Experiencia que proyecta nuevas ideas
El cine también habla con las manos
“Cuando una persona sorda entra a la universidad, cambia la vida de esa persona​; pero cuando la comunidad sorda entra a la universidad cambia la vida de ​toda la sociedad”. Con esas palabras, adaptadas al contexto, Dámaris Palumbo expresó el sentido de una experiencia que permitió adaptar a Lengua de Señas Argentina (LSA) tres de los cortometrajes premiados en la edición 2025 del ​Festival Internacional de Cine Oberá en Cortos.
Detrás de las imágenes y los diálogos hubo cuatro meses de trabajo colectivo para que sus historias, emociones y metáforas también pudieran llegar a la comunidad sorda. El proceso fue compartido durante la charla ​‘Cine ​accesible en Lengua de Señas Argentina: una experiencia de extensión universitaria’, como parte de la programación ​oficial del Festival que finalizó anoche.
La iniciativa involucró a estudiantes de la carrera de Intérprete Universitario en Lengua de Señas Argentina​-Español (Iulsae) de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Unam, asesores sordos y directores de las obras, en el marco del Programa de Fortalecimiento a las Actividades de Extensión (Profae).
Las producciones adaptadas fueron ‘La luna despojada’, dirigida por Roly Ruiz; ‘Misiones, 1756’, de Leonel Benítez; y ‘Perritos barriales’, de Nehuel González. El punto de partida del proyecto ​fue una charla sobre cine inclusivo que hizo el uruguayo Rodrigo Couto el año pasado​, y este año, esa inquietud se convirtió en una experiencia concreta con una premisa​ clara, que es garantizar a la comunidad sorda el derecho a la cultura.
​“Cuando hablamos de cine accesible, se presentan muchos desafíos, desde los más simples hasta los más complejos​“, explicó sobre el trabajo Palumbo, que es licenciada en Antropología y estudiante de la citada carrera, acotando que “lo lingüístico es lo primero que aparece, pero también está el desafío estético”.
La tarea exigió ir más allá de interpretar los diálogos​, contó. Es que había que encontrar cómo expresar el sentido de la música, ​de los actores, las particularidades de cada personaje y aquellas metáforas que, en LSA, necesitan otras formas de construcción. ​“Desde un lugar de mucho respeto por la obra del artista, hicimos lo más bello que pudimos. Seguramente se puede hacer mejor, pero es nuestra primera experiencia. El camino que nos queda por recorrer es largo y nos entusiasma​“, sostuvo​.
Formas de vincular el cine con la LSA
Durante la charla se distinguieron diferentes formas de vincular el cine con la lengua de señas: la adaptación de obras para hacerlas accesibles, las películas que incorporan LSA con o sin un enfoque en la discapacidad y el llamado cine sordo, que contempla la participación de personas sordas desde el inicio de la creación. Esta experiencia trabajó sobre obras ya realizadas, con una presencia amplia y visible del intérprete en pantalla. ​“El desafío consistió en construir una interpretación que acompañara de modo perfecto el lenguaje cinematográfico y conservara la fuerza expresiva de cada historia”, destacaron.
Esa búsqueda encontró en el cuerpo de los intérpretes las herramientas centrales, y ​Lilia Rodríguez, intérprete y directora de la carrera de Intérprete Universitario en LSA-E, lo explicó señalando que “los movimientos y los gestos deben respetar los parámetros de la lengua de señas, pero también transmitir la dimensión poética de las obras”.
​“Nuestro cuerpo no es sólo gramática, sino también prosa, y esa prosa la tenemos que dejar plasmada en los audiovisuales​“, expresó, y valoró que “caracterizar a los personajes, encontrar sus rasgos y sostener sus emociones formó parte de un trabajo en el que cada decisión demandó intercambio, ensayo y sensibilidad”.
Experiencias propias
Fabián, persona sorda que participó en la adaptación de “Misiones, 1756”, contó que la experiencia le exigió mucha práctica y que encontró un apoyo en sus años de teatro en la Murga del Monte de Oberá. ​“Ser intérprete sordo dentro del corto fue un desafío. Practiqué muchísimo​“, relató. Su testimonio mostró la importancia de los asesores sordos para reconocer el contexto y buscar las metáforas de cada obra​. “La lengua de señas también aporta expresión, nos da identidad y queremos expandirla”, apuntó.
Para el joven, lograr una correspondencia con el actor y con el universo del personaje fue uno de los desafíos más profundos. ​“Fue necesario ser el personaje, no interpretar al personaje​“, afirmó​. La experiencia abrió, además, nuevas expectativas para quienes dieron sus primeros pasos en este campo. “Somos nuevos en esto del cine​, pero ahora empezamos​, avanzamos​ y queremos un largometraje​“, enfatizó.
Gabriel, quien participó en ‘Perritos barriales’, explicó que la adaptación requirió comprender la mirada del cortometraje sobre el barrio, su carga cultural y las expresiones propias de ese entorno. La historia de un perrito que atraviesa distintos espacios obligó al equipo a preguntarse qué se contaba y cuál era la intención de cada mensaje. ​“Siempre se trata del saber colectivo​, porque todos somos parte y buscamos ofrecer algo de calidad para la comunidad sorda”, sostuvo, valorizando desde ese lugar la importancia del acceso a la cultura.
En ‘La luna despojada’, las metáforas y los dobles sentidos llevaron a profundizar en el contexto del relato y en las motivaciones del personaje. Quienes trabajaron en su adaptación contaron que conocer el origen de la producción, vinculada con una obra teatral desarrollada de manera virtual durante la pandemia, ayudó a comprender sus decisiones expresivas. ​
“Trabajar en un corto no era sólo tomar los diálogos e interpretarlos, sino que implicaba algo mucho más profundo y complejo, que nos da un producto mucho más rico​”, señalaron, acotando que “la corporalidad y la teatralidad fueron fundamentales para trasladar esa riqueza a la lengua de señas”.
​Sobre el final de la charla Palumbo destacó el papel de la universidad pública en la garantía de los derechos y la necesidad de sostener espacios donde esos derechos puedan ejercerse. ​“Lo importante es abrir espacios. Generar estas posibilidades también es nuestra tarea. La universidad tiene un camino recorrido en esto, Oberá en Cortos también, y seguimos por más​“, expresó.