El mundo está loco… loco… loco… (XLI)

domingo 05 de julio de 2026 | 6:00hs.

Hombres y mujeres, niños y ancianos, siguen muriendo en las guerras actuales y “el mundo sigue andando”. La ONU está cada vez más paralizada frente a tantas violaciones a las leyes internacionales. La aceptación de Irán de recibir la visita del director de la OIEA, para controlar el enriquecimiento de uranio con fines pacíficos indica que uno de los principales escollos para la paz podría ser resuelto. Pero esta inspección presenta numerosas dificultades. El uranio está guardado bajo inmensas formaciones rocosas y se estima que una parte habría sido destruida bajo los ataques que iniciaron la contienda. Por ahora es solo una intención. De todos modos para Israel se trata de un tema no negociable y este es un escollo en su relación con EE.UU. Ucrania y Rusia se siguen despedazando, sin que un final se avizore próximamente. Israel ataca al Líbano con claros objetivos expansionistas, mientras recibe los ataques de Irán. A su vez, Irán, según el humor de Trump, recibe cada tanta una oleada de ataques que no parecen hacer mella en la resistencia iraní.

Hoy, mientras escribo estas líneas, escucho la noticia de la firma de un acuerdo para liberar el estrecho de Ormuz. Y en estas horas están pasando los barcos sin problemas. Pero este es sólo un aspecto de la guerra. El resto no entró en el debate, por ahora. Esta situación es muy endeble. ¡¡¡Atención!!! Ya se cerró el estrecho otra vez. Volvieron las amenazas e Israel continúa su avance en el Líbano, en Cisjordania y en Gaza. Trump está enfrentando una doble oposición. Los que están contra la guerra y los que están contra el acuerdo por considerarlo una derrota. Y, efectivamente, es una derrota. Los objetivos iniciales de la guerra no se cumplieron y debieron cambiarse por otros claramente económicos. Es que el arma sorpresa de Irán fue el cierre del estrecho. Y ahí todo cambió. Los ataques se abandonaron. Pero la amenaza de reiniciarlos se sigue blandiendo. Trump asegura que EEUU. destruyó al ejército, la armada, los misiles, etcétera de Irán. Pero parece ser que sólo se trata de una de las reiteradas falsedades que el presidente expuso desde la vez que aseguró que, en cuatro días, iba a ser reemplazado en gobierno, destruidas las instalaciones militares y el uranio recuperado para sacarlo del país.

Veamos ahora los puntos del acuerdo y los que no se incluyeron en él, que son muy importantes y marcan lo que algunos consideran como la prueba de la derrota. Pero tanto Irán como EE.UU. están dispuestos a continuar con las negociaciones. Es una pulseada muy difícil porque, si bien en esta primera etapa se alcanzaron algunos acuerdos, los temas centrales –proyecto nuclear y misiles– quedarán por ahora en espera. Sobre todo porque Netanyahu no ha participado hasta ahora en este pacto y porque no piensa abandonar su lucha contra el Líbano, Irán y Gaza. Sobre el acuerdo en sí, digamos que se dijo primero que eran 12 puntos, que finalmente fueron 14. El primero de ellos se refiere al compromiso de suspender los ataques mutuos (repliegue y cese total de ataques, incluyendo el Líbano. Este punto no satisface a Israel, como vimos). El segundo punto establece la apertura de Ormuz y la navegación libre sin condiciones. Recordemos que Irán pensaba cobrar peaje y luego EE.UU. dijo lo mismo cuando bloqueó el paso.

Como dijimos varias veces: la situación de Medio Oriente cambia día a día, hora tras hora. Es tan inestable que leer todo lo que se publica o difunde por diferentes medios, analizarlo, resumirlo, compaginarlo es prácticamente imposible. La única solución racional es apelar a los especialistas, que son muchos y muy buenos. Y en ese terreno entre los que saben no faltan las polémicas. Porque están infiltrados por la CIA y demás servicios de inteligencia y acción. Esta incertidumbre proviene no sólo del enfrentamiento en sí mismo, sino de las luchas internas en los países contendientes. Trump enfrenta sus internas entre quienes no aprueban la guerra y los que piensan que el memorándum firmado en una derrota y en Irán la confrontación es más estructural y profunda entre varios grupos de poder que, sin embargo, en esta ocasión parecen suspender sus luchas, en la cual los guardianes de la revolución ocupan un lugar hegemónico y del Consejo de Vigilancia de los prelados chiítas que comparten el poder, cada vez más secundario.

Sigamos con el acuerdo. Otros puntos importantes serían: fin de bloqueo naval y descongelamiento de fondos obstruidos; levantamiento de sanciones y aranceles; Irán reafirma su compromiso de no adquirir ni desarrollar armas nucleares, ambas naciones se comprometen a respetar la soberanía mutua y no interferir en los asuntos internos de la otra parte. Este último punto es crucial, porque EE.UU. nunca quiso invadir la tierra iraní con desembarcos. Su método ahora es atacar un país, estrangular su economía y luego de un tiempo de presión y extorsión, cambiar su gobierno con un ataque selectivo y gobernar en forma indirecta. Es el caso de Venezuela y parece ser el de Cuba como proyecto. En América Latina apoyó en elecciones a los políticos de ultraderecha, como Bolsonaro, Milei, Fujimori, etcétera. Ellos controlan ahora el petróleo venezolano y deciden a qué países se les vende y a cuáles no, y a qué valor.

La justificación es siempre la existencia de amenazas para su seguridad sin límites geográficos. Ahora, ¿tiene Irán la decisión de suspender el enriquecimiento de uranio como para construir armas nucleares?. Eso va a depender de una resolución de los enfrentamientos internos. Por ahora es una incógnita que Israel no está dispuesto a tolerar. Hoy, como parece ser lo habitual, ambos países abandonaron la tregua; EE.UU. bombardeando a Irán y éste respondiendo con ataques masivos a las bases regionales norteamericanas. Faltan unos días para que estas líneas vean la luz y dudo mucho que no haya novedades en este incesante vaivén. Trump proclama la realización de un nuevo encuentro, algo que los iraníes niegan. E Israel sigue sin participar de los intentos diplomáticos. También el presidente afirma con su habitual arrogancia: “Soy un solucionador de problemas. Puedo solucionar problemas rápido. Incluso con Bibi (Netanyahu)”. Bueno, parece que las cosas no eran tan fáciles, mientras tanto la destrucción de vidas y recursos ya es irreparable.

Por Roberto Carlos Abínzano
Profesor Emérito Facultad de Humanidades 
y Ciencias Sociales Universidad Nacional de Misiones 

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