Marcha de los Días

La Patria no se vendió

El gobierno de Milei intentó aprobar un proyecto de ley que tenía como objetivo entregar el territorio nacional y chocó de frente con un país que le dijo no. Desde las calles y las redes la resistencia fue contundente. Un rol importante jugaron los gobernadores, entre ellos Hugo Passalacqua, que le demostraron a Milei que ya no tiene el control de la conversación. Mientras tanto en Misiones se sigue reacomodando el tablero de la política.
domingo 09 de agosto de 2026 | 3:30hs.
Imagen ilustrativa (Latree).
Imagen ilustrativa (Latree).

El jueves 6 de agosto, mientras el Senado de la Nación se reunía para tratar el paquete de reformas impulsado por el gobierno de Javier Milei, en los pasillos de Casa Rosada se escuchó a un funcionario resumir lo que estaba pasando con una frase que circuló entre los periodistas acreditados y que describe mejor que cualquier análisis el estado de ánimo del oficialismo: “¿Cómo no íbamos a perder si hasta hicimos hablar a Tini y a Emilia en contra?”.

La referencia era a dos de las cantantes más populares del país, que nunca antes se habían involucrado públicamente en un debate político, y que esta vez salieron a las redes a expresar su rechazo al proyecto de extranjerización de tierras. En el momento que el gobierno perdió el hilo de las redes sociales, que era su territorio natural y su principal arma política, la derrota pasó de ser una posibilidad a ser un hecho consumado.

El resultado fue que el gobierno tuvo que bajar dos de los capítulos más controversiales de su proyecto original, el de extranjerización de tierras y el que modificaba la Ley de Manejo del Fuego. Javier Milei, Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger, los mariscales de esta derrota, se vieron obligados a retroceder ante una presión que vino de varios frentes simultáneos y que no pudieron contener a tiempo.

El resto del proyecto obtuvo media sanción con 37 votos a favor y 33 en contra, y así el gobierno nacional se llevó el envoltorio, pero perdió lo que más le importaba, los capítulos que concentraban todo el debate político y social de la semana.

Sin látigo y sin billetera

Para entender la magnitud de lo que ocurrió esta semana hay que entender primero por qué el gobierno llegó a esta situación de debilidad. Durante casi dos años, el oficialismo gobernó el Congreso con dos herramientas complementarias y eficaces. Por un lado, el látigo. La imagen presidencial era tan dominante y las legiones digitales de Santiago Caputo, tan temidas que gobernadores, senadores y diputados calculaban dos veces antes de enfrentarse al presidente. El costo de ser señalado como “casta” o insultado por Milei en sus redes tenía consecuencias reales de desgaste político. Por otro lado, la billetera, la distribución discrecional de fondos, alguito de obra pública y acuerdos presupuestarios era el lubricante con el que se compraban voluntades y se desactivaban resistencias.

Ambas herramientas se agotaron. El látigo se terminó porque la imagen presidencial cayó al piso. El estudio Latam Pulse de julio, elaborado por AtlasIntel para Bloomberg, lo documenta con precisión. La desaprobación de Milei supera a la aprobación en todos los rangos etarios y en ambos géneros, algo que no había ocurrido desde que asumió.

Entre los jóvenes de 16 a 24 años, quienes fueron el corazón entusiasta de su campaña, el rechazo llega al 76,9%. En el rango de 25 a 34, al 71,9%. En el de 35 a 44, al 56,9%. Y lo que quizás sea el dato más revelador, por primera vez desde la campaña presidencial, la imagen entre los hombres también es negativa. El 58,8% de los varones desaprueba su gestión, cuando durante dos años ese número era la reserva que le garantizaba una base de sustentación. Entre las mujeres, la desaprobación ya llega al 66,1%.

La billetera se vació porque el ajuste que el propio gobierno impuso fue tan brutal que paralizó la microeconomía, que es la base de la recaudación del país. Cuando no hay consumo, no hay recaudación. Cuando no hay recaudación, no hay fondos para distribuir. Y cuando no hay fondos para distribuir, los que antes se alineaban por conveniencia empiezan a buscar otro paraguas.

La calle, las redes y los famosos

La presión sobre los senadores comenzó a escalar el fin de semana anterior. Lo que empezó como una discusión entre dirigentes, activistas y ciudadanos comprometidos con la defensa del territorio fue ganando volumen hasta convertirse en tendencia nacional. Jugadores de fútbol, músicos, actores, humoristas y periodistas se fueron sumando en oleadas a una conversación que el gobierno ya no podía controlar. La aparición de figuras del espectáculo que hasta entonces nunca habían tomado posición pública en ningún debate político fue la señal más clara de que algo había cambiado en la temperatura social.

El gobierno de Milei había construido su dominio de las redes sobre la base de una comunicación agresiva, rápida y disciplinada. Tenía influencers, youtubers y cuentas coordinadas que respondían a cualquier crítica en minutos. Pero esa maquinaria está diseñada para atacar, no para contener una marea.

Cuando el rechazo viene de todos lados al mismo tiempo, y cuando quienes lo expresan no son dirigentes opositores sino cantantes de veinte millones de seguidores, la lógica del escarmiento digital no tiene dónde agarrarse. El gobierno perdió el manejo de las redes, que era lo último que le quedaba.

Y afuera del Congreso, mientras adentro se debatía, la calle también habló. Una movilización masiva se concentró frente al Palacio Legislativo durante toda la jornada del jueves, con presencia de la CGT, las dos CTA, la Utep, agrupaciones gremiales, políticas y ciudadanos autoconvocados. Pero también en varias plazas del país hubo protestas.

Al caer la tarde, en cercanías del Congreso, las fuerzas de seguridad desplegaron más de dos mil efectivos y reprimieron con carros hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma.

El gobierno respondió con represión a una protesta que, según la última encuesta de Zuban Córdoba de julio expresaba la posición del 77% de los argentinos, que creen debe haber límites a la compra de tierras por extranjeros.

Los gobernadores que rompieron el molde

El otro factor decisivo de la semana fue la actitud de varios gobernadores que hasta hace poco eran considerados dialoguistas incondicionales del gobierno nacional. Esta vez decidieron plantar bandera.

El rechazo a la entrega del territorio tocó una fibra que trasciende las alineaciones partidarias, ningún gobernador que dependa electoralmente de su territorio puede permitirse aparecer como cómplice de una ley que habilita la venta de tierras a extranjeros sin restricciones.

El suelo tiene, en el imaginario político argentino, una carga simbólica que ningún cálculo de corto plazo puede ignorar. La presión combinada de la calle, las redes y los gobernadores le torció el brazo a un gobierno que llegó a la semana creyendo que tenía los votos contados.

Passalacqua y la gorra que recorrió el país

Entre los gobernadores que marcaron el rumbo de esta batalla, el misionero Hugo Passalacqua tuvo un rol que fue reconocido mucho más allá de las fronteras provinciales. Passalacqua fue uno de los primeros mandatarios en plantarse de frente y decir que no al proyecto de ley, varias semanas antes de que el debate explotara socialmente. Desde entonces inició una campaña pública sostenida, que combinó declaraciones, gestiones y una comunicación sencilla pero efectiva, una gorra con el lema “Lo que amamos no se vende”, que se lo vio usar en múltiples apariciones públicas.

La última de esas apariciones fue el propio jueves 6 de agosto. Antes de que el Senado se reuniera, Passalacqua publicó un video corto pero de enorme impacto. Mirando a cámara, con la gorra puesta, pidió a los senadores que no votaran la extranjerización de tierras. El video recorrió los medios de alcance nacional y se viralizó en las mismas redes que el gobierno pretendía dominar. Fue una imagen que concentró en pocos segundos todo lo que venía diciéndose durante semanas.

El trabajo del gobernador fue acompañado por los intendentes misioneros, que también hicieron pública su postura en medios locales y nacionales, generando una presión territorial que los senadores de la provincia no podían ignorar. El resultado fue contundente. Los senadores por Misiones Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, que en julio eran contados como votos positivos para la ley, terminaron anunciando su voto en contra de la extranjerización.

Pero el impacto político más profundo fue otro, el gobernador logró partir el bloque de Encuentro Misionero en el Senado. La senadora Rojas Decut creó un nuevo monobloque desde el cual responderá a las necesidades del gobierno de Misiones, una ruptura que redibuja el mapa político provincial con consecuencias que se verán en los próximos meses.

Los que estuvieron del otro lado

La semana también mostró con claridad quiénes eligieron defender el proyecto de extranjerización. El senador Martín Goerling se puso el proyecto al hombro y recorrió cuanto medio lo convocó para hablar en favor de habilitar la venta de tierras a extranjeros sin restricciones. Lo hizo con un fanatismo que sorprendió hasta a los propios dirigentes de La Libertad Avanza en Misiones, que durante todo el proceso se mantuvieron en un llamativo silencio. Ese silencio no era desacuerdo con la ley, tenía más rasgos de cobardía. Estuvieron a favor, pero no se animaron a decirlo de frente a la gente, conscientes del rechazo social que el proyecto provocaba en la provincia.

Tampoco se escuchó, durante toda la semana en que el país debatía la entrega del territorio, ninguna voz de Encuentro Misionero salir a defender el patrimonio de la Nación y de los misioneros. En el momento en que otros gobernadores, intendentes y dirigentes de distintas provincias hacían pública su oposición, desde ese espacio el silencio fue total. Tampoco dirigentes que construyen otras vías, como el policía retirado Ramón Amarilla. Es un dato político que la ciudadanía misionera tendrá que procesar.

En Misiones se sigue moviendo el tablero político

Mientras todo esto pasaba en el orden nacional, en Misiones la semana dejó unas cuantas novedades relacionadas con el reacomodamiento de las fichas de la política local, tras la ruptura de la sociedad política que conformaba la renovación.

La semana empezó con dos bombazos, las renuncias a Encuentro Misionero de Hugo Passalacqua y Maurice Closs. Uno el lunes, el otro el martes, ambos anunciaron en sus redes la decisión de abandonar el espacio político al que Carlos Rovira le impuso un nombre nuevo, de manera inconsulta, y lo comenzó a inclinar peligrosamente hacia las ideas de la libertad. Se sabe que también Oscar Herrera Ahuad en los próximos días presentará su renuncia y con ello tres gobernadores de lo que fue la Renovación están del mismo lado.

En la Legislatura se terminó de concretar el armado de los nuevos bloques, finalmente el del Movimiento por lo que Viene quedará compuesto por 17 diputados, 15 que pertenecían al Frente Renovador, que son Juan Szychowski, José Pastori, Anazul Centeno, Alejandro Arnhold, Aryhatne Bahr, Hugo Benítez, Enio Lemes, María del Carmen Méndez Asón, Blanca Núñez, Arabela Soler, Roque Soboczinski, Alicia Zalesak, Sara Butvilofsky, Juan Manuel Rodríguez y Rudy Bundziak, además de dos aliados que ahora serán parte del oficialismo provincial, Juan Alberto Ahumada y Rita Flores.

Por lo demás aún no hay confirmaciones, pero en los pasillos de la Legislatura se especula con la posibilidad de que el presidente del cuerpo, Sebastián Macías, arme un bloque aparte junto a las diputadas Lilian Tartaglino y Heidy Schierse. Por otra parte, tendría su propio bloque el diputado Horacio Martínez. De esta manera, en el desarme del Frente Renovador, el bloque de Encuentro Misionero sólo quedaría integrado por Carlos Rovira y Paula Franco. Los demás bloques de la oposición no tendrían más modificaciones.

Y en Posadas también pasan cosas

El movimiento que se especula podría hacer el presidente de la Legislatura no sería una jugada en soledad. La posibilidad cobró fuerza luego de que esta semana se vieran en Posadas movimientos que llamaron la atención, tanto en la Municipalidad como en el Concejo Deliberante.

En la Municipalidad el jefe comunal Leonardo Stelatto corrió del cargo al secretario de Hacienda a Martín Leiva Varela y puso en su lugar a Laura Blodek, quien ocupó ese mismo cargo durante la gestión de Orlando Franco, hombre que, al igual que Stelatto y Rovira, tuvo sus orígenes políticos en la Dirección Provincial de Vialidad, por donde también pasó Blodek.

El otro movimiento, que fue leído como un despegue del intendente de Encuentro Misionero, fue la decisión de armar un bloque de concejales propio de la gestión municipal, bajo el nombre de Compromiso por mi Ciudad. Este lo integran Daniel Vigo, Héctor Cardozo y Luciana Scromeda, los tres ediles del ‘lalismo’. La Renovación allí tenía siete concejales. El lunes Jair Dib había anunciado su monobloque llamado Acuerdo Urbano. Y las tres restantes, Malena Mazal, Samira Almirón y Laura Traid, responden a las líneas del gobernador Hugo Passalacqua. Así, Encuentro Misionero desapareció del Concejo de Posadas.

Estos movimientos en el Concejo de Posadas despertaron cientos de rumores sobre el futuro de Stelatto en el mapa político local. Las dos hipótesis principales tienen como eje una ruptura con Encuentro Misionero. Una, como estrategia conjunta con Rovira para ir en busca de la gobernación como una tercera vía que le reste votos a Passalacqua, pero que lo deje a Stelatto en buena posición para ganar la intendencia de Posadas con uno de sus alfiles. La otra hipótesis habla de un Stelatto mostrándose dispuesto a “jugar solo” por la fina y súper poblada avenida del medio, con el objetivo de recuperar músculo político y poder negociar, llegado el momento, un acuerdo con Passalacqua para conseguir porciones de poder.

Mientras en Misiones atendíamos a estos movimientos, a nivel nacional la política nos dejó un mensaje contundente. La demostración de que la sociedad argentina, cuando algo toca un límite que considera inaceptable, encuentra formas de decir que no. Desde las redes y las calles, desde los gobernadores y los senadores, desde las cantantes que nunca antes habían hablado de política, el mensaje fue el mismo. Algunas cosas no están en venta. Y la tierra colorada es una de ellas.

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