Sol Machado es voluntaria en Oberá
"Desde chiquita siempre quise ayudar a la gente"
Sol Machado nació en Mojón Grande, pero después de estudiar periodismo deportivo se radicó en Oberá, donde hoy su sueño se está cumpliendo. Es bombera voluntaria y cumple ayudando al prójimo ante situaciones trágicas como las que genera un incendio.
Aparte de asistir a los incendios, accidentes o rescate de animales, la joven pertenece a la brigada canina K9, siendo operadora cinotécnica.
“Desde chiquita tuve esa necesidad de ayudar a la gente, pero no quería ser médica, ni enfermera, sino que me gustaba la profesión de bombero. Lo sentía allí, escuchaba una sirena y me emocionaba”, empezó explicando Sol a El Territorio.
Precisamente, la joven siempre tuvo presente que ser voluntaria es hacerles bien a otras personas, sin esperar nada a cambio, todo desinteresadamente.
La joven no tiene historia de familiares que se dediquen a ser bomberos, pero sí destacó la personalidad de sus padres. “No sé de dónde salen las ganas de estar en este lugar, creo que de mí nomás, pero suma que mis padres son muy bondadosos”.
Según relató, en la escuela primaria sus compañeritos se reían cuando mencionaba que quería ser bombera, no por maldad sino porque no hay cuartel en la localidad. Cuando salió de la secundaria, decidió estudiar comunicación y al llegar a Oberá pudo dar el paso para entrar al cuartel y capacitarse.
La experiencia de llegar al cuartel fue una aventura. “No soy de hacer cosas sola, pero me vine sola, no sabía dónde era el cuartel. Llegué un miércoles y el sábado fue la primera capacitación, sufrí, pero estaba encantada”.
Para Sol, la experiencia que tienen es mucho más de lo que está en el imaginario de la gente. “El aprendizaje es más de lo que te puede enseñar la vida, aparte de la capacitación, el contacto con la gente a la que tenés que ayudar te nutre mucho, porque es una obligación de ayudar”.
En esa línea, recordó su primera intervención y explicó que, aunque tenía conocimientos teóricos, en la práctica fue una experiencia completamente diferente. En ese momento aún estaba en capacitación y salió junto a su jefe y otro colega bombero hacia una vivienda en el barrio Molina.
Sin embargo, el estado de los caminos dificultaba el acceso. Tras recibir órdenes durante el procedimiento y concluir la tarea, comprendió que esa era la labor que realmente quería desempeñar.
“Hace poco fuimos a la búsqueda de una persona en Aristóbulo del Valle y lamentablemente se encontró a la persona sin vida y eso es muy fuerte, hasta ahora es lo más duro, por ver a los familiares sufriendo en el lugar”, relata sobre la parte negativa de su profesión.
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