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Los municipios asisten a los damnificados

El uruguay no da tregua y evacuados lo vuelven a sufrir

Hasta anoche había más de 30 familias evacuadas en El Soberbio y esperaban que el agua llegue a los 17 metros. No descartan nuevas crecidas para los próximos días
sábado 04 de mayo de 2024 | 6:08hs.
La desazón de los adultos de El Soberbio, que viven esta angustiante situación con cierta periodicidad, contrasta con el impacto en los niños, que ven su lugar 	en el mundo bajo agua. 	La situación hidrológica no mejoraría en el corto plazo.
La desazón de los adultos de El Soberbio, que viven esta angustiante situación con cierta periodicidad, contrasta con el impacto en los niños, que ven su lugar en el mundo bajo agua. La situación hidrológica no mejoraría en el corto plazo.

El Soberbio vive su primera inundación del año a sólo seis meses de la última crecida, ocurrida en noviembre del año pasado. Cuando los vecinos de los barrios más bajos empezaban a recuperarse volvieron ayer a sufrir los embates de la furia del río Uruguay, que se ve desbordado por las fuertes lluvias que azotan al Brasil.

Si bien el Comité de Crisis afirmó que para anoche se esperaba el pico de la crecida y que el río llegue a los 17 metros, el panorama no es bueno ya que sigue lloviendo en Brasil, en lo que ya muchos determinan la peor catástrofe natural de la historia del vecino país.

Vecinos del barrio Unión ataban con piolas sus casas a un árbol para que el agua no se la lleve. FotoS: MARCELO RODRÍGUEZ

Los barrios más afectados de la Capital de las Esencias son el Chivilcoy, donde desbordó el arroyo del pueblo y los vecinos tuvieron que salir de sus casas; el barrio Unión que es donde se dieron los primeros evacuados en la mañana de ayer cuando sonaron las sirenas de los Bomberos avisando que la localidad empezaba la etapa de evacuación y el Galeano, una zona más rural donde varios animales quedaron atrapados por el agua.

Aguas abajo, en otras localidades costeras, el escenario era similar y todos los pasos al Brasil en balsa están suspendidos.

Decenas de familias evacuadas

La crecida del río Uruguay provocó la evacuación de 33 familias en El Soberbio. La mayoría están en casas de familiares, iglesias y salones de la localidad. La altura del río Uruguay -a las 19 de ayer- era de 16,15 metros con tendencia creciente de 30 centímetros por hora.

Ante la suba, rescataban de las casas ventiladores y otros electrodomésticos.

En diálogo con El Territorio, el intendente Roque Soboczinski, dijo que dentro del panorama inestable que se veía tuvieron que evacuar a unas 30 familias. “Podría haber sido peor, aquí en el río Uruguay tenemos la suerte de que no llovió tanto como en otras partes del centro de Río Grande do Sul en Brasil. Tenemos que evacuar y estamos trasladando a los vecinos a salones principalmente de iglesias que se pusieron a disposición. También a casas de parientes que prestan un lugar a sus familiares”, detalló el jefe comunal en cuanto ayudaba a la evacuación de los vecinos.

Las dos caras de una crecida

En la Costanera de El Soberbio, los vecinos llegaban para mirar con asombro el paso de las aguas que arrastraban todo a su paso. Árboles enteros, ramas, basura, maderas, pedazos de casas. Todo llevaba la fuerza del río Uruguay. Pese a la prohibición de navegar a lo lejos los ‘caícos’ (pequeñas canoas) iban y venían con vecinos de un lado a otro. “Eso no para nunca, ni con la crecida”, decía un vecino mientras filmaba las canoas atravesando las aguas.

Lo que para algunos era un espectáculo, para otros era sufrimiento. Tal es el caso de Juan Ramón Da Silvera, vecino del barrio Unión, quien cuando llegó este medio ataba su casa a un árbol para que las aguas del río Uruguay no se lleven lo que tanto costó construir: “Esto te picha, arruina el esfuerzo de mucho trabajo, pero con el agua no se puede pelear. Subió muy rápido, creció un metro por hora, pero pude sacar mis cosas”, dijo resignado. Por su espalda ya pasaron cuatro inundaciones.

En camiones sacaban de las casas colchones y otras pertenencias.

Rafael Souza Bueno, vecino que hace doce años vive en el barrio Chivilcoy, comentó: “Estamos complicados, hace pocos meses de la última creciente que tapó la casa y ahora el agua vino de vuelta. Las cosas se arruinan, van quedando más feas y no hay qué hacer. Es muy feo esto y no tenemos dónde ir. Trabajamos mucho para hacer lo que tenemos, pero ahora está todo bajo agua. Vivo hace doce años en este barrio y pasamos cinco inundaciones grandes ya. Hay que volver a empezar y refaccionar todo de cero. El agua esta vez creció muy rápido, pero gracias a Dios pudimos sacar las cosas, pero adentro queda todo muy sucio, hay que cambiar las tomas de electricidad. Dan ganas de llorar”.

Por su parte, Diego Martínez, otro de los vecinos damnificados por la crecida, mencionó que el problema de vivir a orillas del arroyo es que no se puede estar tranquilo.

La suba del agua trajo también barro y ramas.

“No pasa un año que crece el arroyo y tenemos que salir. Hace cuatro años que estamos viviendo acá y en un año es la cuarta inundación que nos toca atravesar. Mis cosas ya las saqué todas y estamos esperando un camión para llevar las cosas de mi suegra. Ahora nos tenemos que ir a la colonia donde tenemos parientes a llevar las cosas para allá y cuando baja el agua tenemos que traer todo otra vez”, sostuvo en cuanto al drama reiterado que deben vivir.

La cara de Diego era de cansancio y jugaba con su pequeña hija en el patio de su casa a metros del agua que seguía avanzando. “Cada vez que abren las compuertas nos da un desespero a nosotros que estamos en la orilla del río porque eso significa que va a crecer y habrá mucha agua y nosotros tenemos que estar esperando que nos saquen de acá porque nosotros no tenemos otro lugar a donde ir”, sostuvo.

Algunos aprovechaban para contemplar la fuerza del agua.

Juan Gómez, empleado municipal, es uno de los encargados de rescatar a las familias. El hombre mencionó que ya habían sacado unas cuatro o cinco en las primeras horas de la tarde del viernes tanto del barrio Chivilcoy como del barrio Unión. “Uno hace eso para dar una mano a la comunidad, esta es la segunda inundación que vivo. Es una situación complicada de ver a las familias perdiendo sus cosas por causa del agua”, contó.

Mientras algunos sacaban los muebles de su casa, Darci Viana, vecino que lleva 30 años viviendo en el barrio Unión tomaba mate con sus hijas en el patio de su casa. “Yo no le tengo miedo al agua. Vivir cerca del río es hermoso, es salud. Cuando está bajo vamos y pescamos comemos pescado fresco, paseamos y cuando se enoja un poco pasa esto (mostrando el río que baja con furia), pero esta vez no va a llegar hasta acá”, dijo con la seguridad de haber pasado más de 15 inundaciones en este lugar.

“El tema es que la gente se va y al tiempo vuelve. A la mayoría le dieron casas, pero van, viven un tiempo y vuelven acá porque no pueden vivir lejos del río, el río te atrae”, resaltó mientras  por las calles iban y venían camionetas 4x4 para sacar los vecinos que estaban más cerca del río.

Varios barrios de El Soberbio sufren las consecuencias de la suba del Uruguay. FotoS: MARCELO RODRÍGUEZ

Los vecinos más experimentados saben que el río va a volver a crecer, más aún teniendo en cuenta que hay pronóstico de más precipitaciones.

“El río por la noche se estaciona y capaz en un día vuelve a abrir las compuertas y vuelve a crecer, el problema es que Brasil no puede contener tanta lluvia y todas las noticias de allá dicen que va a seguir lloviendo”, sostuvo Oscar un vecino que miraba las noticias por la TV brasileña.

El Comité de Crisis, por su lado, sigue la evolución del arroyo El Soberbio que se embalsa al ritmo de la crecida del Uruguay y que podría cortar el paso rumbo a los Salto del Moconá. El Parque Provincial hace días que se encuentra cerrado al público por el nivel elevado de las aguas.

Asistencia

El municipio de El Soberbio, por su parte, asiste a los evacuados que se encuentran en la iglesia Católica, el BOP 38 y el salón del kilómetro 13. Desde el municipio indicaron que todavía no empezó ninguna colecta solidaria pero no descartan comenzar una hoy si la situación se mantiene y crecen los evacuados.

Mientras tanto todos miran el cielo y en el horizonte las señales no son buenas, ya que en la tarde noche de ayer empezó a llover en El Soberbio.


Alba Posse y San Javier también evacuaron

Las localidades de Alba Posse y San Javier también entraron en alerta ante la crecida del río Uruguay y en la tarde de ayer registraron los primeros evacuados. Los comités de crisis locales atienden la demanda de los vecinos y asisten los pedidos de ayuda.

En Alba Posse, el municipio evacuó a cuatro familias de la zona costera y los trasladó a casas de familias en la tarde/noche de ayer.

En San Javier hubo tres familias autoevacuadas y se cortó el paso al acceso al Cerro Monje por el avance del agua. Anoche no descartaban que el río siga creciendo.

En Panambí se formó un Comité de Crisis del que participan fuerzas de seguridad nacionales, provinciales y Divisiones Especiales dependientes de la UR II Oberá. Ante la crecida del río Uruguay como consecuencia de las abundantes lluvias, se coordinaron tareas con parámetros de emergencia y movilización según el comportamiento del río, realizándose relevamientos y monitoreos del nivel del mismo acorde a las mediciones de la Represa Foz Do Chapecó de Brasil, como así también de la situación de los vecinos de la zona costera, atento que se espera el pico de crecida en la mañana de este sábado.

 

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