Impulso familiar y convicción para no abandonar

Tres trabajos, una carrera y el sueño cumplido

Entre el desarraigo, el albergue y hasta empleos en simultáneo, Fernando Rivero (27) sostuvo durante seis años su carrera de Educación Física y logró recibirse
domingo 22 de febrero de 2026 | 6:05hs.
Agradece el apoyo de su familia.
Agradece el apoyo de su familia.

Con el acompañamiento incondicional de la familia, altibajos por el desarraigo, estudiar y trabajar son todas las etapas que pasó Fernando Rivero (27) para concretar su sueño de ser profesor de Educación Física. Carrera que le llevó seis años y que concluyó el pasado 3 de diciembre. Hijo de padres separados, tiene cinco hermanos más.

“Tuve un recorrido más largo de lo esperado. La decisión de estudiar Educación Física no fue de un día para otro, desde muy adolescente tenía como referencias mis profes de Educación Física e inconscientemente me generaba admiración verlos como se expresaban ante los grupos. También de a poquito entré al mundo del deporte, que fue otro factor fundamental que me llevó a querer estudiar esto”, contó el joven.

El irse a otro lado a estudiar se hizo complicado, pero se pudo y una de las ayudas fundamentales fue poder acceder al albergue universitario y con gran esfuerzo sostener esa beca. “El planteo con mis padres no fue nada sencillo, mi mamá en Montecarlo, mi papá en Buenos Aires y una vez que finalicé el secundario yo no quería otra opción que seguir estudiando y quería estudiar Educación Física”, dijo.Averiguando supo del albergue municipal en Posadas y que podía estudiar en el Instituto Montoya porque la cuota era accesible.

No pudo ingresar en el primer año y volvió a intentar al año siguiente. “Mi adaptación fue difícil porque me tenía que adaptar a la convivencia con otros chicos desconocidos en el albergue, me costó la ciudad y me costó adaptarme al nivel superior, que conlleva más exigencias, más horas de estudio, más técnicas, estrategias”, contó.

También relató que lo económico hizo que le cueste unos años más de estudios “Fue muy difícil justamente por la situación económica de mi familia. Tanto mi mamá como mi papá me ayudaban en un principio y era muy difícil para ellos también poder sustentarme y la facultad, así que decidí salir a trabajar”, compartió.

Cursaba por la mañana y por la tarde trabajaba y llegó a tener hasta tres empleos. “Son decisiones difíciles que uno tiene que tomar si se tiene un objetivo. A veces llegar exhausto, sin ganas de nada queriendo dejar, renunciar preguntándome si valía la pena, pero era llegar, llorar, secarme las lágrimas, otro día levantarse para seguir con la misma rutina”, celebró.

“Cada uno vivimos distintas realidades, muchas veces toqué fondo por el cansancio, por la fatiga, el estrés, sin embargo, nunca me rendí, siempre tenía muchas personas detrás, principalmente mi familia que me empujaban a seguir adelante, millones de veces que tropecé por el camino, pero llegar a la meta es muy satisfactorio haber llegado”.

Hoy vive en Posadas , es profesor de running, instructor de gimnasio, maratonista y da clases en una escuelita de fútbol. 

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