2026-07-05

Análisis del periodista en investigación Andrés Colman Gutiérrez

Alertan que "no se descarta un ataque similar" al de Santa Rita

El documentalista remarcó que los golpes comando acechan a la comunidad paraguaya hace más de una década y "el Estado no halló una respuesta efectiva"

Hace más de una década que los grupos armados siembran terror y malestar en distintas comunidades del vecino Paraguay. El 16 de junio, la localidad de Santa Rita fue testigo de un episodio de magnitudes difíciles de graficar.

Veinte miembros de una organización criminal que, se investiga, estaría vinculada al Primer Comando Capital brasileño, atacaron de manera simultánea y en minutos a tres entidades bancarias y una casa de cambios.

El lugar no fue casual. Se trata de uno de los centros de producción agropecuaria y mercado sojero más importantes del país.

Pero sobre todo, el episodio tampoco constituye un hecho aislado ni una novedad dentro del escenario criminal. Así lo observó el periodista de investigación, escritor y documentalista paraguayo Andrés Colman Gutiérrez, al remarcar que lo vivido en Santa Rita responde a la continuidad de una dinámica criminal que ya mostró capacidad para ocupar ciudades enteras durante horas, y que todavía no encontró una respuesta estatal efectiva.

Aquel martes de junio por la madrugada, los asaltantes bloquearon los accesos con clavos miguelito, usaron armas largas y explosivos de alta potencia. También hubo enfrentamientos con la Policía y un rehén uniformado.

“Es la continuidad de una serie de asaltos, una modalidad que viene implementada por organizaciones criminales brasileñas, principalmente el Primer Comando Capital (PPC), con socios paraguayos. En muchos de los casos se ha encontrado la participación de policías paraguayos”, afirmó Colmán Gutiérrez en diálogo con El Territorio.

Ubicada en Alto Paraná y conocida como la capital de la soja, Santa Rita concentra gran parte de la actividad vinculada al agronegocio, además de entidades financieras, empresas de maquinaria y comercios relacionados con la producción agrícola. Ese contexto económico es, precisamente, uno de los elementos que vuelve llamativo el reciente golpe, tal como lo analizó el escritor.

“Lo que llamó la atención de este caso es que sabiendo que esta banda está operando y prácticamente tomando ciudades con mucho potencial económico, no se tomaron acciones preventivas de seguridad. Básicamente, se entregó la ciudad de Santa Rita”, apuntó.

Remarcó que la localidad atacada posee un peso estratégico dentro de la economía paraguaya. “Santa Rita es una ciudad muy importante, la capital de la soja. La mayoría de los pobladores son ciudadanos de origen brasileño que se dedican a la producción y al agronegocio. Eso mismo hace que haya una alta concentración de bancos, financieras, empresas de venta de maquinaria. Hay mucha movilización económica y creo que es una de las ciudades más importantes después de Ciudad del Este a nivel económico”, explicó.

Sin embargo, advirtió que al momento del asalto la ciudad se encontraba “prácticamente desguarnecida de protección policial, de seguridad y de guardias de seguridad”.

A partir de ello, se incrementaron las sospechas sobre posibles vínculos entre integrantes de las organizaciones criminales y las fuerzas de seguridad. “Hay una sospecha de que esta banda opera con la protección de autoridades policiales y de la región”, esbozó.

Hasta el momento se informaron tres detenciones de sospechosos, aunque para el documentalista aún no existen resultados que permitan afirmar que la estructura criminal responsable del ataque haya sido desarticulada.

“No hay un desbaratamiento de esta banda”. aseguró. Incluso fue más allá al plantear dudas sobre el alcance de los procedimientos realizados hasta ahora: “Nuestra sospecha es que estos detenidos sólo sean un chivo expiatorio, para mostrar que estaban investigando y siguiendo la pista”, expresó.

Discurso versus realidad

La respuesta oficial llegó a través del Ministerio del Interior paraguayo, que atribuyó el ataque PPC y anunció investigaciones. Sin embargo, Colman Gutiérrez entiende que se trata de una reacción repetida frente a hechos similares.

“El ministro del Interior salió a decir: 'Acá está la mano del PCC, esto viene de Brasil, estamos investigando'. Pero nada muy concreto”, consideró.

En ese sentido recordó que Paraguay arrastra antecedentes de asaltos de gran magnitud desde hace al menos diez años. Entre ellos mencionó el recordado golpe a la empresa Prosegur en Ciudad del Este en 2017: “Hace diez años que ocurren estos asaltos. Ha habido casos muy graves como el famoso asalto a Prosegur, cuando tomaron la ciudad toda una noche. Una banda tomó una zona estratégica de la segunda ciudad más importante del Paraguay”, graficó.

Tras el ataque en Santa Rita, las autoridades dispusieron refuerzos policiales y desplegaron unidades especiales. “Mandaron equipos comandos de la Policía a resguardar la zona, pero siempre eso termina muy rápido y generalmente esta banda da otro golpe en otra zona. Hay mucha impunidad para el delito”, lamentó.

Antecedentes del golpe comando

En su análisis, el patrón operativo se mantiene inalterable desde hace años. “Hubo 20 personas involucradas en este golpe y con el mismo modus operandi. Toman la zona, ponen estos clavos miguelito para que nadie pueda pasar y recurren a explosivos de alta potencia”, describió.

Especial atención investigativa deberá tener el origen de esos materiales. “Después se descubre que fueron comprados de las propias policías militares. Hay un organismo que se llama Digemabel que siempre aparece involucrado en la venta de armas, explosivos y materiales posibles al crimen”.

Las consecuencias del avance de estas organizaciones también generan inquietud en sectores económicos vinculados al agronegocio. Colman Gutiérrez indicó que productores y empresarios reforzaron sus propios esquemas de seguridad. “Lo que hacen generalmente es contratar guardias privados. Incluso se ha llegado a ver situaciones de cosecha con gente armada protegiendo a los productores”, contó.

Las secuelas del mega asalto todavía calan en el círculo agrocomercial. “Hay malestar y eso se ha expresado en organizaciones como la Coordinadora Agrícola del Paraguay, que se quejó de la falta de protección de las autoridades en un momento en que el gobierno está invitando a inversionistas extranjeros al Paraguay”.

“Hay mucho discurso y teatro con desplazamientos policiales, pero no hay una verdadera seguridad. Creemos que no se ha desbaratado a estos grupos criminales y pueden seguir actuando en cualquier momento”, sospechó.

Temas de esta nota
Te puede interesar