Opinión
La impronta del Ciclón de Encarnación
El 20 de septiembre de 1926 fue un día caluroso y húmedo, las potenciales tormentas parecían “pisarse la cola”; al mediodía el cielo se despejó y el sol arremetió imperioso, muchos suspiraron aliviados en Posadas. Los preparativos para la elección de la Reina de la Primavera, en la Casa de Gobierno, marcaban la agenda oficial.
El gobernador Barreyro atendió a pocos vecinos esa tarde; las postulantes al cetro contaban los minutos; en el Club Social, la cena y baile de la primavera comenzaría como todos los años, puntualmente a las 21. A la medianoche, los estudiantes se encontrarían en la Plaza 9 de Julio - como siempre - y llevarían la tradicional serenata a los profesores. El jefe de Policía estaba a la altura con los efectivos para los rondines nocturnos.
El inicio
En la Villa Baja de Encarnación la vida transcurría como siempre, las altas temperaturas auguraban más lluvias, para algunos, tormentas…
La última lancha de pasajeros zarpó hacia Posadas, enseguida el cielo del ocaso se tiñó con nubes oscuras, espesas. Una sensación de peligro saturaba el ambiente; ya en margen argentina comenzó a llover, en segundos una cortina de agua cubrió la ciudad.
La lluvia se transformó en temporal, las fuertes ráfagas de viento comenzaron a provocar severos daños, especialmente en la Usina. Fue entonces cuando se dieron cuenta que Encarnación estaba a oscuras; en general durante cada tormenta el servicio eléctrico de las dos ciudades solía interrumpirse, eran deficientes y los cortes de suministro eran habituales… lejos estuvieron de imaginar lo que sucedía en la otra orilla del río.

En Encarnación, el aspecto del cielo cambió de golpe, el encargado de la Usina encendió el generador antes del horario habitual; los canoeros del puerto se encaminaron a sus casas, el padre Kreusser cerró la iglesia temprano.
Poco después el cielo encarnaceno se oscureció; desde Posadas el viento sur se hizo sentir con más fuerza, sobre el río las ráfagas se fortalecieron y se encontraron con el viento del oeste, el choque de ambos generó una tromba - o dos -; el remolino gigantesco cargado de agua se dirigió a la ciudad y se descargó sobre la zona ribereña. La destrucción fue instantánea y casi total, canoas hundidas, viviendas y edificios derrumbados, árboles arrancados de cuajo, postes y chapas azotados a varios metros, cables del tendido eléctrico desperdigados por todas partes; el fenómeno se abrió camino y dejó centenares de fallecidos, heridos y la Zona Baja destruida.

Algunas personas comenzaron a reaccionar casi de inmediato y así se salvaron muchas vidas; apenas fue posible, Kreusser, Memmel y el canoero Genés buscaron auxilio en Posadas. Tan rápido como fue posible se organizaron los primeros grupos médicos, enfermeras, religiosas, autoridades, baqueanos, voluntarios…
A partir de ese momento y durante semanas desde nuestra ciudad primero, Asunción luego y desde cada pueblo y ciudad de ambos países después, se hizo todo lo posible por estar a la altura de semejante acontecimiento.
Cada año
Cada año, en esta fecha, conmemoramos el acontecimiento como uno de los hechos fundamentales de la idiosincrasia regional, honramos a los que perecieron bajo esas circunstancias; en este derrotero recordamos los actos heroicos de muchas personas como Juan Perotti, el cura José Kreusser, el mecánico Jorge Memmel, el canoero Daniel Genés, el gobernador Barreyro, los médicos Torres, López Torres, Ruíz, Ríos y Parola, entre tantos, en general la historia - una vez más - preservó para la posteridad los nombres de los varones protagonistas.
Protagonistas
Al cumplirse 100 años de semejante tragedia rescatamos los nombres de mujeres, niños y niñas que también tuvieron actitudes heroicas, valientes, a pesar de sus propias vidas, como víctimas, como colaboradoras, madres, hijas, amigas, vecinas, lejanas, cercanas… En el listado que sigue no se hace una clasificación, sólo la mención de sus nombres publicados oportunamente, en la certeza que “Memoria y olvido son como la vida y la muerte. Vivir es recordar y recordar es vivir. Morir es olvidar y olvidar es morir”, parafraseando al filósofo Samuel Butler.

Ellas fueron: Narcisa López de Estigarribia y sus hijas Lolia y Elena, María Tecla y Virginia López, Juana Bordenave de Díaz León y su hija Lucy, Carmen B. de Céspedes y sus hijas Yolanda, Carmen, Chuni y María Selva, Benedicta Dobrila, Eulogia Sanabria, Cecilia y Francisca Brítez, Dolores Acuña e hija Catalina, Serafina Acuña, Balbina viuda de Lizzardo, Carmen Lizzardo, Blanca C. de Perret, hijas de María E., Tota, Blanca y Pitú, Consolación de Aguirre, Josefa de Oliva, Jacinta de Sténico, Concepción Pérez, Eulogia Villagra y hermana, Jacinta Villar, Rita Villar, Carlota Duarte, Evangelista Alvez, Antonia Alvez, La Paz Alves e hija, María de Ruíz Díaz, hija Ana e hijos, Heriberta Vera, Remigia Candia, hijas Fortunata, Rosa y Asunción, Canuta Llanes, María de González, niño Adalberto Gal, Elsa Schlevider, esposa de Justo Mantilla, Manuela, Cecilia Brítez, Francisca Brítez, Catalina Acuña, Narcisa L. de Estigarribia y María Tecla López.
Ángela Lizzardo, Sra. de Schultz, Sra. Yunis, Sra. José Soler, esposa de Ciriaco Arias, la señora Castelnovo - sus tres hijos pequeños e hijas mayores -, Sra. de Vázquez, niño Víctor Eligio Troche, niño Justo Pastor Troche, niño Aníbal Semidei Troche, viuda de Juan Genno, Ciriaca y Patrocinia Araujo, Deslinda y Lili Servián, niño Servián, la esposa de Arlet Stochl – Schroeder, Josefina Vega de Gehre, esposa de Carlos Rotte, niña E. Dalio, Sixta F. de Dalio, Cecilia Delbous, Clotilde Camps de Cross, niña Encarnación Giner, Sra. H. de Finochetto, niño Rubén Isasi, madre de Joaquín Barrios, niña Lidia Austern, madre de Félix, Julia Dossa, Basilia B. de García y sus cuatro hijos, Eliodora Martín, niña Julieta Cañete, Giuseppina Gianntti, hija mayor de Eulalio Isasi, Dolores Palarzón e hija Yolanda, niño Juan Perret y Emma Mayol Pacheco.
Juana Britto, Ángela Ríos, Juana Alzallus, Sra. de Juliadosa, Gregoria Castell, Celestina Delbours, Servanda Barrios, Eliodora Martín, Sra. de Pardo, N.N. una señora, Severa de Benítez, Juana criada de A. Rojas, Sra. de Narnleitner, Fortunata Paiva, María Gónzalez, Froilana Benítez, Ángela Lizzardo, Agustina Careaga, Encarnación Giner, N.N. una señorita, Vicenta Candia, Eduvigis A. Zárate, N.N. una niña, Avelina de Castelnovo, Elena Castelnovo, Alicia Castelnovo, Petronila Castelnovo, Emma Castelnovo, Elvira Castelnovo, Beatriz Castelnovo, Virginia López, Estefana Paredes, Carlota Paniagua, Nasis Yunis, Lidia Austern, Paulina V. de García, Ramona García, Elisa Yaquisich, María Ana Breton, Agueda Alvez, Dora Foley, Mercedes Ríos, Laura V. de Finochetto, Ana Rosa Villalba, Ezequiela Cañete, De los Ángeles López, Leonarda viuda de Gamón, Dora Rodríguez, Serranda Barrios, Mercedes Ríos y María Giannini.
Patrocinia de Semidey e hija, Victorina, viuda de Benítez, Alejandra Alarcón y familia, Pabla de Núñez y familia, Hermenejilda Balbuena y familia; Mercedes Folle y familia, Rosenda Bove y familia, Narcisa viuda de Estigarribia y familia, Ciriaca y Patrocinia Araujo, las hermanas de Ezequiel Paniagua, Margarita Ocampos, Danilana de Cañete e hija, Irene R. de Rodríguez e hija, Ramona Ríos, Patrocinia Vera e Hijas, Teresa Gónzalez de Trayer, Evarista Gamon, Francisca Rodríguez y familia, Clara Chávez e hija, Francisca Sosa, Leonarda Zapata, Lucía V. de Duarte y familia, Cecilia Gónzalez, Telésfora viuda de Cabrera e hijas, Valentina Ortellado, Petrona Martínez, Manuela Fernández de Bado, Eulogia Escalante, Juliana Benítez, Genoveva Benítez, Bernarda Balmaceda, Francisca viuda de Folley y familia, Eulalia Díaz, Isidora viuda de Martínez y sus tres hijos, Asunción Bogado y familia, Gabriela Ganión, Anuncia Aguilera y sus cinco hijos, Petrona viuda de Mendoza, Úrsula de Sánchez, Florentina A. de Valdez, Ignasia Martínez e hijos heridos, Juana viuda de Gal, Teresa viuda de Roth, Felipa de Caballero, Gervacia Alarcón, Ramona Lezcano, Juana Olmedo, Nestora Castillo, Anastacia F. de Lezcano, Ana de Florindo, Rosa viuda de Villalba, Dolores Valdez, Remigia viuda de Méndez, Petrona Ríos y Narcisa Núñez.
Evangelista Bogado viuda de Alves, Irene Alves, Juana Rosa de Gónzalez, Liberata Flores, Colecta González, Clemencia Avalos, Francisca Orzuzal, Lucia Enzima, Estefanía Paredes, Eufracia Paredes, Del Pilar López, Agueda Alvez, Leona Ramírez, Ramona Rojas, Estefana Salinas e hijas, Manuela Valdez, Sofía Caligneke, Catalina Ortíz, Dolores Ortíz y sus diez hijos, Evangelista García e hija, Del Rosario Duarte y sus dos hijos, Fermina Figueredo y sus seis hijos, María Elías Acosta, María Figueredo y sus seis hijos, Rosa de Ferrer, Juana Paiva, Adela de Jiménez, Margarita Balmaceda, Juana B. de Ortíz y sus dos hijos, Sixta Díaz y sus ocho hijos, Ignacia de Coronel, Marcelina Paredes y sus ocho hijos, Hipólita Arapí, Juana Gónzalez de Velázquez, Juana Vázquez, Isabel Zimermann de Vega, Felipa Vázquez, Simeona Vázquez, Lidia García viuda de Chavez, Adela de Céspedes, Dolores Aguilera, Gregoria González, Josefa Duarte, Rosario viuda de Benítez, Antonia Ferreira, María A. de Brezani, Serafina de Brites, Isabel de Britez, Restituta López, Leonarda de Salinas, Agustina Cardozo, María Velasquez, Ema Mayor Pacheco, Adelina de Cuquejo y Sofía Dietrich.
Ester Simón, Eulalia Díaz, Petrona Díaz, Elsa Rhenius; Jacinta Villar, Francisca viuda de Folley, Silvia Núñez, Pastora M. de Morales, Antonia Ferreira, Hermenegilda Balbuena, Tránsito Capurro de Benítez, Adela B. de Ferreira, Teresa L. de Rodríguez Alcalá, Rafael G. de Machain, Petrona B. de Duarte, Francisca R. de Casaccia, Petrona Talavera de Velilla, Sofía S. de Leopardo, Edelira M. de Miltos, Lovigilda M. de Isasi, Galina de Giménez, Clotilde I. de Saguier, María Ester S. de Peña, Mercedes Arbo de Semidei, Sara M. de González Peña, María Luisa P de Recalde, Lecadia R. de Campos, María R. de Pérez, Lola H de Sánchez, Mariana S. de Soler, Matilde F. G. de los Rios, Amelia P. de Vargas Gómez, Asunción P. de Vattilana, Catalina A de Crosskey, Susana I de Recalde, Carmen A. de C. Saguier, Carmen P de Nogues, Zulema Pirotta, Matilde Paz, Irene de Gasperi, Victoria Feliciangeli, Ramonita Vera, Josefina Serrato, Goya Herreros, Teresa Lamas de Rodríguez Alcalá y Carmen Pérez de Nogues.
Dolores Calcena de Molinas, Rafaela Machain de Guanes, Aurelia Montero de Rivarola, Emilia Recalde de Recalde, Beatriz Zubizarreta de Fonceca, Isabel Echeguren de Pérez, Celina Ferreira de Heisecke; Adela Hein de Gil, Mercedes Saguier de Pereira, Marta L. de Gonzales de Durant, Francisca Echeguren de Nieto, Corina S. de Duarte, Susana E. de Benítez, Mariana S. de Soler, María Luisa Pirotta de Recalde, Elena Zubizarreta, María Isabel Pérez Echeguren, Sra. Hagautier de Casal Riveiro, Cleta de Zarate, A. Foster, R. Benitez, María Zárate, María Bavera, señora de Herreros, María A. Noce Nogues, Ramona Porta, Adolfina M. viuda de Alonso Criado, Angélica M. de Vierci, Laura S. de Pecci, Mercedes S. viuda de Pereira, Francisca E. de Nieto, Vilda E. Masó de Decout, Dolores C. de Molina, Rosa E. de Irigoyen, Beatriz R. de Fonseca, Celina F. de Heisecke, Carmen C. de Ibarra, Corina Echenique Uriarte de Esteves Araujo, niña Dorita L. Campos, Tomasa Báez, Arsenia A. de Pfanel, Damas de Carapeguá, Damas de Caridad, Aurelio M. de Rivarola, Mercedes S. de Sacarello, Expectación L. de Cellario, Petrona J. de Mojolí, Emilia R. de Mernes, Esperanza D. Caminos, Carmen E. de Otazú, María D. de Larrony, Marta L. de González y Julia D. Alegre de Angulo.
Hilda Ghunter; Teodosia Ramírez, Clotilde Ayala, Alejandra viuda de Fariña, Optaciona Pérez, Ana Amarilla, Lili Gautier de Casal Riveiro, Hortencia Gautier de Casal Rivero, Viuda de Barone, Comisión de Damas de Montevideo, Susana R. Quiroga, Josefina P. de Aceval, Aurelia M. de Rivarola, Elena Laroque, Eugenia Arana, Salma Yunis, Teodosia Ramírez, Leopoldina Troche, Blanca Nieve Bogado, Leopoldina Duarte, Clementina Irrazábal, Carmen Lizzadro, Elena M. de García, Elvira Grenno, Sara Viré, Elodia Cabrera, Sara Molina, María L. Decamilli, María L. Grenno, Josefa Romero, Rosa Gamón, Patrocinia Araujo, Victoria López, Delfina Jiménez, Rufina Irrazábal, Ciriaca Araujo y Juana Codas.
María B. de Jijena, Rosalía R. de Borghesi, Esther R. de Galarza, Próspera Candia de Alegre, Lucía Fleitas, Estefanía Giner, Dora Vásquez, Herminia Morel, Tomasa Vargas, Delia Dalio, Anastacia Pérez, Lauriana Fernández, Eugenia Gal, Clerinda Montenegro, Juana B. de Gal, Elena Gal, Floriana Vera, Elena Sthal de Schweder, Ramona Ocampos, Frida W. de Jensen, Carmen Villalba, Elba Quejo, Dolores Paredes, Hilaria Barrios, Carlota J. de Eycke, Elida Duarte, Inocencia Aguilera, Saturnina Sánchez, María M. de Yanini, Verciliana Morel, Cayetana Morel, Celina Quiroga, Adelaida Denis, Catalina Acuña, Antolina Céspedes, Vicencia Gamón, María Dominga Méndez, Carmen Gamón, Aurora Deimonnaz, Bartola Morla, Carmen M. Pereyra, María de Hermosid, Isabel B. de Arbó; Francisca de Dedekind, Analisa de Tiemann. Las Hermanas de la Caridad Fortuna, Andresina, Godofreda, Isestrudis y Erminda, señora de Galarza, Carlina B. de Bonifato y M. Isabel Amores.
Y muchas más que muy probablemente no encontramos aún en las fuentes a las que accedimos hasta este momento.
En Posadas
Posadas detuvo su rutina por varias semanas, todo el vecindario colaboró en el rescate, atención de heridos, remoción de escombro, colectas, donaciones de todo el país y de Brasil, decenas de comisiones de damas, de ayuda y de socorro trabajaron sin descanso hasta que se pudo pensar y organizar la reconstrucción de esa parte de la ciudad de Encarnación, entonces comenzó otra etapa.
Aquella noche del 20 de septiembre de 1926 no se recibió a la primavera, ni se eligió una reina, ni hubo serenatas, sólo urgencia, solidaridad y hermandad.
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