Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

Posadas 1884

sábado 06 de junio de 2026 | 6:00hs.
Posadas en 1883, es la vista más antigua de la ciudad, disponible gracias al trabajo de Teresa Warenycia.
Posadas en 1883, es la vista más antigua de la ciudad, disponible gracias al trabajo de Teresa Warenycia.

El 29 de octubre de 1896 se sancionó la ley nacional 3.445 mediante la cual se creó la Prefectura Nacional Marítima, semilla de la actual Prefectura Naval Argentina, a partir de un proyecto del entonces diputado nacional Manuel Florencio Mantilla, en su articulado se dejó establecido que “(…) la policía de los mares, ríos, canales y puertos sometidos a la jurisdicción nacional estará a cargo exclusivo de la Prefectura General de Puertos (…)”.

Mantilla fue un correntino, de Saladas, abogado, periodista, militante e historiador, en lo particular considero que es de lectura imprescindible para analizar la historia misionera, en especial Crónica Histórica de la Provincia de Corrientes, obra póstuma publicada por sus hijos décadas más tarde.

Los datos históricos consignan que el diputado Manuel Mantilla había presentado, en agosto de ese año, un proyecto de ley cuyo objetivo era “aclarar legalmente la condición incierta de una importante rama del poder público que con el nombre de prefectura había reemplazado a las antiguas Capitanías de puertos, tomadas de las ordenanzas españolas”.

En el año 1946, al cumplirse el cincuentenario de aquel instrumento legal, la Subprefectura local organizó y llevó adelante un programa de actos desde el 17 de octubre al día 27 del mismo mes y año, incluyó carreras de canoas, de botes con y sin motor, de tinas, pruebas de natación, simulacros de salvataje, misas de campaña, ofrendas florales arrojadas al río Paraná, vino de honor a bordo de la motonave Ciudad de Concepción –cedida para el evento por la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA–, palo enjabonado, show de fuegos artificiales, concurso de pesca, baile social en las instalaciones del Club Rowing -en inmediaciones del arroyo Zaimán-, cada una de las actividades con participación de autoridades, escolares y los sones de la Banda de Música Municipal.

El cierre de los festejos se realizó en el Teatro Español, un acto protocolar con una conferencia magistral brindada por el escribano Aníbal Cambas, presidente de la Junta de Estudios Históricos de Misiones, la disertación se tituló ‘Recuerdos de nuestra navegación fluvial’; el texto completo se imprimió a posteriori, junto con el cronograma de actividades, la nómina de los miembros de las comisiones honoraria y directiva conformadas para la ocasión, el listado de los ganadores de las competencias y una imagen de la obra plástica ‘Virgen Stella Maris’ realizada por Elsa Beatriz Bernárdez para la ocasión.

La investigación de Cambas no tiene desperdicio de principio a fin, en esta oportunidad el centro se puso en la descripción que hace de nuestra ciudad capital, en el año 1884, por ejemplo que Posadas había dejado de ser un pueblo, los principales edificios estaban en el centro del casco urbano, en el lapso comprendido entre los meses de septiembre a abril de cada año el movimiento comercial e industrial se aceleraba con los trabajadores de los yerbales y los montes que regresaban después de la tarefa y los plazos contractuales.

En esos días a Posadas se llegaba, generalmente, por tierra desde Ituzaingó, en la galera de Juan Colmeiro que transportaba pasajeros y correspondencia –agregó también un servicio similar de Pedro Avalía–, la Comandancia Militar estaba bajo la responsabilidad de Rebollo.

Por otra parte, ese mismo año arribó a Misiones Moisés Bertoni con su familia, integrando un grupo de inmigrantes suizos, parece ser que lo más llamativo de este contingente fue “la presencia” en muchos de sus equipajes de los famosos fusiles Weterlit; cuenta Cambas que el plan era instalarlos en la Colonia Santa Ana, pero esta decisión no prosperó y sólo una hermana de Bertoni –que tiempo más tarde se casó con un señor de apellido Magri– se instaló en esa zona,

El jefe de Policía de Territorio Nacional era Francisco Garrido; el Regimiento 3 de Línea, que había llegado con el gobernador Rudecindo Roca, estaba cómodamente instalado en un cuartel cuyos terrenos eran propiedad de Antonio Gallino –en la década de 1940 en ese lugar funcionaban los hoteles Internacional e Iguazú, el primero en la esquina de Bolívar y Colón y el otro en Colón y Córdoba–, la unidad militar estaba bajo las órdenes del coronel Espina, hombre de férrea reputación, y la soldadesca estaba constituida por “enganchados de dudosa reputación y disciplina”, entre los oficiales figuraban Alvares, Moritán, Irusta, Arana, Mombello, Villordo y Posse, también albergaba a una banda de música y de vez en cuando mostraban el pequeño cañón que custodiaban.

En otro párrafo, el exponente afirmó que en el año 1884, el gobernador Rudecindo Roca tenía domicilio particular en “el mismo edificio que ocupa en Juzgado N° 2” a la fecha del acto mencionado más arriba, es decir en Rioja y San Lorenzo; agregó “en tanto la Gobernación funcionaba en un caserón de dos aguas, viejo y sin revoque que se levantaba en el sitio de la farmacia Monzón. Después se cambió a la esquina que ocupa la tienda Buenos Aires, propiedad de Rudecindo Roca, adquirido a Cataldo Biondi, que construyó varias casas en nuestro pueblo. Pasó más tarde al edificio actual que Roca vendió al gobierno”.

Dentro de los comercios más destacados Cambas citó a la firma Urmeneta y Santiago, a López Chico –ubicado en la esquina del Banco Hipotecario, en un edificio anterior, muy alto que fuera demolido por uno de los episodios de peste bubónica–, Luis Mocorrea - en el sitio luego estuvo el edificio Barthe-, Resoagli y Vasconcello –allí, luego, funcionó la Farmacia Negrete–, Aurelio Villalonga –más tarde Farmacia del Indio– y Artabe y Letamendi, donde décadas después abrió el local de Sorocabana, en la esquina de Bolívar y Colón, comercio que atraía a los vecinos por ser el único que tenía vidriera entonces.

El discurso de Aníbal Cambas, aquella mañana, incluyó una extensa descripción sobre navegación, barcos, tripulaciones, algunos establecimientos yerbateros y muchos nombres de pioneros y protagonistas; casi al final de la alocución expresó “nuestro pueblo es hijo del río”.

¡Hasta la próxima!

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