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Por placer, usos y antecedentes del singular agravante aplicado

miércoles 10 de noviembre de 2021 | 6:03hs.
Por placer, usos y antecedentes del singular agravante aplicado

Al margen de las connotaciones propias de un caso tan grave, la sentencia impartida ayer contra el ex soldado Villar también estuvo marcada por la aplicación del agravante del homicidio “perpetrado por placer”.

La calificación está contemplada en el inciso 4 del artículo 80 del Código Penal de la Nación argentina, aunque registra escasos antecedentes de aplicación.

“El  que  mata  por  placer  lo  hace  por  el  gusto  o  agrado  que  le  produce  dicho  acto  sin  otra motivación determinante, aunque ello también abarca distintas contingencias, que relacionadas con el óbito, pueden suscitar placer en el sujeto activo”, consigna y define un ensayo publicado por la Asociación Pensamiento Penal en base a las reflexiones de distintos pensadores del derecho.

Si bien son pocos, en Argentina hay antecedentes recientes y antiguos relacionados a la aplicación de esta figura.

Por ejemplo, los dos implicados en el denominado “doble crimen de Congreso”, registrado en mayo de 2019 en Buenos Aires, llegaron a juicio acusados de “homicidio agravado por haber sido cometido por placer” -entre otras imputaciones-, aunque en el debate oral esa figura fue descartada por el fiscal interviniente.

Bajo esta misma figura uno de los querellantes del caso Báez Sosa pretendió que los rugbiers implicados lleguen a juicio el próximo año, pero el pedido no prosperó.

Donde sí prosperó este singular agravante fue en la causa por el femicidio de Teresa Niz (67), en Córdoba. La mujer fue violada, golpeada, quemada y tirada sobre la letrina de un baño de su casa, reconstruyó el diario Clarín. Por ese hecho fue condenado a perpetua por “homicidio por placer” Gerardo Barzola en 2015.

Más atrás, en el 2006, Martín Ríos, “el tirador serial de Belgrano”, fue imputado con este agravante por la muerte de una las víctimas de sus balaceras, pero luego fue declarado inimputable.

Recientemente, la agencia de noticias Télam elaboró un informe en el cual consignó que los especialistas en la materia suelen asociar esta figura con “personalidades perversas” y que en entre ellas citan como ejemplo a Santos Godino, más conocido como “El Petiso Orejudo”, un asesino serial que a principios del siglo XX mató a cuatro niños y cometió otros siete intentos de homicidio.

Godino es considerado como uno de los mayores sociópatas de la historia argentina. El hombre estuvo preso desde 1923 hasta 1944 en el Penal de Ushuaia, más conocida como La Cárcel del Fin Mundo, clausurada en 1947.

 

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