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En Misiones no se cometieron femicidios en el 2021

Abogadas feministas y los procesos judiciales con perspectiva de género

Las letradas Maia Motte (29 )y Agustina Chiofalo (32) remarcaron que la perspectiva de género debe ser transversal en la Justicia. Los detalles de su labor

domingo 24 de octubre de 2021 | 6:05hs.
Abogadas feministas y los procesos judiciales con perspectiva de género
Maia Motte - Agustina Chiofalo
Maia Motte - Agustina Chiofalo

La lucha del feminismo cambió la actitud de la sociedad ante la violencia de género. La disminución de su manifiesto más extremo, pero el flagelo diario presente y latente. Mucho ganado, pero muchísimo por conquistar para que la perspectiva de género sea transversal en la Justicia. El demandado cambio a un sistema acusatorio.

Esas son algunas de las conclusiones de Maia Motte (29) y Agustina Chiofalo (32), dos de las seis integrantes de la Red de Abogadas Feministas de Misiones ante los disparadores de este informe: en la provincia el 2021 está marcado por los juicios de femicidio y hasta el momento no se registró ningún crimen por la condición de mujer de la víctima.

La red nació en 2019 a partir del trabajo -y también de los vínculos- de la Asociación de Abogadas Feministas de Buenos Aires, con la intención de replicar y generar un espacio similar en la provincia. Ambas coincidieron en que más allá de tomar casos, se han posicionado como una referencia en el abordaje del feminismo en los procesos judiciales y que particularmente las redes son una fuente de consulta y contención. Desde ese lugar comunican y se posicionan.

“Analizar un caso con perspectiva de género por ahí es muy distinto de verlo con una mirada patriarcal, machista. Eso por ahí es lo que tratamos de brindar, ese tipo de contención y acompañamiento en un caso que muchas veces no es obtenido”, detalló Motte sobre su búsqueda, aclarando que hay muchos profesionales, mujeres y varones, que también tienen esta empatía y que no forman parte de la red.

Sociedad y medios de comunicación
Sobre este punto, y abordando la alentadora estadística de femicidios en la tierra colorada, Motte considera que “se está trabajando bien y quizá se está llegando a tiempo. Yo no creo que haya disminuido la violencia de género, lamentablemente, pero sí se puede prevenir el femicidio como resultado extremo”.

Y desarrolló: “Quizá se estén activando los mecanismos necesarios para llegar a tiempo y evitar estos femicidios. Creo que en la provincia se está trabajando fuertemente en la temática, durante el 2020 hubieron muchas capacitaciones de Ley Micaela a las fuerzas de seguridad, a la Justicia, en los distintos organismos de Estado”.

Remarcó que, distinto a lo que pasaba antes, hay un compromiso de involucrarse y decir “tenés que denunciar, te tenés que ir de tu casa”. “Esto es transversal, la vecina o el vecino toma conciencia y puede abrirle los ojos a esa mujer para que se dé cuenta que está en un círculo de violencia y que puede terminar muerta. La sociedad está entendiendo que esto no es sólo de la pareja, que hay que meterse y que la persona que está sufriendo no se queda ahí porque quiere, se queda ahí porque es víctima”.

Remarcaron que es importante la educación en los más jóvenes, que busca eliminar una conducta violenta que en el futuro podría escalar.

Las letradas también se detuvieron en el abordaje mediático de los casos de femicidio, algo en lo que consideran hay un gran avance y haciendo un paralelismo con el caso María Ovando, el cual, en palabras de Chiofalo, “sin discutir el proceso o el resultado, fue un caso que tuvo un tratamiento mediático muy prejuicioso y sesgado”.

“A nivel nacional mucho está cambiando, porque ahora casi todos los medios de comunicación grandes tienen editores de género, la mayoría lo tiene y esto es algo bueno. Yo pienso en el caso de Melina Romero, que fue el más emblemático. ‘Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria’. Ahora no está pasando tanto”, analizó Agustina.

“Los medios de comunicación son formadores de opinión y que no repliquen este tipo de violencia hace que la sociedad misma comprenda. Quizá ahora no lo podamos ver porque el cambio es muy lento y progreviso, pero en algún momento vamos a poder relacionar que así como cuando se activan los mecanismos de prevención no hay femicidios, también cuando los medios de comunicación no replican mensajes misóginos, violentos o machistas”, enfatizó.

Perspectiva transversal
Respecto del servicio de justicia y el ejercicio del derecho, las abogadas resaltaron que hay que aspirar a que la perspectiva de género sea transversal y que esto se logra no sólo con la capacitación, sino con el constante ejercicio de desconstrucción.

“Con la red hicimos el nexo con el Colegio Abogados y logramos, por ejemplo, que en el curso de prejura se haga un módulo de ejercicio de la profesión con perspectiva de género. Está bueno hablarle también a nuevos matriculados de lo importante que es el ejercicio de la profesión con perspectiva en general, aunque no es una cuestión generacional, es más una cuestión sociocultural, de cómo nos formamos nosotros. Yo no tuve absolutamente ninguna formación en género, lo mío fue autodidacta cien por ciento”, ejemplificó Chiofalo.

Y amplió: “El feminismo lo que por ahí te da como marco teórico, es la posibilidad de comprender qué es la perspectiva de género y aplicarla. Capaz hay personas que tienen la misma formación que yo y no pueden detectar esa necesidad de una persona para acompañar y contener dentro de un proceso judicial”.

“Nuestro trabajo como profesionales es plantear en todos los procesos judiciales que llevamos adelante la necesidad de incorporar la perspectiva de género y cuando esto falte hacerlo notar. En los escritos y las presentaciones. Está la Ley Micaela, sabemos que la Justicia está conformada sobre una base patriarcal, pero nuestra sociedad se está transformando”, pidió Maia.

Al respecto, Agustina completó que “muchas veces los propios profesionales, no identifican y utilizan términos descalificativos, discriminatorios o basados en estereotipos de género en cualquier proceso. Penal, laboral o de familia”.

Remorma judicial
Las profesionales se detuvieron también a analizar el rol de los jueces y fiscales penales -puestos donde hay pocas mujeres- y la falta de valentía para calificar causas que podrían enmarcarse como femicidio. Por ejemplo en aquellos hechos donde no hay una relación de pareja o violencia previa entre víctima y victimario; o los femicidios vinculados, que son aquellos crímenes que se cometen porque la víctima interfirió en la línea de fuego del femicida o fue asesinada para causarle sufrimiento a la mujer.

“Hay elementos, hay jurisprudencia, tenemos convenciones internacionales que son elementos incorporados a nuestra Constitución que hablan sobre la erradicación de la discriminación contra la mujer y todas las formas de violencia contra la mujer. Ahí están, son herramientas que tenemos, donde están desarrolladas un montón de cosas que quizá durante mucho tiempo no se hablaron o que nos resulta muy difícil incorporar y ahí están plasmadas. Hay que salirse de esa rigurosidad. Si tengo duda entre perspectiva de género o no perspectiva de género, voy por la perspectiva de género”, alentó Motte.

Y su colega completó: “Es un cambio social. Lo que nosotros siempre le decimos tanto a nuestros colegas como al resto de los operadores judiciales, es que el derecho es una herramienta de transformación social. Si nosotros no usamos el derecho para transformar la sociedad, en este caso la violencia y los femicidios, estamos desaprovechando la herramienta que tenemos. Tenemos que usar nuestro conocimiento para lograr un verdadero cambio en la sociedad, para poder corregir desigualdades y no seguir perpetuando la idea de que el Poder Judicial es clasista, es machista, es verticalista y es patriarcal, porque esa es la concepción que todos tenemos”.

Para finalizar, Agustina Chiofalo, al igual que muchos de sus colegas en la provincia, propuso “eventualmente hablar también de una reforma judicial. Nosotros tenemos un sistema penal mixto, que es un sistema que se ha quedado obsoleto. Tenemos que migrar hacia un sistema acusatorio, con un juez de garantía, que lo único que corrobore es que se cumplan las garantías del proceso y con un fiscal que sea quien impulse la investigación. Hoy el juez de instrucción, sin ningún tipo de crítica, esto es una realidad, es quien investiga y hace mérito de su propia investigación”.

 

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