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Cuando lo deportivo queda a un lado

Abanico de oportunidades

Una competencia de este calibre permite reflejar historias de todo tipo y generar experiencias inolvidables, como la del chef aristobuleño José Vega y de los chicos de la Epet 9 de Alem
domingo 09 de junio de 2024 | 6:01hs.
Más de 20 alumnos colaboraron con la VTV de los autos competitivos. Foto: Marcelo Rodríguez
Más de 20 alumnos colaboraron con la VTV de los autos competitivos. Foto: Marcelo Rodríguez

El Rally de Argentina en Misiones no sólo trajo adrenalina y velocidad sino también historias de esfuerzo y dedicación que van más allá de la competencia. Una de estas es la de José Vega, un cocinero misionero de Aristóbulo del Valle que volvió al mundo del rally para atender a una delegación cordobesa.

José y su hermano solían trabajar en el rally hace mucho tiempo. Sin embargo, la pandemia y otras circunstancias los obligaron a dejar esta actividad. “Hace mucho tiempo trabajábamos en el rally y después de la pandemia por ciertas cuestiones lo dejamos de hacer”, comentó José.

El destino quiso que este año regresaran. Los muchachos de Córdoba, habituales asistentes del rally, no pudieron venir y, a través de amigos en común, contactaron a José y a su hermano para que asumieran la responsabilidad de la cocina.

“Los muchachos de Córdoba no pudieron venir y por medio de unos amigos nos contactaron y nos encomendaron esta tarea”, explicó José.

A la hora de elegir el menú, el cocinero encontró en la delegación cordobesa un grupo muy accesible y adaptable. “Los muchachos son muy macanudos y se adaptan a lo que uno va preparando”, señaló.

Sin embargo, los pilotos, debido a las exigencias de la competencia, requieren una atención especial en su dieta. “A los pilotos por ahí sí se les prepara un menú especial por la competencia”, agregó José.

El retorno de José al rally no sólo marca un regreso a una actividad que él y su hermano disfrutaban, sino que también resalta la hospitalidad y el espíritu colaborativo que caracteriza a los misioneros.

Este tipo de historias enriquece el evento y muestra que el rally es mucho más que una competencia de velocidad, es un punto de encuentro donde se tejen lazos y se reavivan viejas pasiones.

José Vega, un cocinero misionero de Aristóbulo del Valle
José es cocinero y atiende a una delegación cordobesa. Foto: Marcelo Rodríguez

Para José, volver al rally ha sido una oportunidad para reconectar con su pasado y contribuir al éxito de un evento tan importante en la región. “Soy de Aristóbulo del Valle”, afirmó con orgullo, destacando sus raíces y el amor por su tierra.

La educación, presente
El Rally también es una oportunidad educativa para jóvenes estudiantes locales. Este año, 25 alumnos del sexto año de la Epet Nº 9 de Leandro N. Alem tuvieron la oportunidad de colaborar en la verificación técnica vehicular (VTV) de los autos profesionales, cubriendo los departamentos de Alem y San Javier.

El profesor Marcelo Ríos explicó que esta actividad formativa está diseñada para los alumnos del establecimiento con orientación en electromecánica. Señaló que existe un espacio curricular llamado prácticas profesionalizantes, cuyo objetivo es acercar a los alumnos al ámbito laboral. Dentro de este marco, la experiencia particular de la VTV permite a los estudiantes contrastar sus conocimientos técnicos con la dinámica de una actividad como el Rally.

Ríos detalló que en el polideportivo de Leandro N. Alem trabajaron con los alumnos de sexto año, quienes están en su último año de estudio. Resaltó que esta experiencia les permite reordenar su visión del campo laboral, valorando mucho la oportunidad de acercarse a un ámbito real de trabajo y observar la evolución tecnológica.

Asimismo, indicó que esta experiencia les brindó la posibilidad de acercarse a elementos tecnológicos y desarrollos muy específicos, los cuales a veces no tienen disponibles en el ámbito de la mecánica en que trabajan habitualmente.

Por su parte, los alumnos Nayara Benke y Franco Papazoglu, ambos de 18 años y cursando el 6º año en electromecánica, compartieron sus impresiones sobre la actividad.

Naiara comentó que “al principio teníamos un poco de miedo porque no entendíamos mucho, pero nos fueron explicando y fuimos entusiasmándonos mucho más. La verdad que nos encantó la tarea que nos tocó realizar”.

Franco agregó: “Cuando nos dijeron que íbamos a estar ayudando, quedamos muy contentos y predispuestos. Lo que hacemos es realizar la verificación técnica, que es muy amplia, y a nosotros nos toca corroborar por medio de una planilla que ciertos ítems estén bien, que son ajustados previamente por los mecánicos. También nos toca revisar las medidas de seguridad que tiene el motor, la tapa de cilindro y otras cuestiones”.

Ambos coincidieron en que esta oportunidad fue muy valiosa, ya que “hace mucho no pasa el rally nacional por la provincia, así que nos encanta que nos pudieran incluir en esta tarea. Estamos muy agradecidos por la oportunidad”.

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