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Hoy será la Noche del Folklore, con el show estelar de Ahyre

Emociones a flor de piel en el primer día de la celebración inmigrante

Una multitud fue parte del tradicional desfile que marca el inicio de la fiesta más tradicional de Misiones. Ni siquiera la lluvia menguó la pasión de las colectividades que exhibieron sus raíces y costumbres representadas con vestimentas típicas, danzas, música y gastronomía

viernes 08 de septiembre de 2023 | 8:15hs.
Emociones a flor de piel en el primer día de la celebración inmigrante

Con la lluvia como invitada inesperada y ante miles de personas se realizó en la tarde de ayer el tradicional desfile de colectividades que marcó el inicio de la 43ª Fiesta Nacional del Inmigrante, evento que se extenderá hasta el domingo 17 en el Parque de las Naciones, en Oberá.

El despliegue de los representantes de 15 naciones -además de la anfitriona- largó frente a la catedral San Antonio de Padua y a lo largo del recorrido los trajes, la música, las danzas y la algarabía de adultos y jóvenes le dieron color y calor a la fabulosa exhibición que avanzó hasta confluir en el predio de las casas típicas, epicentro de la cultura, arquitectura y gastronomía de los países que animan este festival considerado como uno de los más emblemáticos de Argentina.

Los checos se abrieron paso a ritmo de simpatía y buena música. Foto: N. Guerrero

“Esta mañana llegamos a Oberá, dejamos pendientes nuestras vacaciones de invierno para poder ahora disfrutar de esta fiesta”, contó Pilar, quien junto a su pareja, Joaquín, viajó desde Federación, Entre Ríos. “Unos amigos vienen siempre, el año pasado los acompañamos y este año no pudieron estar, pero nos encantó tanto que decidimos venir igual”. La pareja coincidió en señalar: “Nos sentimos identificados con esta fiesta porque se muestra que un mundo con paz y armonía es posible. En definitiva es lo que todos deseamos”.

La lluvia no opacó el espectáculo

Bajo un cielo encapotado fue la paisana argentina, Sol Vega, quien como representante de nuestra patria encabezó la columna, seguida por la Reina Nacional del Inmigrante, Loren Michel Weber (de la colectividad suiza), y las princesas Ana Paula Sowinski, de la colectividad polaca y Catherine Bys, de la colectividad checa.

Las pequeñas bailarinas de la colectividad española marcaron el compás del desfile. Foto: joaquín galiano

Detrás, salieron los grupos de cada colectividad. Comenzó la Suiza que, en medio de su peregrinar hacia el parque, recibió la copa Challenger, muy celebrada porque los coloca como los absolutos ganadores de los Juegos del Inmigrante. Un enorme fondue fue la imagen representativa, más allá del valor de haber tenido a la reina durante todo un año.

También pasaron los ucranianos con Rulo Grabovieski y su infaltable música, seguidos por carros adornados con flores, repletos de niños y jóvenes que invitaban a la comunidad el pan dulce con el que coronan sus eventos más significativos. La comitiva estuvo secundada por los siempre numerosos ballets Barvinok y Kalena con invitados de Campo Viera y Campo Grande. “Paz para Ucrania”, pidió Luis Kleñuk, consigna que se repitió en varios carteles.

Los japoneses desfilaron con una presentación solemne y elegante. Foto: N. guerrero

Los japoneses, en tanto, lucieron  una delicada escenografía que incluyó un cerezo en flor, en tanto que los españoles se destacaron con la destreza de sus bailarinas, además de la elegancia de sus vestimentas y los sones de sus castañuelas.

Los italianos cautivaron a todos con sus carruajes avanzando al ritmo de la tarantela, y además se llevaron las miradas los representantes nórdicos con sus estilos vikingos contextualizados con trajes de pieles y rostros pintados, además de un barco, hachas y martillos.

Los alemanes, por su parte, sobresalieron con una impresionante delegación que abarcó carros con pequeños de distintas edades, mientras que un tráiler hizo de escenario de una banda cervecera que animó el desfile. El chop fue invitación de la casa a lo largo de la pasarela.

A pesar de la lluvia, una multitud dijo presente en el primer día. Foto: Joaquin Galiano

En medio de todos, Carolina Szewald no ocultó su emoción. Hace algunos años fue reina de la colectividad alemana y ahora su hija es la representante y candidata a Reina Nacional del Inmigrante de esa nación. Su papá, Carlos, uno de los primeros comerciantes de la ciudad, es el rey alemán de los mayores y por eso todo es especial. “Siempre, cada año, estamos participando en la fiesta”, destacó, y reivindicó “el sentido de pertenencia” de las nuevas generaciones: “En este momento estamos viendo a muchos niños que acompañan, que son parte de los ballets y siguen las tradiciones, las costumbres, y eso es lo que mantiene viva a esta fiesta que es un patrimonio de todo el mundo no solamente de los obereños”.

Paraguay avanzó entre la multitud con un grupo de baile que desparramó talento y despertó aplausos. Una enorme arpa montada sobre un escenario móvil marcó territorio con música, bailes y sapucay frente al palco.

Paraguay se abrió paso al ritmo de la guarania y el sapucay. Foto: Natalia Guerrero

Los brasileños, de a ratos con lluvia, armaron una fiesta en su “galpón de la familia”, representación de una fazenda repleta de elementos y labores de campo. Música gaúcha, diversión y barriles repletos de caipiriña fueron a parar a manos de los presentes. Sus cuerpos de baile fueron otro atractivo.

Los rusos, en tanto, lucieron gruesos trajes típicos acordes al clima de aquel país, ensamble perfecto teniendo en cuenta que con la lluvia de ese momento hubo un descenso de temperatura. Exhibieron una mamushka gigante en su recorrido. De igual forma portugueses, checos, franceses, polacos y países árabes, además de representantes húngaros, lucieron sus trajes típicos y costumbres con mucho entusiasmo. En ninguna pasada faltó la música por lo que la celebración fue completa.

Multitudinario acompañamiento

Como ocurre siempre cientos de familias hicieron base en plazoletas y veredas ubicadas a lo largo del recorrido, que este año fue por las avenidas Libertad, Andresito y Ucrania hasta el parque. Muchos llevaron sillones y hasta mate, pero la bebida típica argentina terminó relegada ante la caipiriña, el chop, la perestroika y las tantas delicias culinarias que llegaban a sus manos al paso de las colectividades.

El cierre, con un clima fresco y lluvia permanente, estuvo a cargo del Centro Cultural Argentino y las diferentes agrupaciones tradicionalistas de la región, anfitriones de las naciones que durante diez días serán homenajeadas.

“Hace mucho que participamos junto a un grupo de amigos jubilados, siempre con ropa gaucha, representando a nuestra patria”, expuso Tomás Peralta, ajustando el porte de su indumentaria. Tiene 86 años y si bien nació en Posadas, desde que llegó a Oberá se fue ligando a la fiesta y halló el camino para reivindicar sus raíces.

“Espero este día con muchas ansias para levantar la bandera de Argentina en medio de tantas naciones hermanas que ayudaron a forjar nuestro país”, apuntó y en esa línea admitió: “Me gusta estar y ser parte, hasta que tenga vida voy a estar presente”.

La inauguración oficial con el corte de cintas ocurrió al finalizar la larga caravana en el Parque de las Naciones, más la presencia de autoridades locales y provinciales. La primera jornada tuvo ingreso libre y gratuito por lo que pese a los intensos chaparrones que de a ratos obligaban a buscar refugio el movimiento fue intenso. Hoy, la segunda jornada de fiesta será con la Noche del Folklore -en el escenario mayor- y tendrá como grandes invitados a los artistas del grupo Ayhre, además de músicos locales, ballets y una variedad de propuestas que se desarrollarán en las diferentes casas típicas.

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