La pileta olímpica del Cepard es clave para revertir el momento

Breitenbruch pide repensar soluciones para la natación

Gustavo Breitenbruch, uno de los grandes maestros de la natación, dio su mirada actual de la disciplina y avisó que la base de nadadores en la provincia “está disminuyendo”
sábado 20 de enero de 2024 | 6:06hs.
Breitenbruch pide repensar soluciones para la natación
Breitenbruch pide repensar soluciones para la natación

Gustavo Breitenbruch es uno de los grandes formadores del deporte misionero llevando la vocación como bandera de referencia.

Con 54 años, el oriundo de Bonpland recorrió el mundo gracias a la natación, disciplina a la que le imprimió un sello distintivo de enseñanza en el país siendo descubridor de talentos como Gonzalo Acuña y Lisandro Monzón.

Hoy, ya retirado de las funciones que lo destacaron a lo largo de su carrera, el Colo trabaja en el Centro de Educación Física N° 1 del Consejo General de Educación (CGE) y tiene participación activa en la federación misionera de natación. Siempre a la espera de nuevos desafíos.

¿Por qué elegiste el deporte? ¿Hubo un vínculo especial desde chico?

Soy hijo único y vengo del campo. Hice toda mi primaria en la colonia Ojo de Agua de Bonpland –Escuela 116- y mamé todas las costumbres del lugar.

Cuando iba a cuarto grado aparecieron cuatro personas que nos hicieron hacer deportes por un mes. Recuerdo que hasta fueron a mi casa que estaba alejada en un cerro y me quedó bastante grabado porque me gustó mucho.

El profe hizo foco en la pileta de ablande que parece lejana en el Cepard.

Eso sumado a la vida de libertad del campo y la motricidad que había adquirido naturalmente terminaron por sellar mi destino.

Ya en la secundaria me vine a Posadas con el aguante de mis viejos que se mudaron a la capital un tiempito. Conocí a profes amigos como Rafa Larraburu que me acercaron a los programas de natación liderados por León Seró.

Definitivamente tenía una inclinación por todos los deportes de exigencia como el triatlón y eso me llevó a estudiar profesorado en educación física.

Una vez adentro ya no tuve dudas. Era lo mío. Así empecé a meterme en las colonias de vacaciones con la natación y por otra parte también me dediqué a trabajar como profe de gimnasio…hasta levantamos con un amigo nuestro propio lugar de entrenamiento en 1997 con máquinas fabricadas. Lastimosamente con la crisis del 2001 no logramos expandirnos como pensábamos hacerlo.

¿Por qué se te dio por ser entrenador de natación?

Llegó un punto que tuve que elegir entre la natación y el atletismo. Me quedé con la primera opción porque en el Pira Pytá ya se había inaugurado la primera pileta climatizada en el 96 y tenía la oportunidad de extender mis horas durante todo el año.

Fui un afortunado porque el club me abrió las puertas a las capacitaciones cuando me contrataron como entrenador oficial del equipo.

Empecé a viajar con el apoyo del Pira, estaba  encantado porque quería formarme. Así fui absorbiendo conocimiento con charlas técnicas y prácticas de eminencias.

En 1998/99 llegó el entrenador australiano Bill Sweetenham, el mejor de toda la historia en esa época, a Mar del Plata y ahí estaba presente. Rápidamente capté su idea y empecé a entrenar con una visión totalmente distinta en el país. Me daba unos resultados bárbaros.

Ahí me di cuenta que lo que yo hacía era la técnica que se buscaría más adelante en el país. La natación argentina siempre pensó en nadar de lo despacio a lo rápido, cuando en realidad era todo diferente, primero rápido y después a aguantar.

En el 2010 ocurrió algo extraordinario. Estaba en una concentración argentina con Lisandro Monzón, quien era el mejor nadador juvenil del país en ese momento, y Orlando ‘Tato’ Moccagatta, entrenador de José Meolans, estaba a cargo de la selección mayor.

En una concentración Tato me dijo que se recibió de profesor en Misiones con un trabajo práctico en las escuelas rurales de la provincia junto a otras tres personas, a finales de la década del 70. Hice la cuenta y me di cuenta que ellos fueron los que llegaron a Bonpland cuando era chico y encendieron mi inspiración.

Me preguntó cómo hice para llegar a ser entrenador de élite y casi nos largamos a llorar. Casualidades de la vida que me hicieron dar cuenta que estaba en el camino correcto.

El Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (Cepard) tiene una pileta olímpica por estrenar ¿Cuánto se pierde por tener este proyecto estancado? ¿Qué tan importante es construir una auxiliar?

Quiero que esté disponible porque hay mucho potencial y talento humano en la provincia. Además, Misiones está rodeada de agua y los chicos cada vez saben nadar menos.

Antes León Seró, cuando era presidente del Consejo de Deporte de la provincia, largaba los programas de enseñanza masiva hasta en el río. Hoy es casi imposible porque las condiciones cambiaron.

Si se concluye la pileta de ablande en el Cepard -la auxiliar- nosotros podemos retomar esta idea de enseñar a nadar hasta a diez mil chicos por año.

Que esté la pileta olímpica en soledad sólo les sirve a los nadadores profesionales para practicar. Es de 50 metros y 25 de ancho, es una pista de fórmula uno que necesita una obra complementaria para que se canalice el agua de las lluvias y que se instalen filtros. Son detalles, pero estamos hablando del tope de gama mundial.

Debemos tener la pileta auxiliar porque de esa manera nadamos todos y hasta podemos hacer torneos oficiales.

¿Por qué no se termina?

Justamente esta pregunta no me deja dormir bien.

Hoy estamos en una situación difícil, no hay plata, entonces te obliga a repensar la solución. Falta tan poco pero a la vez mucho que a mí me lleva a pensar junto a la federación en que podríamos buscar inversiones privadas o convenios con el Ministerio de Deportes para que se dé por terminado de una vez.

Tenemos urgencias no solamente competitivas sino de conocimientos para los chicos. Si se concluye la auxiliar podríamos poner a los terceros o cuartos grados de las escuelas públicas a nadar en un cursillo de dos meses.

Les va a servir a los chicos porque al menos van a saber flotar si se le presenta alguna situación peligrosa en un futuro y también a nosotros, los profes, a la hora de captar talentos.

¿Por qué el gobierno nacional eligió instalar una pileta olímpica en Posadas?

En el 2014, con los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 en vista, un grupo de entrenadores que integramos el  equipo técnico de natación de Argentina empezamos a tener reuniones con la Secretaría de Deportes. Cuando diseñamos el programa nosotros estábamos en la cresta de la ola en la proyección mundial y decidimos que Misiones era la zona ideal para el desarrollo de los deportes acuáticos.

Nuestra provincia es el corazón del Mercosur y además tiene turismo, hoteles y dos aeropuertos. Se decidió así que una de las piletas olímpicas de Nación se instalaría en Posadas para que sea el polo de la natación argentina. Hasta nos peleamos con Rosario y Buenos Aires.

Recibimos el kit de dos piletas -una olímpica y otra auxiliar- pero la segunda se fue a Oberá. Entonces teníamos que reponer la auxiliar en Posadas cuando en realidad iban las dos juntas.

Fue una decisión política que se tomó porque en Oberá nació la natación misionera y no tiene pileta pública.

Hoy todo ese plan de desarrollo se cae porque tenemos nadadores de todo el Mercosur preguntando cuándo se va a inaugurar la Olímpica. Sabemos que es única, sólo el Parque Roca tiene otra similar.

La pileta con la auxiliar va a ser un generador económico para la provincia. Se la puede ver como un gasto pero en realidad es una inversión turística deportiva.

Hoy Formosa está inaugurando un complejo de cemento con pileta de ablande incluida como la de Santiago del Estero, y hasta Corrientes anunció la construcción de su olímpica. Nos están cascoteando el rancho pero así y todo nosotros tenemos más posibilidades si se termina el proyecto. Una pileta sola no nos sirve, necesitamos las dos.

Con todas estas consecuencias positivas ¿por qué está todo frenado?

Yo creo que no se entiende el fondo de la cuestión. Los que estamos en el tema sabemos de qué se trata. La visión del deporte la tenemos muy clara pero entendemos que el gobierno tiene otras prioridades.

En un torneo podemos salvar el costo de construcción de la pileta de ablande. Tenemos todo, hasta el apoyo de la confederación argentina, pero falta la decisión política.

La pandemia frenó todo y el cambio de autoridades gubernamentales también tiene que ver. Hoy hay esperanzas, nos volvemos a ilusionar para que se terminen las obras.

Tuvimos reuniones con el nuevo ministro de Deportes, que tiene contacto con las federaciones. Creemos que tenemos viento a favor.

Dijiste alguna vez que en Misiones nadar es cuestión de vida o muerte ¿seguís pensando igual?

Sí, y le agregaría que saber nadar también salva vidas. Es fundamental que en Misiones los chicos sepan hacerlo mediante programas de enseñanza.

Nadar te habilita para hacer otros deportes acuáticos como canotaje, vela y además te permite aprovechar todas las bondades de nuestro río.

¿Qué te motiva a descubrir talentos y cómo lo hacés?

Esto es una cuestión natural. Es la vocación y la pasión por lo que uno hace. Son esas ganas de generar talento humano.

Me focalicé en la natación porque sacar buenos talentos demanda de una dedicación exclusiva y hay que hacer un poco más de lo que hace el normal de la gente.

El entrenador tiene que darlo todo y el atleta tiene que estar dispuesto a lo mismo. Son años y años pero es la diferencia.

Desde 2007 en adelante la natación provincial empezó a tener grandes logros y a mí me tocó viajar mucho por el mundo como entrenador de la selección argentina y del Capri.

En Roma 2009, por ejemplo, formé parte de la selección mayor entrenando a Gonzalo Acuña, quien corrió dos carreras y metió dos récords argentinos. Eso fue increíble

La natación en Misiones ¿avanzó respecto a décadas atrás?

La peleamos con todas nuestras armas, con la ciencia, el profesionalismo y el material humano que hay, pero somos muy deficientes en infraestructura.

Nosotros nos las ingeniamos para sacar competidores a pesar de estas falencias. Entrenamos en cancha de siete, competimos en cancha de once y aun así estábamos a la altura de las circunstancias.

Hoy se nos está haciendo difícil porque las otras provincias progresaron y nosotros no podemos dar ese salto. Tampoco estamos ampliando la base de nadadores y hasta te diría que la estamos disminuyendo.

Hacemos todo lo que está a nuestro alcance pero hay cosas que nos superan. El esfuerzo se ve superado por la realidad.

Tuviste cargos importantes en distintos lugares clave ¿cómo lo estás viendo al deporte local?

Hay deportes que están un poco más encaminados como el atletismo con la pista del Cepard; acá hubo un antes y un después en los atletas locales. Pero en general nos sobra talento y nos falta infraestructura.

La situación actualmente es difícil y son los grandes desafíos que toca enfrentar, buscar las alternativas.

Con los avances tecnológicos y alimenticios ¿es mucho más fácil la vida de un deportista actual respecto al de años atrás?

Es más compleja. Los récords se siguen batiendo y hay análisis biomecánicos mucho más profundos.

Está claro que la alimentación y el descanso juegan un rol increíble. También el profesional a cargo del deportista tiene que trabajar con parámetros muy científicos.

Se mejoró todo por lo que el nivel de complejidad aumenta al igual que el desafío.

El martes pasado se cumplieron catorce años de la Tragedia del Paraná ¿fue un antes y un después para el ambiente?

Fue un golpe tremendo. Se nos fueron amigos y colegas. Yo estaba en el río porque tenía a mis nadadores y hasta antes de la largada estaba todo normal.

Había gente de experiencia como para confiar en que todo se desarrollaría normalmente. También estaba la Prefectura monitoreando e incluso otros cruces fueron suspendidos en plena competencia.

Quizás se podía haber prevenido con un reporte meteorológico más preciso porque la barcaza estaba en el mismo lugar de siempre. Se sumaron una serie de factores que llevaron a esta fatalidad, cuestiones que superaron a la organización.

¿Se tomaron medidas para volver a tener el Cruce del Paraná?

Hoy se empezó a hacer algo en costa; de a poco se reactiva con mucho control. Se puede decir que el Aguas Abiertas forma parte del ADN del misionero. Desde los guaraníes, pasando por los jangaderos que hacían desafíos individuales…  cruzar el río era un desafío y no una competencia.

De a poco va a ir resurgiendo con los cuidados que amerita un río que ahora tiene otro tipo de peligrosidad. Antes el asunto era el canal pero hoy por hoy es diferente, un viento lo vuelve revoltoso.

Tenés una marca patentada que se llama ‘Atleta Urbano’ ¿cómo llegaste a eso?

Antes de recibirme ya estaba trabajando en gimnasios. Por un lado lo hacía con atletas de élite y por otro con atletas urbanos.

Cuando empecé la licenciatura de medicina en la Universidad Abierta Interamericana tenía que presentar un trabajo-proyecto y me decidí en 2013 por el de ‘Atleta Urbano’.

El profe me dijo que lo patente y en un simposio de medicina deportiva me invitaron a disertar sobre este programa. A los doctores les hacía ruido este nuevo concepto.

Afiné todo y lo presenté para patentarlo. Era un nuevo concepto que ahora explotó. Hoy estoy apuntando a esto, porque creo que las personas lo necesitan para combatir los males que causa una rutina diaria.

Es un programa de entrenamiento funcional a la persona.

¿Qué te depara el futuro inmediato?

Estoy volviendo de a poquito al campo y estoy metiendo un proyecto agroecológico en la chacra de mis viejos que ya no están más –fallecieron-. Esto lo voy haciendo de a poco, con mucho esfuerzo personal. El objetivo es lograr tener una granja agroecológica. Tengo la perspectiva de volver a las raíces.


Perfil

Gustavo Breitenbruch
Entrenador de élite Nació en Bonpland el 10 de enero de 1969. Es profesor nacional de educación física (MP 064) y tiene un posgrado en medicina deportiva. Además es entrenador de natación de la Cadda (A0092) y licenciado en alto rendimiento deportivo. Fundó el centro de actividad física ‘Atleta Urbano’ y patentó esa marca.

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