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El camión de Juan José

domingo 14 de marzo de 2021 | 6:00hs.
Julia Rossi
El camión  de Juan José

Juan José hizo un fuerte ¡BRRRR!.... ¡BRRRR! con la boca y entró al jardín de la casa de los abuelos.

Hola, abuela. Hoy vine a visitarte en mi camión.

¿Camión...? -preguntó la abuela.

Sí, me demoré un poco porque en el camino tuvo algunos desperfectos. El motor se recalentó, saqué agua del río para echarle,

Ahhhh... tu demora me preocupaba, no pensé que era a causa de tu camión.

Es nuevo, abuela, se lo compré hace unos días a un vendedor de frutas. Le cambié mis mejores bolitas por su camión.

¿El vendedor de frutas aceptó semejante cambio?

El camión estaba muy arruinado, abuela, yo lo arreglé le puse la puerta que le faltaba, le ajusté algunas tuercas al motor. Anda re bién. ¿Puedo estacionarlo en la galería?

Bueno... Si es que entra.

Mi camión se adapta a todos los lugares. Te ayudo, abuela, a correr los sillones.

Ahhh... los sillones, Juan José, abrió la puerta del camión y subió, le comentó a la abuela que tendría que arreglarle las puertas porque no cerraban bien y en cada curva se abrían. Después lo puso en marcha.

 -¡Brrrrrrmmmm! ¡Brrrrm!- y tras unos cuantos -Puf... Puf - explosiones del motor, lo estacionó en la galería, al lado de los sillones; en ese preciso momento, el abuelo salía de la cocina...

Cuidado, abuelo, casi te choco con mi camión. ¿Camión?

¡Camión!- dijo la abuela con un tonito especial para que el abuelo comprendiera.

¡Aaaah!- dijo el abuelo mirando la seña de la abuela-es hermoso tu camión, Juan José, ¿desde cuándo lo tenés?, no lo conocía.

Se lo cambié a un vendedor de frutas por unas cuantas bolitas Estaba a la miseria, lo arreglé bien. Las puertas quedaron flojas ¿Me ayudarás a ajustarlas, abuelo?

Claro que sí, lo haremos más tarde, ahora quiero leer el diario. Me gustaría que estaciones el camión debajo de los árboles, así puedo ubicar mi sillón en la galería y leer el diario... ¿Puede ser?

Está bien, abuelo.

De noche lo ponés en la galería, para que el rocío no le arruine la pintura.

No, esta noche lo guardaré debajo de mi cama. Es muy grande tu camión, no va a entrar. Mi camión entra en todos los lugares que yo quiero.

¡Ah! qué suerte tuviste en encontrar un camión tan especial - dijo el abuelo con una sonrisa.

Al día siguiente, Juan José, sacó su camión que estaba guardado debajo de la cama. Lo sacudió un poco, subió, lo hizo arrancar BRRRRAAAM ¡BRRRAAAMMM! -y salió del dormitorio haciendo unos cuantos -¡PUF, PUF- explosiones del motor.

Esquivó la puerta, las sillas del comedor, esquivó a la abuela que barría, al abuelo que se ahogó con el mate y, tras un fuerte BRRRRRAAMMM salió a la galería, dio algunas vueltas por el jardín y estacionó debajo de los árboles.

Anda re bién, abuelo, sólo me preocupan las puertas... Las arreglaremos, Juan José ahora vení a desayunar.

Esa tarde, Juan José, invitó a la abuela a dar un paseo. Después, la abuela, comentó que el camión de Juan José era maravilloso, que había dado el mejor paseo de su vida.

Otro día te llevaré a vos, abuelo.

Está bien, ahora vayamos a arreglar las puertas, no me gustaría que la pierdas a la abuela en una curva.

Mañana vendrá tu papá a buscarte, Juan José dijo un poco triste la abuela- ¿Llevarás tu camión?

No, mi mamá se enoja cuando juego con mi camión porque tengo que hacer los deberes. Además, hace mucho ruido y no la dejo dormir siesta y... porque le tumbo las macetas con plantas me pone en penitencia. Lo voy a dejar aquí, así ustedes me lo cuidan.

Sí, que lo cuidaremos y... muy bien...

Al día siguiente, Juan José y la abuela guardaban el camión debajo de la cama, el papá de Juan José entró a la habitación y sorprendido, dijo:

¡Qué tanto hablan ustedes dos! Eso es cosa mía y de la abuela, papá. ¿Sí! -dijo la abuela - es un secreto.

Secretos de a dos no valen para Dios - tarareó el papá y salió del dormitorio.

Juan José miró a la abuela y se largaron a reír.

Cuando Juan José se despidió, le dijo al oído al abuelo que se lo cuidara y si quería, podía dar una vueltita con la abuela, él se lo prestaba, nada más que a él, aclaró.

Los abuelos desde la galería saludaron a Juan José que se iba en el auto con su papá.

Para evitar las lágrimas que le corrían por las mejillas a la abuela, el abuelo dijo con un tono alegre y cantarín.

Voy a sacar el camión de Juan José y nos vamos a dar un paseo.

Cuento publicado en la revista Mojón A. Julia Rossi nació en Córdoba. Fue co-fundadora de la Feria Provincial del Libro en la ciudad de Oberá. Publicó varios libros de cuentos y poesías.

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