Hasta el Luna Park se involucró
El torneo que inauguró el anfiteatro y vio el retiro del mítico Finito
El Campeonato Argentino de básquet fue uno de los eventos más importantes del calendario nacional durante diez décadas, empezando en 1928. El torneo contó con grandes nombres en cada una de sus ediciones, quienes representaban a las selecciones provinciales del país durante siete días en lugares designados por la Confederación Argentina (CABB).
Sin dudas marcaba la agenda deportiva en la provincia sede, no solamente por la expectativa que generaba contar con las estrellas de la época, sino por el movimiento logístico y la construcción edilicia que lo acompañaba. Era el acontecimiento del año.
Durante este lapso Misiones fue sede en cuatro oportunidades, siendo las ediciones de 1962 y 1984 las que quedarán grabadas en la retina de los asistentes (también se organizó en 2005 y 2018).
Conocido como ‘El más argentino de los campeonatos’, el torneo llegó por primera vez a la tierra colorada en febrero del 62. Su despliegue fue tan monumental que desde el gobierno provincial se decidió construir el anfiteatro ‘Manuel Antonio Ramírez’, a orillas del río Paraná.
“Con satisfactorio y acogedor espíritu, el Instituto Provincial de la Vivienda exhibe hoy esta nueva realidad. Se combinaron 373.5 toneladas de cemento Portland con otras tantas de arena y piedra; seis toneladas de clavos, 43 mil pies cúbicos de madera, 43 kilómetros de tirantes, 116 kilómetros de hierro redondo (tanto como para unir Posadas y Oberá). Todo para producir una estructura de 1.375 toneladas con 1,5 kilómetros de graderías para acomodar 4200 personas sentadas y un escenario de 870 metros cuadrados. Es un lugar donde el arte, el deporte y otras exteriorizaciones de la vida misionera cobran un nuevo vuelo en su acercamiento con el público”, reza un comunicado del diario El Territorio, con fecha del 18 de febrero.
“Proyectado al lado de las barrancas del Paraná, en la explanada del Parque República del Paraguay -comprendida entre las prolongaciones de las calles Alberdi y Beato Roque González- consiste en dos cuerpos principales. El primero, en forma de abanico para los cinco sectores de gradas que permiten cómoda ubicación a 4.000 espectadores, con sus respectivas escalinatas de acceso”, agregaba.
Precisamente el Anfiteatro se levantó en 135 días quedando para la posteridad. Además, las 17 delegaciones contaron con las comodidades de alojamiento como el edificio monoblock a estrenar con 24 departamentos en la intersección de las avenidas Roque Sáenz Peña y Polonia. También se prestó las instalaciones de la escuela Normal 10 y la en ese entonces propiedad del Dr. Higinio Arbo, ubicada en calle San Martín esquina Rivadavia.
Respecto a lo estrictamente deportivo, el torneo se disputó en el Anfiteatro y las canchas de los clubes Jorge Gibson Brown y Racing. Misiones no era una de las candidatas pero entre sus filas contaba con entusiastas como Tiburcio Pelozo -jugador de Racing y empleado de correo-, (...’juega de zaguero, no posee calidad pero se destaca por su tesón y entusiasmo’…rezaba el diario), Otto Bitch -de Tokio, conocido por su rapidez y desplazamientos-, Armindo Saucedo -paraguayo de 18 años del club Itapúa con paso por los intercolegiales de 1961- y los experimentados Jover Martínez, Jorge Rokuro Yamaguchi, Manuel Humberto Varela y Arnaldo Vera, entre otros, todos bajo la dirección técnica de Rodio Olmedo.
El campeón en esta oportunidad fue Santiago del Estero, que venció en la final a Córdoba por 80 a 78. En tanto que Misiones fue 12º.
La huella del torneo fue tan profunda que aún hoy es atesorada por los historiadores como uno de los eventos más trascendentales de la historia local.
Cabe destacar que Ernesto ‘Finito’ Gehrmann debutó en el siguiente campeonato, el de 1963 en Mendoza, donde fue apodado ‘el plumero de las Cataratas del Iguazú’. Con el Flaco, el representativo de la tierra colorada logró un tercer puesto en el Argentino de Jujuy 1966, su mejor campaña. Ese quinteto base lo componían Gehrmann, Manuel Varela, Arnaldo Vera, Carlos Ratier y Rolando Sfeir.
Otro para atesorarlo
Y como no podía ser de otra manera, la 51ª edición del Campeonato Argentino llegó en 1984 con el mismo espíritu revolucionario. Esta vez Oberá se unió a una fiesta posadeña que dejó imágenes icónicas como el retiro del legendario Gehrmann de la selección local.
Fueron 12 provincias distribuídas en dos zonas a jugarse en el Complejo Deportivo -a orillas del arroyo Zaimán- y en el Ian Barney de la Capital del Monte. De hecho ambos recintos fueron refaccionados, y hasta el famoso poli de la capital posadeña fue cerrado y ampliado para la ocasión.
Igualmente el dato destacado fue reflejado en la página 19 del 6 de marzo: “Debe mencionarse el gesto de Juan Carlos Lectoure quien cedió a préstamo -sin cargo- el piso del estadio Luna Park, el que fue colocado en el gimnasio cubierto del complejo deportivo de la ciudad de Posadas, escenario de la gran final. La capacidad del polideportivo asciende a seis mil personas, en tanto que la subsede Oberá sólo puede cobijar a 4500”. (El Ian Barney también inauguró el piso de parquet que todavía hoy lo sostiene).
La selección misionera contó con un equipo competitivo integrado por Gehrmann, Roberto Muzalski, Guido y Gabriel Barreyro, William Lezcano, Raúl Magri, Horacio Santa Cruz, Mario Ayala, Arnoldo Clérici, Ramón Alberto López, José Rubén Falero y Alberto Merenda. Todos dirigidos por José Luis Ayala.
Según crónicas del diario de la época, “el conjunto local contaba con valores individuales de suma capacidad, pero defeccionaba en su estructura colectiva dejando fisuras en zona defensiva”. Igualmente supo entregar noches maravillosas cerrando su participación con un meritorio quinto puesto.
Precisamente el viernes 16 de marzo tenía un condimento especial porque el pueblo despidió a Finito Gehrmann de la tradicional casaca verde, justo antes del encuentro con Tucumán. “El sentimiento de admiración, reconocimiento y tristeza al mismo tiempo, se conjugaron para retener el instante del saludo cargado de recuerdos a un grande que paseó su clase por todo el mundo. Nadie pudo evitar que las lágrimas traicionaron el lenguaje mudo pero expresivo del corazón”, relata el diario en aquella noche mágica.
“Pero la categoría del gigante misionero no terminó en tocante acto, porque después en pleno partido, Fino siguió mostrando el ‘abc’ del básquetbol, inflando la red del aro con dobles consecutivos desde cualquier ángulo”, siguió.
Misiones venció a su par tucumano por 79 a 77 con 31 puntos de Gehrmann. El lungo misionero fue el que se llevó todos los flashes en el Complejo Deportivo, una hazaña que dos días después fue titulada como ‘El reposo del guerrero’ por tratarse de un adiós en el que “sacó a relucir su ropaje de mayor lustre, el más refulgente, el que lo hizo pasear por diversas canchas del mundo. Ernesto, con sus dos metros once gloriosos, escaló al más alto peldaño de su humildad para recibir el homenaje del pueblo”. Fue un quinto puesto que lució como dorado.
Por otra parte, Capital Federal derrotó a Entre Ríos en la gran final y se llevó unos de los títulos más codiciados del año. Fue por un aplastante 83 a 67 con nombres destacados como Camisassa, Oroño y Perazzo.
Así se cerró la segunda de las cuatro páginas de este brillante torneo en territorio misionero.
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