2026-03-22

Opinión

Democracia valorada, democracia en crisis: lo que dicen los argentinos a 50 años del golpe

La sociedad argentina mantiene la memoria y el respaldo normativo a la democracia, pero muestra un diagnóstico crítico sobre su funcionamiento cotidiano.

A 50 años del golpe de 1976, la sociedad argentina mantiene la memoria y el respaldo normativo a la democracia, pero muestra un diagnóstico crítico sobre su funcionamiento cotidiano. “La democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”: así se expresa un 66,6% de la población, mientras que el 48,6% considera que la democracia actual funciona “inadecuadamente”. Esa distancia entre valor y experiencia es el eje de nuestro último informe en Zuban Córdoba, cuya ficha técnica les dejamos aquí: Encuesta nacional a población general mayor de 16 años, trabajo de campo del 11 al 14 de marzo de 2026, 1.500 casos, error muestral +/- 2,53%.

Este trabajo evaluando la opinión y también la recordación sobre la última dictadura confirma que la memoria ocupa un lugar central: 68,6% está de acuerdo con la afirmación de que “la dictadura cívico-militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983 fue un período de violaciones a los derechos humanos, crisis económica y falta de libertades”. Además, el informe señala que “hay un consenso importante en torno a la necesidad de mantener viva esa memoria, cercano al 73%. Sin embargo, ese consenso no es absoluto: en el informe advertimos que “el consenso memorial sigue siendo mayoritario, pero no homogéneo ni inmune a disputas de interpretación y sentido”.

Las interpretaciones del período varían según el voto: entre quienes votaron a Sergio Massa en el ballotage, 86,4% reconoce la dictadura como violación de derechos humanos; entre quienes votaron a Javier Milei, ese porcentaje desciende a 56,8%. En términos generales, 57,1% define el período 1976–1983 como “una dictadura cívico-militar que llevó adelante un plan de desaparición de personas y violó sistemáticamente los derechos humanos”, mientras 25,2% lo caracteriza como “un proceso de reorganización nacional que enfrentó una guerra contra el terrorismo”. Es evidente la existencia de narrativas divergentes sobre nuestro pasado reciente.

Mantener viva la memoria

Sobre la importancia de mantener viva la memoria, 57,4% marca “muy importante” y 16,2% “algo importante”. El informe interpreta esto como un “ancla normativa” para la democracia: “La memoria como promesa democrática sigue vigente”. No obstante, advertimos que mantener el símbolo no alcanza si no se articulan políticas que atiendan demandas sociales concretas, que contenga a los diferentes grupos que la componen.

El hallazgo central del estudio es claro: “La democracia conserva respaldo como valor, pero pierde solidez como experiencia cotidiana” Les dejamos algunos datos clave: El 66,6% considera la democracia preferible a otras formas de gobierno; el 48,6% evalúa el funcionamiento de la democracia como inadecuado; 42% lo evalúa como adecuado; 9,4% no sabe. 

El informe puntualiza diferencias sociodemográficas: “No es casualidad que los hombres evalúen positivamente el desempeño de la democracia 10 puntos más que las mujeres”. Según género, 48% de los hombres considera la democracia adecuada frente al 36,7% de las mujeres; en cambio el 50,5% de las mujeres la considera inadecuada.

La defensa de la democracia como valor disminuye entre los más jóvenes: sólo 56,2% del segmento 18-30 la considera preferible frente al 80% de mayores de 60 años. El informe advierte la presencia de actitudes permisivas hacia atajos autoritarios: 12,1% afirma que “en algunas circunstancias, un gobierno autoritario es preferible a un sistema democrático” y este porcentaje es mayor entre ciertos subgrupos.

Interpretamos esto como una “tensión entre apoyo al sistema y decepción con sus resultados” que “es hoy el corazón del clima político”.

Sobre educación

El diagnóstico sobre educación es crítico: sólo 15,8% considera que la educación prepara a los jóvenes “de manera suficiente”; 47,6% cree que lo hace “pero de manera insuficiente” y 31% que “no los prepara”.

El informe vincula esta percepción con la fragilidad de la experiencia democrática cotidiana y con la necesidad de políticas educativas orientadas a la formación cívica.

Hay fuertes diferencias según el último voto en ballotage. Por ejemplo: Evaluación del funcionamiento de la democracia: entre votantes de Javier Milei, 60,9% considera la democracia adecuada; entre votantes de Massa, 25% la considera adecuada y 70,4% la considera inadecuada.  Importancia de la memoria: 61,2% de votantes de Milei la considera importante frente a 90,6% entre votantes de Massa. 

Estas diferencias confirman que la polarización no es sólo política sino interpretativa y simbólica, ofreciendo lecturas contrapuestas sobre pasado, significado de la memoria y el presente institucional.

Los riesgos

El informe sintetiza una advertencia: “La democracia conserva crédito simbólico, pero ese crédito no es infinito”. Existen riesgos: el descontento material tanto por la economía, el funcionamiento de los servicios, la política de seguridad, pueden y deben traducirse en mayor tolerancia a soluciones autoritarias o a liderazgos personalistas, si la experiencia cotidiana no mejora.

También vemos oportunidades: el respaldo mayoritario a la memoria y a la democracia como valor provee un piso sobre el cual construir políticas que reduzcan la brecha entre legitimidad normativa y eficacia institucional, quizás, este sea el mayor desafío para la clase política, a 50 años del funesto golpe de Estado cívico-militar. 

Por Gustavo Córdoba
Director de Zuban Córdoba

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