Fue presentado en un simposio en la ciudad paraguaya
Investigadores analizaron el rol de Posadas durante el ciclón de 1926
Este domingo se cumplen 100 años de uno de los hechos más devastadores de la ciudad vecina de Encarnación, Paraguay. El 20 de septiembre de 1926, un voraz tornado estimado en categoría F4 azotó la antigua Villa Baja. La catástrofe causó la muerte de entre 300 y 400 personas y dejó más de 500 heridos, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más trágicos de la región.
La frontera se volvió clave para que los posadeños puedan brindar ayuda a los hermanos paraguayos en ese difícil momento. En ese marco, dos investigadores misioneros llevaron adelante un trabajo sobre el rol que cumplió la frontera en este hecho.
El profesor y licenciado en Historia, Gabriel Horacio Leal -doctorando en Ciencias Sociales- y la doctora en Geografía Laura Mabel Zang llevaron adelante la ardua tarea que fue presentada en un simposio en Encarnación al conmemorarse los 100 años del trágico suceso.
“La iniciativa de trabajar la cuestión del ciclón que azotó a Encarnación en 1926 surgió como propuesta e iniciativa e invitación, mejor dicho, de la doctora Norma Oviedo, quien nos invitó a Laura Mabel Zang y a mí a participar y ser parte de este simposio internacional organizado por la Universidad Nacional de Itapúa en conmemoración de los 100 años de este hecho catastrófico”, introdujo Gabriel en conversación con El Territorio.

Foto: gentileza
“Entonces, con la colega empezamos este trabajo de investigación, de rastreo por fuentes documentales, fuentes periodísticas de época, donde queríamos resaltar un poco la cuestión fronteriza, la cooperación y la ayuda que hubo por parte de los vecinos posadeños en ese momento”, explicó.
Por su parte, Laura detalló que “la propuesta fue discutir y ver no el evento climático en sí y la catástrofe, sino los vínculos y relaciones que se gestaron a partir de eso. Es decir, una de las cuestiones que se renombró en ese momento fueron esas relaciones fronterizas que ya estaban marcadas de antes y los vínculos de ayuda que se hicieron visibles en ese momento”.
La frontera como epicentro
Los investigadores afirmaron que se buscó no sólo destacar la cuestión del hecho catastrófico en sí, sino también cómo se activaron y funcionaron los vínculos ligados a la frontera. “Consideramos que esas relaciones ya existían previamente y eso se debe justamente a la configuración de Misiones como una región de frontera. Esas redes, ya preexistían a lo que fue este acontecimiento particular y lo que ocasionó eso fue una reactualización y un mejor manejo de esa ayuda a los vecinos encarnacenos”, expresó Gabriel, quien es además investigador del Centro de Estudios Históricos y Culturales de la Universidad Nacional de Misiones (Unam).
A partir de ello, llevaron adelante la elaboración del trabajo denominado “Cooperación y ayuda fronteriza en tiempos de catástrofe climática: el caso del ciclón de Encarnación. Un análisis en su centenario 1926-2026”. Realizaron rastreo de archivos y un estudio del hecho, con relatos de sobrevivientes donde además ponderaron el rol de los nombrados héroes nacionales, como el caso del padre José Kreusser y Jorge Memmel, “quienes cruzaron el río Paraná y vinieron hasta Posadas a buscar ayuda. A partir de entonces fuimos viendo cuáles fueron esas ayudas y desde dónde se fueron activando esas colaboraciones”.
“Fue entonces cuando, por ejemplo, empezaron a aparecer las ayudas desde el gobierno. Héctor Barreyro, era el gobernador del Territorio Nacional de Misiones y esa ayuda fue clave. Pero así también lo fueron las de personas en particular y de organismos como el caso de la Logia Roque Pérez, que un poco funcionó como un centro catalizador de todas las ayudas. Las farmacias, las empresas, los particulares, y otras logias que están en la Argentina mandaron muchos recursos tanto económicos - víveres, comida, elementos de curación - como también ofrecimientos de alojamiento, concentrados en la figura de Enrique Kramer, que era en ese entonces el maestro de la Logia”, señaló Gabriel.
“También había otras instituciones que prestaban, aunque sea, pequeños granitos de arena. Por ejemplo, las instituciones escolares, con la participación de niños o adolescentes que organizaban eventos para recaudar fondos. En ese sentido fue muy interesante el trabajo”, agregó Laura.
En ese contexto, dijeron, “lo que principalmente destacamos en este trabajo es cómo ante la adversidad, la cooperación y la solidaridad no fueron opciones secundarias, sino que fueron las herramientas más poderosas para la reconstrucción y para que pueda ponerse en pie nuevamente Encarnación”.
Para Gabriel y Laura, la frontera no fue un límite, fue un vínculo entre ambas ciudades que se vio reflejada en la ayuda en un momento de mucha vulnerabilidad para Paraguay.
“La frontera subsume al límite político territorial y empieza a mostrar estas vinculaciones, que hasta hoy en día creo que se siguen manejando y se siguen haciendo muy visibles en las relaciones y vinculaciones comerciales que tenemos con nuestros vecinos encarnacenos”, adujo Gabriel.
Los investigadores aseguraron que las devoluciones del trabajo fueron muy buenas, tanto por parte de compañeros de la universidad como de otras casas de estudio e incluso por nietos y sobrinos de sobrevivientes del hecho catastrófico.
Todo esto motivó a que quieran seguir investigando estas vinculaciones, las redes que posibilitaron la ayuda y el rol de la Logia Roque Pérez, que nucleó esas ayudas. “Nos quedamos con intenciones de ahondar la investigación porque esta fue nuestra primera aproximación a esta cuestión fronteriza desde la perspectiva de un evento climático”, dijo Laura.
Y seguidamente, añadió: “Lo interesante fue ver también las relaciones que se gestaron al momento del acto inaugural y las presentaciones que hubo en ese marco, en la Universidad de Itapúa; porque se presentaron descendientes de quienes fueron, por ejemplo, actores activos de la catástrofe, que prestaron su ayuda, ya sea como canoeros u otros y que ayudaron mucho en la asistencia a los a los damnificados y heridos. Fue interesante el rescate de testimonios que se pudo hacer ahí”.
“Ellos también recalcaron lo que dijimos en el trabajo, que la frontera no fue un límite, sino un espacio de cooperación y solidaridad”, concluyeron los investigadores.
Informe de domingo
- A 100 años del tornado más devastador de Latinoamérica
- El silencio de la ciudad después del ciclón y lo que queda de sus protagonistas
- La historia de la niña que fue salvada por Stroessner
- Cómo se contó el desastre encarnaceno en las páginas misioneras de 1926
- Numerosas colectas se organizaron desde Posadas
- Estudiantes y docentes no dudaron en ayudar
- La impronta del Ciclón de Encarnación
- LLa Asociación Civil Logia Roque Pérez repasa asistencia brindada
- A 100 años del Ciclón de Encarnación
- Investigadores analizaron el rol de Posadas durante el ciclón de 1926
- Un simposio que combinó historia y relaciones internacionales