El trabajo como pilar de inclusión

Domingo 3 de noviembre de 2019

Por Esteban Bueseck interior@elterritorio.com.ar

El trabajo, como elemento que expresa la dignidad del hombre, tiene rango constitucional en Argentina a través de distintas leyes y tratados que firmó el país con organismos multilaterales.
“Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”, dice la  Declaración Universal de  Derechos Humanos en su artículo 23 inciso 1. Sin embargo, más allá de la letra escrita, la realidad es otra. En un país en crisis y con recesión económica, la desocupación avanza. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), subió al 10,6% en el segundo trimestre del año, un punto porcentual por encima del igual período de 2018, cuando se ubicó en el 9,6%. Se trata de la cifra más alta de los últimos 13 años.
A su vez, la subocupación, que refleja a quienes están empleados pero desearían trabajar más horas, tuvo una fuerte suba y llegó al 13,1%. En el primer trimestre había sido del 11,8%, de acuerdo con las cifras oficiales. Son 2.530.000 personas que trabajan pocas horas aunque están dispuestas a trabajar más. Y representan 420.000 más que un año atrás. Y detrás de cada número, una historia, una familia, una persona.
Allí también se inscribe una realidad muchas veces invisibilizada. La de las personas con discapacidad que luchan por ingresar al mundo del trabajo.
Así lo afirma el Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad publicado en 2018 por el Indec. Para las personas con discapacidad en la Argentina, el derecho a un trabajo es uno de los más vapuleados, sólo un 32,2% de esta población en edad laboral logra acceder a un empleo. Los más afectados son los jóvenes de hasta 29 años.
Según el documento, en el país hay más de 3.500.000 personas que sufren algún tipo de limitación física o intelectual, lo que implica que más del 25% de los hogares tiene, al menos, a un integrante con esta condición. Representan un 10% de la población total de 6 años en adelante y casi el 17% está en edad de trabajar. La tasa de inactividad entre estas personas es del 64,1% y el desempleo llegaba en 2018 al 10,3%.
Y aunque por ley el Estado nacional esté obligado a tener en su plantel a un 4% de personas con discapacidad (ley 25.689) y las empresas tengan beneficios impositivos, no siempre se cumplen esos cupos.
“La persona con discapacidad, a la hora de querer insertarse en el mundo laboral, se encuentra con muchas barreras, desde las aptitudinales a las urbanísticas o arquitectónicas”, dice en diálogo con El Territorio Martha Guimaraes, directora de Discapacidad de la Municipalidad de Posadas, organismo que funciona en la sede comunal.
Otro miedo, asegura la funcionaria, es el de perder la pensión si obtienen un trabajo registrado, dada la incompatibilidad de ambas cuestiones, porque el beneficiario de una pensión no puede tener un salario con relación de dependencia, tampoco vivir con una persona que ya tenga una pensión porque esa familia, entiende la ley, ya está teniendo un ingreso que ayuda a la subsistencia de esa persona con discapacidad.
Ante este panorama es que comenzó a funcionar, en conjunto con la Oficina de Empleo, el programa Promover la Igualdad de Oportunidades, donde pueden participar personas mayores de 18 años con discapacidades físicas, mentales, intelectuales o sensoriales que posean Certificado Único de Discapacidad (CUD). La idea del trabajo conjunto entre ambos organismos es la de capacitar y formar en lo que para muchos será la primera experiencia laboral, que en la mayoría de los casos se da a través de un emprendimiento personal.
“La verdad es que no hay empresas que estén tomando a personas con discapacidad. Y si bien hay un cupo laboral que tiene que cubrir el Estado, no se está cumpliendo tampoco. Y ahí es cuando les digo que tienen otra opción, la de sumarse al Promover y en la Oficina de Empleo, donde se hacen las inscripciones y capacitaciones, nosotros colaboramos en la parte de accesibilidad comunicacional, interpretación en lengua de señas o braille, para que la comunicación les llegue a todos”, señala Guimaraes.
“La idea es satisfacer la demanda de las personas con discapacidad que quieren trabajar. Es importante considerar la inserción en el ámbito laboral, está difícil pero no es imposible”, agrega.

Enriquecedor
Y sostiene que “es realmente enriquecedor trabajar con una persona con discapacidad, porque sus puntos de vista son diversos y la diversidad enriquece. En el equipo de la Dirección de Discapacidad tenemos a tres personas ciegas y tres sordas, con quienes aprendemos cada día”.
De eso se trata el informe de domingo de El Territorio y las distintas historias que cuentan en primera persona cómo es la inserción laboral de las personas con discapacidad, con qué barreras se encuentran y qué falta por hacer para que la inclusión sea algo más que una palabra.

Dónde acudir

El Consejo Provincial de Discapacidad funciona en avenida Santa Catalina 1778 de Posadas. n La Dirección de Discapacidad de Posadas está en el edificio municipal (San Martín esquina Rivadavia). El teléfono fijo es 4449032 y el WhatsApp 376-4872610. Allí también se puede denunciar la no accesibilidad a veredas o rampas, mal servicio del transporte o pedir asistencia. n La Oficina de Empleo está sobre avenida Roque Pérez 1660. Allí se hacen las inscripciones y capacitaciones para personas con discapacidad.

Los números de la discapacidad en Misiones

El Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad 2018, un censo que se ejecutó en todo el país a partir del convenio firmado con la Agencia Nacional de Discapacidad, en el marco del Plan Nacional de Discapacidad, se realizó en localidades urbanas de 5.000 habitantes y más, en todo el territorio nacional.
En Misiones, el operativo se desarrolló en Posadas, Eldorado, Oberá, Apóstoles, Montecarlo, San Pedro y 25 de Mayo donde se visitaron 1.280 viviendas particulares. El relevamiento se hizo por medio de dispositivos digitales (tablets), aplicándose la metodología de entrevista directa.
Los resultados -si bien están desglosados por región, no por provincias- sirven para tener una referencia de la situación de las personas con discapacidad en el Nordeste del país, zona en la que se incluye a Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa.
En el documento se destaca que “la prevalencia de la población con dificultad de 6 años y más es similar en todas las regiones del país, el Nordeste no escapa a la contextura nacional”. Así se evidencia que el 10% de la población del NEA mayor de 6 años presenta alguna dificultad. 
Luego se afirma que en el Nordeste es mayor la “población con tres dificultades o más y que posee sólo certificado de discapacidad con respecto al resto del país”. 
Así, el 53,5% de los entrevistados presenta una dificultad; el 20,2% dos o más; el 13,9% tres o más y el 12,4% sólo certificado de discapacidad.
En el ítem ‘Población con solo una dificultad de 6 años y más, por tipos de dificultad más prevalentes, según región’ se detalla que en el NEA prevalece la dificultad motora, con el 41,3% del total; 26,9% sólo visual; 10,9% sólo auditiva y 14,3% sólo mental-cognitiva.
También en el NEA, el 76,5% de la población con dificultad de 6 años y más presenta la discapacidad desde después del nacimiento; el 22% desde el nacimiento y el 1,6% lo ignora. 
Además, el NEA es la región del país con más personas discapacitadas a causa de un accidente, alcanzando ese número al 20,2% del total de los que presentan alguna dificultad. Sin embargo, la mayoría de las personas, el 44,9%, admite que su discapacidad es a causa de un problema de salud o síndrome. 

Emprender en casa ante la poca oferta laboral

Fabio tiene una discapacidad en una de sus manos
Por un problema en el parto, Fabio Galván Ojeda (35) quedó con una discapacidad de por vida. Su niñez pasó sin mayores complicaciones, contó, pero de grande, al tratar de generar emprendimientos e insertarse en el mundo del trabajo, se encontró con las primeras barreras. Sin embargo la resiliencia es una clave en su vida y transformó los desafíos en oportunidades, demostrando que nada es imposible.
El hombre es locutor y además tiene un emprendimiento de comidas caseras, tarea que puede desarrollar con total normalidad, a pesar de tener una discapacidad en el brazo derecho.
“Me contaron mis padres que al nacer se hizo una mala fuerza en el parto que generó una lesión y derivó en la discapacidad”, relató a El Territorio.
“Desde chico lo acepté con normalidad, siempre me incorporaron a todas las actividades, deportes, juegos y nunca lo tuve en cuenta hasta que de grande, y al no poder hacer algún trabajo, me di cuenta de mi dificultad”, añadió.
En su juventud integró el Rotaract, logrando con el grupo juvenil traer especialistas a Oberá para realizar estudios y cirugías a personas con discapacidad, pero él decidió no llevar adelante ningún cambio en su brazo por diferentes motivos como tener que viajar para las intervenciones quirúrgicas, los largos tratamientos y no contar con el dinero necesario.

Dos pasiones
De joven encontró frente a los micrófonos una de sus pasiones: la locución. Y pudo cumplir su sueño de grabar publicidad y conducir programas radiales. Pero ante la escasa oferta laboral se lanzó a emprender. Fue así que creó una casa de comidas y sacó a relucir su otra pasión, ya que siempre cocinó para la familia o amigos. Fue autodidacta y hoy se sustenta con esos ingresos.
Fabio sostiene que siempre hay que hacer las cosas a la manera de uno y que así se cumplen los proyectos. “Son desafíos que uno se va poniendo, intentás a tu manera y lo lográs”, señaló y destacó: “Para nada hay que sentirse menos, si se te presenta un desafío hay que probar y probar para lograr el  objetivo, siempre pensando en positivo”. 

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