Estoy cansado: 13 de enero, Día Mundial de la lucha contra la depresión

domingo 21 de enero de 2024 | 6:00hs.

Una de mis batallas. Con la crudeza que amerita, dedico otra nota a este tema. (Podes leer la anterior Un punto y coma: suicidio y la hipocresía, del 10 de septiembre de 2023)

Más personas de las que me gustaría conozco que decidieron dar fin a su sufrimiento a través de un suicidio. Y el suicidio existe a tal punto que, cada cuarenta segundos una persona en el mundo decide dejar de vivir con dolor.

Siempre la muerte me llamó mucho la atención, lejos de causarme miedo me causa fascinación. Creo que por el vasto historial que tengo desde muy chica con familiares y amistades que se fueron muriendo.

De la misma manera pienso más de lo que me gustaría en la muerte, la mía, la de las personas que conozco o aprecio, de mis mascotas. Esas sí me dan miedo. Vuelvo a escribir sobre el suicidio y la depresión porque me parece necesario. Aclarando que desde que tengo uso de razón sufro y padezco de depresión, ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria, vuelvo a escribir desde mi perspectiva. Cruda perspectiva.

De nada sirve enviar un mensaje de WhatsApp o comentar “contá conmigo no estás sola/o” porque en definitiva si seguís estándolo. Distinto sería si ese mensaje viniera acompañado de una invitación a salir, tomar un café o una simple visita; quizás ahí sí se demuestre la supuesta compañía aunque nada pueda evitar el desenlace. La depresión en particular tiene varias caras, generalmente el común de la sociedad interpreta como alguien depresivo a alguien triste y ya. Si estás triste no estés triste, ¿simple no? La depresión es un dementor silencioso que puede esconderse detrás de una amplia y bella sonrisa, de chistes y comediantes, de personas que “no parecen estar tristes“.

Algunos signos de los diferentes tipos de depresión son los siguientes, obtenidos de @siquia_com: odio a sí mismo, apatía, culpa, aislamiento, ansiedad, desesperación, culpa.

Tipos de depresión: Episodio Depresivo (síntomas continuos durante al menos dos semanas), Trastorno Depresivo Recurrente (recurrencia del episodio depresivo), Depresión Atípica (síntomas diferentes: aumento del apetito y la somnolencia), Trastorno Bipolar (saltos de humor extremos que pueden causar serios problemas), Depresión Psicótica (ideas y pensamientos falsos e incluso alucinaciones),Distimia (síntomas menos severos pero que se halagan más tiempo), Depresión Posparto (puede afectar a personas gestantes durante el embarazo y un año después del parto), Trastorno Afectivo Estacional (surge con el cambio de estación), Depresión Sonriente (dormir en exceso, pesadez en las extremidades, rechazo a críticas de las personas cercanas, pérdida de interés en actividades que antes eran satisfactorias).

Si creés sufrir depresión o tener pensamientos suicidas, o quizás conoces a alguien que esté en esa situación y no sabes cómo ayudar, primeramente recomendaría la compañía real y ao vivo. En Argentina existen líneas telefónicas de ayuda prevención y posvención del suicidio. Porque cuando ocurre es más que un baldazo de agua congelada, es inesperado, impredecible, ese impacto y shock que sólo quienes también lo sufrieron quizás lo entenderían; aunque no todos, pues no todos sienten igual. Tomando como todos a la sociedad en la cual nos movemos. Ese post suicidio para los vivos es la posvención, es buscar herramientas en el mejor de los casos para transitar ese post. Es intentar ser resilientes en tanto dolor. Es entender también que quien se suicida lo hace para terminar con un sufrimiento inigualable al que encontró como única salida terminar con su vida. Terminar con su dolor. Es entender que todo se dió de esa manera, que no se pudo prevenir ni salvar, que quien se suicida no tiene la culpa y quien queda en este mundo tampoco. Es aprender a perdonar y perdonarnos, aceptar y aceptarnos. Es intentar prevenir que vuelva a suceder hablando, informando, acompañando. Es escuchar y estar, realmente estar, donde el ¿cómo estás? sea real y abierto a la escucha. Porque somos momentos y lo único que realmente tenemos es el hoy.

La importancia del tratamiento y la medicación psiquiátrica. Que vamos, así como la gran mayoría de la sociedad se toma una pastilla para el corazón, la diabetes, la gastroenteritis o el dolor de cabeza, también el cerebro -valga la redundancia- es un órgano del cuerpo humano -en este caso- que también debe ser tratado. Y quizás necesite una que otra pastilla y tratamiento para funcionar en mejores condiciones como el resto de los órganos. Dejemos el estigma del tratamiento y la medicación psiquiátrica de una vez por todas de lado, que son pastillas que salvan vidas.

Dejemos de apuntar con el dedo y chismosear al respecto y empecemos a promover su uso y tratamiento. Y lo reitero porque de lo que no se habla no existe. Suicidio, pastillas, tratamiento, psiquiatra, psicólogo. Todo sí.

Esta es mi cruda verdad. Espero que a alguien le sume. Le sirva. Le salve.

Por Marulina White (María Álvarez)
Realizadora audiovisual y diseñadora

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