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Los incomparables beneficios que tiene para el cerebro ordenar la casa y la oficina

Un entorno caótico no sólo puede ser sinónimo de una mente desordenada, sino también implicar una sensación de agobio, impotencia y descontrol.

domingo 31 de diciembre de 2023 | 23:00hs.
Los incomparables beneficios que tiene para el cerebro ordenar la casa y la oficina

Muchas veces pensamos que podemos vivir sin problemas entre bultos, papeles y bolsas, pero esto no es tan así porque la falta de orden, tanto en casa como en el trabajo, obliga al cerebro a hacer un trabajo extra y afecta más de lo que pensamos a nuestro bienestar emocional. El profesor de Psicología en la Universidad De Paul en Chicago, Joseph Ferrari, estudió durante décadas la psicología del desorden, incluido por qué acumula la gente, cómo afecta eso a la salud mental y el vínculo entre el desorden y la procrastinación.

 
“El agotamiento emocional y el estrés son sólo algunas de las consecuencias que puede provocar el desorden en la vida. Acaparamiento no es lo mismo que desorden. El acaparamiento es un trastorno psicológico (lo que se conoce como síndrome de Diógenes). El desorden es una sobreabundancia de posesiones que crea espacios de vida caóticos y desordenados”, explicó.

Nadie dice que se deba vivir en un espacio impoluto, como si nuestra casa fuera un piso piloto que se debe mostrar a un comprador, pero la acumulación de objetos fuera de lugar deja una impronta en el cerebro aunque no nos demos cuenta.

El orden es fundamental para el cerebro
El especialista dijo que al cerebro le gusta el orden y, si no lo tiene, pueden ocurrir las siguientes cosas: Sensación de agobio e impotencia. Un entorno desordenado puede generar una sensación de agotamiento mental. La presencia constante de desorden puede hacer que no nos concentremos y que tengamos una sensación general de caos.
Estímulo constante. El desorden puede actuar como un estímulo constante, lo que significa que la mente procesa continuamente información visual y trata de filtrar lo que es relevante. Esto puede agotar los recursos cognitivos y aumentar el estrés.
Impacto en el bienestar emocional. Vivir en un entorno desordenado puede tener un impacto negativo en el bienestar emocional. La desorganización puede generar sentimientos de culpa, vergüenza o inadecuación, lo que afecta la autoestima y la salud mental en general.
Dificultad para encontrar cosas. La falta de organización puede llevar a la pérdida de objetos importantes, lo cual puede ser frustrante y causar estrés adicional. La búsqueda constante de pertenencias puede aumentar la ansiedad y afectar la eficiencia en la vida diaria.
Falta de control percibido. Un entorno desordenado puede contribuir a la sensación de falta de control sobre la propia vida. La percepción de no poder manejar el desorden puede generar estrés y ansiedad.
Afecta a la productividad y el rendimiento. El desorden puede interferir con la productividad y el rendimiento en el trabajo o en las actividades diarias. La falta de organización puede dificultar la concentración y el cumplimiento de tareas, lo que puede generar estrés laboral y afectar la salud mental.
Impacto en el sueño. Un entorno desordenado puede contribuir al estrés y la ansiedad, lo que a su vez puede afectar negativamente la calidad del sueño. El doctor Eduard Estivill, especialista en sueño, incluye entre los consejos para dormir bien “hacer la cama por la mañana, ordenar la habitación y dejar el dormitorio ventilado”.
Mantener el orden en el trabajo
No solo hay que mantener el orden en casa sino también en el trabajo porque vivir en un entorno laboral caótico complica también la concentración y productividad. Así, una investigación de Ferrari, publicada en el International Journal of Psychological Research and Reviews, encontró que “el desorden en la oficina afectaba negativamente la satisfacción y el placer del trabajo de los participantes y aumentaba la probabilidad de agotamiento y tensión”.

Asimismo, investigadores de neurociencia que utilizaron FMRI (imágenes por resonancia magnética funcional) y otras mediciones fisiológicas descubrieron que limpiar el desorden del hogar y el entorno laboral daba como resultado una mejor capacidad para concentrarse y procesar información, así como una mayor productividad.

Cómo empezar a alejar el desorden de nuestra vida
En casa: Establecer rutinas diarias.
Dedicar tiempo todos los días para realizar pequeñas tareas de organización.
Establecer rutinas para la limpieza y la organización de espacios específicos.
Despejar los espacios de trabajo.
Mantener las superficies de trabajo, como escritorios y mesas, libres de objetos innecesarios.
Usar cajas o contenedores para organizar y almacenar artículos pequeños.
Ordenar por categorías.
Organizar las pertenencias por categorías (ropa, libros, utensilios de cocina) para facilitar la búsqueda y la limpieza.
Deshacerse de artículos que no necesitamos o que no usamos en mucho tiempo.
Utilizar sistemas de almacenamiento.
Utilizar estanterías, cajas y organizadores para maximizar el espacio de almacenamiento.
Etiquetar los contenedores para una fácil identificación.
Asignar un lugar para cada cosa.
Almacenar objetos similares juntos y asignar un lugar específico para cada tipo de artículo.
Asegurarse de devolver los objetos a su lugar después de usarlos.
Digitalizar documentos.
Escanear documentos importantes y organizarlos en carpetas digitales.
Reducir la cantidad de papel acumulado.
Programar un tiempo de limpieza.
Establecer días específicos para limpiezas más profundas en diferentes áreas de la casa.
Dividir las tareas entre los miembros de la familia.

En el trabajo: Organizar el espacio.
Mantener el escritorio limpio y ordenado.
Organizar documentos y suministros de oficina de manera lógica.

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