“Tenemos que cuidarnos del virus, pero también de no caer en depresión” - El Territorio Misiones

“Tenemos que cuidarnos del virus, pero también de no caer en depresión”

Domingo 29 de marzo de 2020
Claudia Borensztejn, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

La experiencia de vivir encerrados en las casas está generando todo tipo de  estados de ánimo y el riesgo de que algunas personas experimenten distintos grados de depresiones. 
En ese sentido, la médica Claudia Borensztejn, que preside la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), dialogó con El Territorio respecto a la importancia de cuidar la salud mental durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio, dispuesto por el presidente de la Nación, Alberto Fernández. 
“La cuarentena busca que la enfermedad del coronavirus no se propague, pero también hay que controlar que las personas no caigan en estados depresivos al perder los vínculos sociales”, explicó Borensztejn.
Según la profesional,  “la falta de intercambio social genera el caldo de cultivo para la pérdida del deseo de vivir. Y si a eso le sumamos el bombardeo constante de noticias que muestran muertes, tenemos un clima más que adecuado para el surgimiento de estados de angustia. Esa angustia, si no se procesa adecuadamente, puede terminar en una depresión severa”, alegó la especialista respecto a la situación que atraviesa el mundo entero.
La profesional, además, hizo referencia a que es importante prestar atención a conductas y actos de rutina que llevamos durante la cuarentena. “Hay que estar atentos a ciertos hábitos que tenemos durante este aislamiento. Porque pueden marcar el inicio de estados depresivos o de ataques de pánico, que son muy comunes en épocas como esta, cuando la gente se ve privada de la actividad social, que es fundamental en salud mental”. 
“Una cosa es sentir miedo o tristeza por lo que estamos viviendo. Pero otra muy diferente es entrar en pánico”, continuó la especialista.
En ese contexto, la Asociación Psicoanalítica Argentina puso a disposición un número telefónico, el 011-22405828, al que se pueden hacer consultas vía WhatsApp, en forma gratuita. Desde esa línea también se brinda orientación terapéutica.
“Habilitamos este servicio porque empezamos a ver que hay mucha gente sola que necesita ayuda. Hay personas que están encerradas y no reciben el llamado de nadie. Sobre todo, la población de adultos mayores”, señaló. 
De todas maneras, “la depresión no tiene que ver con la edad. Porque los jóvenes e incluso los niños también la pueden padecerla”, alegó la psicóloga.

¿Por qué cuesta tanto quedarse en casa?
Esta pandemia  nos cambió la vida de golpe. Tenemos una prisión domiciliaria en este momento. De un día para otro hubo un cambio brusco de las reglas sociales. 
Es una situación realmente inédita. Y el que no cumple con estas nuevas reglas tiende a ser una especie de delincuente, porque se pone en riesgo y pone en peligro al resto de la comunidad. 
Es algo atípico parecido a una película de ciencia ficción, pero, una vez más,  la realidad lo supera. Y, como en todo proceso de cambio, hay personas que se  adaptan rápido y otras que no tanto. 
Pero esto tiene que ver con que somos seres sociales que, así como necesitamos alimentarnos y respirar, también necesitamos relacionarnos con nuestros pares.

¿Qué podemos hacer para suplir esa falta de contacto social?
Acá hay un punto muy importante a destacar. El aislamiento es físico, para que no nos contagiemos. Pero no es afectivo ni de comunicación. 
Y, en ese punto, la tecnología es muy buena amiga. Así que mantengámonos unidos a través de teléfonos o computadoras. Y tratemos de organizarnos una rutina diaria lo más parecida a lo que hacíamos antes de la cuarentena. No perdamos hábitos de higiene y buena alimentación. No es recomendable estar en piyamas todo el día. Tenemos que vernos bien frente al espejo. 
Informarse sobre lo que está pasando también es importante. Sin embargo, no es recomendable pasar las 24 horas del día conectado a las noticias de la pandemia, porque eso hace daño.  Hay que tomar conciencia de que, en general, se trata de noticias de muertes y enfermedades. Por lo tanto, debemos graduar la exposición que tenemos frente a esos acontecimientos. 

¿Para las familias también es un desafío el aislamiento?
Sí. Para todos es un aprendizaje que estamos haciendo de manera obligada. 
En estos días, hay mucha gente haciendo trabajo desde sus casas y conviviendo en espacios reducidos con los hijos. Las  familias ahora están obligadas a compartir todo el día dentro de los hogares y esto es un desafío para todos sus miembros. 
También puede significar un espacio de diálogo para el que antes no había tanto tiempo. Es que toda situación crítica también puede ser capitalizada para un crecimiento personal y familiar. 

¿Algunos están sobrepasados de trabajo y otros necesitan salir a trabajar?
Sí. Hay personas que están  angustiadas por su trabajo, porque no saben si lo van a poder seguir sosteniendo. Hay muchos que si no salen a la calle a trabajar por cuenta propia no tienen ingresos. También gente que está trabajando más de lo normal en esta época, como el equipo de atención de la salud, la seguridad, la limpieza. Y graduar el estrés que provocan esas situaciones tampoco es una tarea sencilla. 
Además, hay una cuestión de incertidumbre sobre cuándo termina esta forma de vida.
El factor incertidumbre es muy angustiante para el ser humano. Porque cuando el individuo comprende que un episodio tiene un principio y un final, de alguna manera se adapta a ello. Pero en este momento hay incertidumbre sobre cuándo efectivamente termina esta etapa de aislamiento obligatorio. 
La verdad es que siempre vivimos en el plano de la incertidumbre porque nadie sabe qué puede pasar mañana. Pero de todas formas, las personas hacen planes. Dicen ‘mañana haré tal cosa’ o ‘dentro de unos meses viajaré a tal lugar’. Pero ahora, todo eso está suspendido. Y eso suma una cuota de preocupación muy grande que hay que aprender a controlar. Por eso, es importante también tener en cuenta que esta situación va a tener un final y que no es eterna.
El contacto virtual, tantas veces  criticado, ahora es un salvavidas de comunicación para muchos.
Sí, la comunicación es fundamental para mantener la salud mental. Por eso desde APA recomendamos que los nietos llamen por teléfono a los abuelos que están solos. O los amigos, que se ocupen de mandar mensajes a quienes no se sienten bien. Es un momento para utilizar todas las plataformas de comunicación que nos dan las nuevas tecnologías.

¿Por qué es tan importante hablar?
Somos seres hablantes y si no ejercemos esa capacidad, vamos perdiendo vitalidad. Vamos perdiendo deseo. Incluso perdemos el deseo de vivir. Hablar con otro, a través de las formas que podamos, les da vida a las personas. 
Estamos tratando de mitigar una pandemia que podría causar la muerte de mucha gente, pero también tenemos que evitar la muerte psíquica. Tenemos que tratar de que las personas no se mueran psicológicamente y para eso es fundamental el habla y el contacto con el otro. 
Y, sin romper la cuarentena, hay muchas formas de comunicación que nos ayudan a mantener la vitalidad psicológica. 

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