En el Museo Juan Yaparí, de Posadas
Una biblioteca que rescata la memoria viva de los autores
El rescate de la memoria no es tarea fácil. Requiere esfuerzo, tiempo, dinero y dedicación. A veces se cuenta con ayuda; otras, es un trabajo más bien solitario, pero siempre trae satisfacciones. Es la labor que lleva adelante con mucho fervor Leo Duarte, investigador, gestor cultural y rescatista de libros misioneros. En diálogo con El Territorio, hizo un repaso por el trabajo que lleva adelante y por las grandes obras que logró encontrar –o lo encontraron a él– en medio de una búsqueda incesante por enaltecer la autoría local. Hoy, la biblioteca que posee en el Museo Juan Yaparí tiene alrededor de 8.000 ejemplares y una fototeca, con imágenes históricas de Misiones.
Una de las primeras bibliotecas que recató fue la del escritor Aníbal Silvero. Tras su muerte, la familia decidió donar su colección con unos 200 ejemplares. “Allí empezó un poco la fascinación por el mundo del rescate del libro, allá por el 2021. Meses más tarde, en 2022, fallece también Esteban Abad (periodista y escritor), y pasa algo similar, la viuda nos llama y nos dice que quiere donar la biblioteca, sabiendo del trabajo que hacíamos. Nos donó una colección bastante grande, de casi 1.500 ejemplares, que hoy ocupa un gran sector de la biblioteca”, contó en diálogo con El Territorio.
En esa colección, encontró libros diferentes o raros, como ‘El comedor de los Jacintos’, “Yo tengo cinco ejemplares y es imposible conseguir otros, ni siquiera la gente de la editorial lo tiene. Ahí empieza un poco la fascinación por el mundo de los libros raros, sobre todo, cosas de Misiones, pero raras. Anteriormente a esto, yo trabajaba en una fotocopiadora y me habían llevado libros, por ejemplo, uno de Clotilde Fernández, que está autografiado de puño y letra. Cuando vi la firma Clotilde, una de las mujeres que más admiro por todo lo que hizo en la educación a principios de los años 20, para mí fue increíble”, expresó Leo.
Así también, recordó otro de los libros que le llamó la atención: ‘Un filósofo en Posadas’, que “es un libro de un anarquista que se llamaba Joaquín Alejo Falconnet, pero tenía un pseudónimo que era Pierre Quirole. Falconnet viene de Buenos Aires y vive acá en Misiones unos tres años, en Posadas. Allí cuenta todas sus peripecias en una Posadas de los años 30, donde era todo muy básico, con los pocos servicios que había. Ese es un libro rarísimo que hoy no se consigue en ninguna parte. Yo tuve la suerte de tenerlo en la mano, después lo digitalicé y hoy es de reparto gratis”.
Compartir la cultura
Para Leo, la idea de recopilar libros raros nunca tuvo que ver con guardarlos como tesoros, sino atesorarlos en el compartir. Por ello, siempre apuntó a la iniciativa de escanearlos y que todo aquel interesado, tenga la posibilidad de tener esa versión también en su casa; puesto que son ediciones que ya no salen a la venta, no se editan más y no hay otra manera de conseguirlos.
“Muchos de esos libros fueron ediciones cortas del autor, de 100 o 200 ejemplares como mucho. Otro de los inconseguibles es ‘Triángulo’, de Manuel Antonio Ramírez, Juan Acuña y César Arbó. Hay dos nomás. Yo tuve la suerte de tenerlos los dos. Uno tiene la biblioteca popular y otro tiene la familia de Lucas Braulio Areco, autografiado de puño y letra por Manuel Antonio para mí. Hoy es un libro que no se consigue ni en casas antiguas ni nada de eso”, expresó. Y mencionó otro ejemplo: “El libro ‘Bajada Vieja’ de Areu Crespo es bastante inconseguible y lo tuve con una conocida que es Belén Silva, que era la presidenta de la Sociedad Argentina de Escritores filial Misiones (Sadem), y hace un par de años, en un depósito, encontró casi 300 ejemplares de ese libro”.
“Son libros que no se pueden vender, ¿a cuánto te puedo hacer un libro inconseguible de estos? Es imposible catalogarlo en efectivo. Por eso, lo que a mí me gusta es que la gente pueda tener acceso al material, enseñarle a la gente que puede tener un libro antiguo en la mano y cómo hacer para agarrar, que tenga contacto con el material, porque a mí no me sirve tener el libro escondido sin que la gente pueda acceder a eso”, sostuvo.
“El último libro que rescatamos fue en la casa de una profesora de psicología, cerca de la bajada vieja y había muchos libros de psicología. Entre esos, vino una segunda edición de Misiones y sus pueblos guaraníes del padre Guillermo Furlong, que hoy es otro libro inconseguible. Es la única edición y el único libro que tiene un prólogo de un exgobernador que fue César Napoleón Ayrault”, añadió.
Y seguidamente, mencionó otro tesoro literario. “Es un libro muy chiquitito que se llama Poemas de verano, de Lentini Fraga, que fue periodista de El Territorio y siempre recalco – ya que falleció en los años 70 - que es el único periodista que hasta el día de hoy sigue manteniendo una columna en el diario, que es La Marcha de los Días. La creó Lentini Fraga y se conserva hasta hoy”, rememoró Leo.
Leo también criticó la falta de reconocimiento a las autoras misioneras, “siempre hablamos de hombres, es una vergüenza”, por lo que llamó a focalizar más en los talentos de las mujeres locales.
Los lectores y autores, hoy
Consultado sobre los libros que se mantienen entre los más buscados a pesar del tiempo, Leo mencionó: “Uno de los más solicitados es el ‘Misiones 4’. Es un libro muy simple, cuya primera edición se hace en el año 89 en Eldorado. Nunca se pudo reeditar porque uno de los autores, Vicente Rubi Redero, falleció y su familia no pudo ponerse de acuerdo con la otra autora, Stella Marys Peso de Hobecker. Pero hasta el 2002, 2003 se editó, y son varios los que me han pedido. Yo tengo algunos digitalizados y aquí en la biblioteca tengo tres ejemplares para que la gente pueda ver y volver a encontrarse con ese libro que fue tan de la escuela de los años 90. No lo buscan por la información, pues mucho de lo que allí dice ya ha cambiado. Pero se busca como para tener el recuerdo, la memoria y recordar los años de escuela de antes”.
Para Leo, en estos años que se están viviendo de mucha tecnología, inteligencia artificial, y celulares, la gente abandonó las bibliotecas. “En nuestra biblioteca hay sonidos, se escucha, hay voces, no hay que estar todo en silencio; la gente tiene miedo de ese concepto de la biblioteca antigua, pero no es así”, dijo.
Por otra parte, también notó una desmotivación de los autores locales. “Se presentaron los escritores para participar de la Feria del Libro, y tuvieron que extender la invitación porque muy poca gente presentó libros. Yo creo que falta un poco de conocimiento, pues mucha gente escribe poemas y cuentos, que está bien, pero cuesta mucho que la gente se meta en ese mundo de lo que es la literatura regional”, indicó Leo.
Al tiempo que añadió: “Los autores, amén de que le cuesta bastante poder imprimir un libro, tampoco tienen a alguien que les indique cómo”. No obstante, Duarte animó a los escritores a seguir escribiendo, y a los lectores a continuar buscando los tesoros de la provincia, plasmados en letras que quedarán para siempre en la memoria regional.
Una visita al talento local
La biblioteca de Leo Duarte es la única que se dedica a los autores misioneros de forma exclusiva. Se encuentra en el Museo Juan Yaparí, por calle Sarmiento 1885 (ex 319), entre Colón y Félix Azara. El horario es de 7 de la mañana a 13 horas, de lunes a viernes.
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