida, la candidata puntera y exjefa de gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, tiene estudios en ciencias climáticas. Con gran parte del país sufriendo por la escasez de agua y la prolongada sequía, ciertamente existe la urgencia y la sed de acción.

Los secuestros y extorsiones abundan

Las elecciones de México ocurren en un momento crítico. El país sigue inmerso en una ola de violencia, en gran parte propiciada por el crimen organizado, que ninguna de las administraciones anteriores logró frenar y que sólo durante el proceso electoral se cobró la vida de decenas de aspirantes políticos.

Por su parte, los grupos criminales continúan demostrando su capacidad de control territorial y social, y fueron resilientes a las acciones del gobierno. Mientras algunos son cada vez más sofisticados en cuanto a su participación en el tráfico de drogas y lavado de dinero, otros consolidaron prácticas más depredadoras, como la desaparición forzada de personas y la extorsión.

Campañas con ayuda de la IA que desinforman a los votantes

Los votantes mexicanos están a un paso de elegir a la primera presidenta en la historia del país, un motivo de celebración para muchos que provocó también una oleada de afirmaciones falsas y misóginas en internet, que difuminan las líneas que separan la realidad de la ficción.

Las dos principales candidatas tuvieron que responder a ataques degradantes. La favorita para suceder a Andrés Manuel López Obrador tras las elecciones generales, la exalcaldesa de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum, enfrentó difamaciones sobre su origen judío, además de afirmaciones, desmentidas repetidamente, de que nació en Hungría.

Esta semana, en un aparente intento de socavar su candidatura, una cuenta en redes sociales que se hacía pesar por un medio de comunicación legítimo publicó un audio falso, generado con inteligencia artificial (IA), en el que Sheinbaum admitía que su campaña estaba fracasando en un estado clave. La ola de desinformación electoral a la que se enfrentan los votantes en México es el último ejemplo de cómo internet, las redes sociales y la IA están alimentando la difusión de contenido falso, engañoso o que incita al odio.

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