Para coronar, venció a River en Posadas y se consagró campeón de la Liga Federal
Bartolomé Mitre hizo historia llevando sus colores a la Liga Argentina
Había una imagen que se repetía cada vez que Mitre jugaba en Posadas, el azul y amarillo dominando el club y un equipo que, partido a partido, parecía hacerse más grande. El pasado 6 de agosto esa escena se transformó en una página histórica. El Auriazul derrotó 76-52 a El Ceibo de San Francisco, cerró 2-1 la serie por el ascenso y consiguió por primera vez en su historia el pasaje a la Liga Argentina.
Pero aquella noche no fue el comienzo de la historia ni tampoco su final. Fue la consecuencia de un proceso que había empezado mucho antes, cuando Mitre decidió volver a competir en el ámbito nacional y comenzó a construir una estructura que, en apenas dos temporadas, pasó de buscar estabilidad en la Liga Federal a instalarse entre los protagonistas del básquet argentino.
El propio entrenador Matías Martinho recordó que el primer objetivo había sido más modesto. En su primera temporada al frente del equipo, la prioridad era “hacer pie en la categoría” y recuperar protagonismo después de dos años sin participación nacional. Mitre alcanzó los octavos de final y luego trasladó ese crecimiento al Pre Federal, donde consiguió el título y empezó a construir la base que terminaría desembocando en el ascenso.
“Desde el día uno teníamos claro que nuestro sueño, por decirlo así, para no decir el objetivo al principio de la temporada, era ascender”, contó Martinho. Primero había que ser protagonista de la fase regular, luego aprovechar la localía, superar los cruces y finalmente, ganar la serie que entregaba el boleto a la segunda categoría.
Mitre terminó la fase regular de la Conferencia NEA en el primer puesto, con un registro de 14 victorias y apenas cuatro derrotas. La campaña confirmó el crecimiento respecto de la temporada anterior y sobre todo, permitió que el equipo llegara a los playoffs con una ventaja que terminaría siendo decisiva, la posibilidad de definir las series en Posadas.
Con el mejor registro de su conferencia, Mitre atravesó los cruces y convirtió su cancha en una fortaleza.
Para Luciano Tantos, capitán y uno de los referentes de la estructura auriazul, “se viene haciendo un trabajo hace rato y tuvo su recompensa”, resumió.
Los playoffs
En los playoffs apareció otra versión de Mitre. Las series comenzaron a exigir respuestas diferentes y el margen de error se redujo. En el formato al mejor de tres, con el primer partido como visitante y los siguientes dos en casa, ganar en Posadas se convirtió en una obligación. El cruce ante Tokio fue, posiblemente, el momento que mejor explicó el carácter del equipo. El clásico posadeño llegó al segundo partido con ventaja para el Oriental. Mitre quedó contra las cuerdas en su propia cancha, pero reaccionó en los últimos minutos y ganó 67-66 después de estar 18 puntos abajo.
Al día siguiente, el 27 de julio, Mitre se impuso 64-59 y cerró la serie. Tantos fue uno de los protagonistas, con 13 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias.
Para el capitán, ese segundo juego fue el punto de inflexión. “El partido que nos hizo un clic, un antes y un después, fue ese segundo partido con Tokio”, sostuvo. “Estábamos perdiendo por 18 puntos y en los últimos siete minutos logramos darlo vuelta”. Después de esa remontada, el equipo encontró una confianza diferente. “Ese partido fue el que nos terminó de empujar para terminar de darnos cuenta de que estábamos para lograr el objetivo que teníamos”, agregó.
El recorrido continuó con series cada vez más exigentes. Ante Belgrano de Tucumán, Mitre también tuvo que reaccionar. El 14 de julio cayó en el primer partido y, dos días después, respondió con un contundente 86-69 en Posadas para forzar el tercer encuentro.
El último obstáculo
La serie ante El Ceibo fue la síntesis de todo lo anterior. Mitre llegó a la definición del ascenso después de atravesar los playoffs y con la certeza de que el objetivo estaba al alcance de la mano, pero el primer paso fue en falso.
El conjunto cordobés se impuso 94-85 en San Francisco y puso al Auriazul frente a una situación conocida, perder afuera y volver a Posadas obligado a ganar. El segundo partido se disputó el 5 de agosto y Mitre respondió con un 76-67 para igualar la serie.
El 6 de agosto, el estadio de Mitre volvió a llenarse. El comienzo fue parejo y El Ceibo terminó el primer cuarto arriba 16-15, pero después el equipo local comenzó a imponer su defensa, su profundidad y el peso de sus principales jugadores. Mitre llegó al descanso 41-31 y terminó construyendo una diferencia cada vez mayor hasta ganar 76-52. El silbatazo final desató la fiesta. No era solamente una victoria. Era el primer ascenso de Mitre a la Liga Argentina y el regreso de Posadas a la segunda categoría nacional después de décadas. El Auriazul había conseguido uno de los dos ascensos disponibles y, con ello, colocaba nuevamente a Misiones en el mapa de las principales competencias del país.
“En lo personal, súper contento, un logro, el primero de esta magnitud en mi carrera”, reconoció Martinho. “Lo que hicimos, si bien queda en la historia del club, hay que ponernos a prueba otra vez, empieza otro torneo, otra categoría, otro equipo y con otros objetivos”.
Tantos, desde su lugar de capitán, también dimensionó el alcance de lo conseguido. Para él, el ascenso fue mucho más que un logro deportivo. “Es un logro enorme para la institución, pero también para la ciudad y obviamente el básquet de la provincia”, expresó. Y puso la mirada en quienes vienen detrás: “Además de hacerle bien al club, también hace que las inferiores y los chicos se entusiasmen más al ver estas cosas”.
La historia, sin embargo, todavía tenía un capítulo pendiente. Después del ascenso, Mitre debía disputar la final de la Liga Federal ante River Plate. Podía parecer un partido de menor importancia porque ambos equipos ya tenían asegurado el salto de categoría, pero para el plantel auriazul significaba la posibilidad de terminar la temporada con la copa.
El 12 de agosto, ante un estadio nuevamente colmado, Mitre derrotó 80-73 a River y se consagró campeón de la Liga Federal. Martín Pérez Douthat fue elegido MVP de la final después de aportar 23 puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias. Tomás Rossi y Carlos Benítez Gavilán sumaron 20 puntos cada uno, mientras Tantos volvió a ser importante en la conducción.
“Queríamos ganar, queríamos quedarnos con la Copa”, explicó Tantos. Para el capitán, la posibilidad de recibir a River en Posadas y despedir la temporada ante su gente tuvo un significado especial. “Regalarle ese título y cerrar la temporada de la forma en que lo hicimos, la verdad que fue hermoso. Y yo creo que se terminó de la mejor manera y como todos queríamos”.
Ahora empieza otra historia
El salto a la Liga Argentina obligará a Mitre a cambiar algunas estructuras. Martinho explicó que habrá modificaciones reglamentarias en la conformación del plantel y que el club deberá acompañar el crecimiento deportivo con una mayor profesionalización de sus áreas. “El salto de categoría te exige una mejor organización y estar más atento a los detalles”, señaló.
El entrenador también anticipó que será una experiencia de aprendizaje para todos, para él, que tendrá su primera experiencia dirigiendo en la segunda categoría, para el club, que afrontará por primera vez ese nivel y para una ciudad que volverá a tener básquet de Liga Argentina.
La planificación ya comenzó. Martinho contó que la intención era iniciar la pretemporada alrededor del 7 de septiembre, aunque la fecha dependía del armado definitivo del plantel y de la organización necesaria para comenzar la nueva etapa. También confirmó que el club trabajaba para conservar parte de la base, entre ellos Tantos y Martín Pérez Douthat.
La nueva temporada encontrará a Mitre frente a rivales diferentes, escenarios nuevos y una exigencia mayor. El ascenso y el título ya quedaron en los libros. Ahora comienza el desafío de sostenerse.
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