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Pinceladas de historia

Corrientes ante la Revolución de Mayo

domingo 26 de mayo de 2024 | 6:00hs.

La denominada Revolución de Mayo tiene un significado especial para la historia argentina; representa un punto de inflexión en el largo y tortuoso proceso que derivó en la emancipación, primero, e independencia, más adelante, de los territorios pertenecientes hasta entonces al Virreinato del Río de la Plata. 

A 214 años de su conmemoración, aún en nuestro presente, este hecho histórico ha sido desdibujado y se lo ha entendido mal y poco. ¿Qué sucedió el 25 de Mayo de 1810? Es harto conocido el cabildo abierto reunido que depuso al virrey Cisneros y la conformación de una junta de gobierno provisoria, la cual estuvo constituida por mayoría de criollos, que los historiadores han querido ver como el primer gobierno patrio. Pero, ¿cómo se llegó a esta situación en donde un grupo de criollos, entre ellos Cornelio de Saavedra, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, acompañado por vecinos que asistieron a la junta extraordinaria depusieran a un virrey?  Debe mirarse a Europa. En aquellos momentos, las guerras napoleónicas habían subvertido el mapa europeo y cambiado las principales dinastías reinantes. Fernando VII, rey jurado de España, estaba prisionero del emperador de los franceses y había sido reemplazado por José Bonaparte, hecho que produjo el levantamiento del pueblo peninsular y el enfrentamiento por la independencia propia en nombre del monarca cautivo. Hasta el regreso del rey sería licito gobernarse a sí mismo según la teoría imperante del contrato social. Los americanos replicaron esta acción y se dieron a sí mismos un gobierno, no independiente, si no provisorio en nombre de Fernando VII. En esta concepción se enmarcan los hechos de Mayo de 1810 y no en una idea independentistas, como la historiografía clásica quiso ver.

Las repercusiones de la Revolución porteña en las ciudades del interior

Otra cuestión a tener en cuenta es que se ha querido ver la Revolución de Mayo como un movimiento unánime, popular y compartida por todos los sectores del Virreinato. El proceso revolucionario surgió de un grupo minoritario porteño que supo imponerse por medio de la fuerza de las armas, en virtud del control de las milicias, al resto; incluso, una vez tomado el poder, el nuevo gobierno no dudó en sofocar y reprimir a los disidentes, como los surgidos en Córdoba, con Liniers y Orellana, a la cabeza, que fueron fusilados, y en Asunción, donde Belgrano al mando de las milicias encontraron la derrota en Paraguarí y Tacuarí.

El resto de las ciudades pertenecientes al extinto Virreinato del Río de la Plata, representados por sus cabildos, no obstante, acataron a plegarse al movimiento y aceptaron la invitación a sumarse al gobierno a constituirse, siempre provisorio, y también en nombre del monarca cautivo.

Un caso interesante que queremos destacar es el de Corrientes. Poco se ha hablado de cómo se recibieron las noticias de la Revolución de Mayo en esta ciudad. Lejos de creerse de que sólo existía el cabildo en Buenos Aires, debemos aprovechar para aclarar que todas las ciudades coloniales contaban con esta institución, la cual constituía la representación de los vecinos y gobernaba en su nombre. Cabe destacar que el cabildo de Corrientes se situaba donde hoy se encuentra construido el edificio de la jefatura del policía, frente a la plaza central.

Corrientes ante la noticia de la Revolución de Mayo

Dada las comunicaciones de la época colonial, caracterizadas por el sistema de postas y correos, la noticia acaecida el 25 de Mayo de 1810 en Buenos Aires llegó el 6 de junio a Corrientes. El cabildo, en sesión extraordinaria, recibió los pliegos que le informaban, por un lado, sobre la abdicación del virrey, y por otro, sobre la instalación de la junta gubernativa erigida en Buenos Aires. Sin debatir la cuestión entre los capitulares, se aceptó la legitimidad de la junta de gobierno porteña.

El acta capitular de Corrientes de esta fecha no se encuentra en buen estado y presenta ciertos daños irreparables (AGPC, AC 43. f. 52.); no obstante, se puede leer y entender correctamente. En ningún momento se observa, como han querido relatar algunos historiadores de Corrientes del siglo XIX, que se produjo una discusión en el seno del cabildo, entre los españoles peninsulares y criollos, con respecto a si aceptar o no plegarse al gobierno provisorio iniciado en Buenos Aires.

Por lo que se observa en las fuentes, el acatamiento del cabildo correntino fue espontáneo, y no por un sentimiento patriótico, como han señalado algunos, ya que para entonces la idea de Patria era un tanto distinta a lo que hoy concebimos como tal; es probable que Corrientes, y con éste su cabildo, dirigido por su élite, entendiera la dependencia jerárquica con respecto a la ciudad capital de Buenos Aires como algo natural y regida por costumbres históricas y provechos económicos, por lo que se hallaba habituada a recibir las órdenes desde casi dos siglos. Incluso, todas las noticias de los sucesos convulsivos ocurridos en España, como el cautiverio del Rey, la conformación de la Junta y luego su disolución, lo había recibido desde Buenos Aires; la nota firmada de puño y letra el propio ex Virrey Cisneros recibida informando sobre su abdicación y la conformación de la junta de gobierno vendría a confirmar la legalidad de los hechos.

A partir de entonces, Corrientes iniciará el derrotero de la una revolución del lado de Buenos Aires, no sin sobresaltos; tuvo que resistir al año siguiente la invasión de tropas contrarrevolucionarias de Asunción, que la obligaron a jurar fidelidad al Consejo de Regencia, nuevo gobierno instalada en la península, y salirse momentáneamente de la órbita porteña. No obstante, Corrientes resistió el embate asunceño y continuó del lado de Buenos Aires durante un tiempo más, nombrando sus representantes a los gobiernos y asambleas ensayados. Sin embargo, su inclusión forzada a la liga de Artigas, en una primera guerra civil rioplatense, lo iba a llevar a Corrientes transitar por otros caminos diferentes al acostumbrado históricamente e ingresar en el camino de la Independencia en 1814, años antes que las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

Por Fernando Pozzaglio
Doctor en Historia-Iighi-Conicet

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