2025-03-09

Otros rumbos pero el mismo empuje

Surgieron con un bioalmacén y se reinventaron en la pospandemia con una imprenta

Se lanzaron a emprender en plena cuarentena y, años después, nuevamente transformaron sus vidas para cumplir sueños

El proyecto de Bio Almacén de la Selva, en San Pedro, surgió en pandemia como una alternativa novedosa con venta de productos orgánicos. Sus integrantes le hicieron frente a los desafíos del comercio digital y con la vuelta a la normalidad, conquistaron a la clientela local. No obstante, luego de cuatro años, volvieron a transformarse y hoy conforman la imprenta ‘Impronta’, una propuesta autogestiva.

“Primero fuimos una tienda cooperativa de productores y artesanos. El local funcionaba todos los días con la participación de todos, mediante una división de roles y tareas. Esa fue una gran experiencia de cooperación, trabajo colectivo y crecimiento personal”, señaló sobre el proyecto que nació en pandemia Marcela Castañeda, una de las integrantes.

Luego siguieron las transformaciones y allí nació un nuevo proyecto autogestivo y social con algunas de les participantes de la Bio Almacén de la Selva a fin de darle vida a una impresora láser que habían comprado con un Fondo de Incentivo a las Industrias Culturales. “Así fue que, con el sueño de imprimir materiales contrahegemónicos, nos reunimos para crear Impronta, una imprenta y editorial autónoma”, precisó Marcela.

En un espacio acondicionado donde aflora la imaginación y la creatividad, imprimen material escolar, y comercial como volantes, etiquetas y cuadernillos a pedido.

 “Generamos nuestro propio contenido, también recibimos y publicamos material que sentimos que es importante difundir”, detallaron.

Siguiendo la línea de la Bio Almacén, apuntan a transmitir y fomentar el cuidado del territorio, de los seres humanos y la relación con el ambiente. “Más allá de todo lo relacionado a lo económico y comercial, nos parece importante crear lazos interculturales porque creemos que las raíces son las que nos mantienen en pie”, apuntaron.

“Somos un grupo de mujeres y disidencias que apostamos a la autogestión, a la cultura y a la defensa del territorio y los derechos en estos tiempos de crisis. Soñamos mapas rurales, conceptuales, pluriculturales y biodiversos que posibiliten entramarnos desde el apoyo mutuo y el encuentro”, concluyeron las integrantes del emprendimiento sampedrino. 

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