Cronología necesaria

miércoles 01 de julio de 2026 | 6:00hs.

De pluma exquisita, el doctor Guillermo Mario Negro, ex fiscal general de la provincia de Misiones. Escribe variados artículos de mucho interés que luego envía a sus amigos y conocidos por WhatsApp. 

Esta buena crónica escrita por él de nuestra primigenia historia misionera, la expongo aquí para los lectores de El Territorio.

Para el fin que me propongo de explicar Mbororé, y a quienes más debemos la actual frontera oriental argentina.

Pocos saben, yo recién ahora porque me puse a estudiar, que el Tratado de Tordesillas se firmó en 1494, dos años después del primer viaje de Colón para evitar luchas por las nuevas colonias.

Es que, a su regreso, Don Cristobal le había informado primero a la corona portuguesa, antes de caerle a los Reyes Católicos con todas las pruebas y tesoros del nuevo mundo, incluidas las parejas de indígenas (ahora hay que decir originarias) que se observan en el cuadro famoso de Juan Cordero, impresionante en nuestra escolaridad primaria.

Que representantes de la iglesia católica comenzaron a acompañar la conquista a partir de la llegada de los Franciscanos en 1524 de los Dominicos en 1526, de los Agustinos en 1533.

Que la Compañía de Jesús llegó a México recién en 1577, pero antes había llegado a Bahía en 1549 y sentó las bases para lo que actualmente son esa ciudad, más Río de Janeiro y San Pablo.

Que recién en 1567, 18 años después, llegó con Pizarro al Callao.

Que a partir de fines de los 80 se expandieron a lo que actualmente son Paraguay y Argentina, estableciéndose en Córdoba en 1599 como sede central de la Provincia Jesuítica del Paraguay, siendo su centro administrativo y económico.

Que de allí salieron las disposiciones de llevar el evangelio según su metodología al Guairá sobre el Paranápanema, que rescataba a los indígenas de la esclavitud de las encomiendas, los hacía sedentarios y les enseñaban oficios en las recordadas reducciones.

Que estas fueron a partir de 1610, San Ignacio, Nuestra Señora de Loreto, San Francisco Xavier, Encarnación, San Miguel, evacuadas en 1631 y 32 al sur del río Iguazú por el padre Antonio Ruiz de Montoya, por los constantes ataques bandeirantes en busca de esclavos para el imperio lusitano que se expandía, sin respetar Tordesillas. Como lo cuenta con detalles Tito García, en sus numerosas publicaciones.

Que el padre Montoya sólo pudo salvar a una parte y que otros de sus colegas y en distintas fechas fueron reconstruyendo las abandonadas en lo que actualmente es nuestra Provincia de Misiones.

Que en el mientras y por otros miembros de la Compañía se habían establecido en lo que ahora es el Estado de Rio Grande do Sul, las conocidas como las Misiones orientales a partir de 1682: São Miguel Arcanjo, Santo Ângelo Custódio, São João Batista, São Lourenço Mártir, São Nicolau, São Luiz Gonzaga y Santo Tomé.

Que, al oeste del Uruguay, incluyendo lo que actualmente es Paraguay, se refundaron en distintos lugares y circunstancias, las Misiones evacuadas.

Esto hasta la expulsión de los Jesuitas de América en 1767, ordenada por el rey Carlos III de España.

Y acá me encuentro con un embrollo de fechas que me obliga a cambiar el ritmo del relato porque con tantas fechas y acontecimientos, me confundo. Creo prudente darle otro giro a la cuestión, sin pretensiones de historiador, para una mejor comprensión y como hilo conductor.

Para ello acudo a una terminología, como si se tratara de temas poblacionales, refiriéndome a corrientes misionales, ya que no a migratorias, habida cuenta la gran cantidad de movimientos simultáneos, con el ímpetu que los caracterizaba.

Omitiendo la cantidad de sacerdotes Jesuitas, por la imposibilidad de contar con estadísticas aclaratorias, cabe recordar que desde su llegada al Perú salieron sus Misiones al Sur, a la Chiquitania boliviana, que a veces se administró desde Asunción y otras desde Córdoba.

Así se me ocurre que para el 1600 en adelante se llevaron adelante las corrientes Misionales de la Chiquitania, del Guayrá, las Orientales que llegaron al Atlántico (que pasaron a dominio portugués después del tratado de Madrid entre Fernando VI de España y Jaime V de Portugal), las del Sur para catequizar a los pampas y a los tehuelches de Nahuel Huapí.

Somera síntesis de historia de siglos que acongoja.

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