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Hemeregildo, los almanaques y el progreso

domingo 10 de septiembre de 2023 | 3:50hs.
Hemeregildo, los almanaques y el progreso

Hemeregildo gobierna en Pueblo Chico desde tiempos tan remotos, pero tan remotos, que es de la época en que febrero tenía 30 días. Desde allí nació la dinastía de los Hemeregildo. Y aunque Pueblo Chico, ya es grande, no admite cambiar de nombre, pues su linaje es gobernante de Pueblo Chico.

Una revuelta de funcionarios, comerciantes, hacendados y otros influyentes, intentaron correrlo del gobierno, con la argucia de un almanaque en el que febrero tiene 30 días, Hemeregildo, resignado había aceptado que hubiese elecciones para cubrir el cargo de Dictador de Pueblo Chico, tal es el constitutivo del primer mandatario de Pueblo Chico. Sin embargo, las elecciones se frustraron debido a que tantos se postularon al cargo que el escrutinio arrojó un escandaloso empate de un voto por candidato.

Los planteos de elecciones, almanaques y cambio de gobierno, se vieron afectados por un inusitado fenómeno: cientos y cientos de camiones llegan a diario a Pueblo Chico, van de paso hacia puertos fluviales cercanos. Es el oro del contrabando, pero todos se benefician, hoteles, talleres, restaurant, gomerías y hasta las chicas con pocos prejuicios recaudan bien. Este inusitado movimiento hizo olvidar por ahora el tema del vencimiento del mandato de Hemeregildo.

Aprovechando esta tranquilidad, Hemeregildo llamó a un historiador, un experto en historia, para que le saque la duda sobre los almanaques. Una mañana llegó el Licenciado, flaco, con poco pelo, lentes y actitud reservada. Pasó al despacho de Hemeregildo, este sacó el documento de una antigua Caja Fuerte hecha en el Siglo XVI. El Licenciado, se puso unos guantes, tomó una lupa gigante, se encorvó sobre el documento. Miraba con atención y misterio cada espacio con actitud de médico que lee los análisis, por ello a Hemeregildo le empezó a palpitar el corazón y sudaba un poco, ante el arcano.

El Licenciado se levanta, mira a Hemeregildo y reza: el documento en un 90 % es auténtico. ¿Y el 10% restante?, indagó ansioso Hemeregildo. Al otro 10% señor, se lo llevó el tiempo. Ahhh, exclamó con más tranquilidad, el gobernante de Pueblo Chico.

El licenciado comenzó a anotar algunas cosas en un cuaderno, luego observando a Hemeregildo expresó: no hay dudas, el documento tiene varios misterios, uno es la fecha 30 de febrero, el otro es que le falta el año. Pero luego de unos estudios y análisis podremos determinar. Por la textura del soporte del documento, puede el mismo, datar desde hace más de 1000 años, si es así, no es extraña la fecha del 30 de febrero, sin embargo –otra vez se le crispó el corazón a Hemeregildo- por estos lares, no había civilización europea, o sea que este Pueblo Chico, ha de ser un homónimo de otro en Europa como los hay en América, Nueva Granada, Nueva York, etc…- sentenció con la vasta autoridad de los claustros.

Llegó el día en que el licenciado daría su informe: en la legislatura, que se halla frente a la plaza del pueblo, se reunieron todos para escuchar el dictamen, como el contrabando de soja es productivo, Hemeregildo mandó colocar frente al palacio de gobierno, una pantalla gigante, donde el pueblo con imagen y sonido podría escuchar las conclusiones del licenciado.

Entró el licenciado al recinto, su silueta flaca, su incipiente calvicie, el rostro filoso, sus gafas doradas, un silencio imperaba. Acomodó papeles y notas. Comenzó diciendo: El primer 30 de febrero de la era moderna, tuvo lugar en el año 1712 en el reino de Suecia, cuando tardíamente es país unificó su calendario gregoriano, con la Europa Católica. Un rumor denso rompió el silencio, tanto en el recinto como en la plaza. Pero más sorprendente fue el siguiente comentario del Licenciado: en 2013, hace una pausa, el rumor se vuelve exclamación, en Rusia hubo un 30 de febrero, en 1931. Ohhhh, era la expresión unánime de los ciudadanos de Pueblo Chico.

Asfalto, alumbrado público, veredas, eventos se multiplican, con la misma proporción de camiones con largos y pesados acoplados se agolpan en Pueblo Chico que se convierte en la Meca de la espera, para cuando llegado el turno, puedan cruzar la preciosa carga hasta el país fronterizo.

Como no se puede dilucidar la fecha de la caducidad del mandato de Hemeregildo, este sigue mandando en Pueblo Chico, sin embargo.

 

Diego Luján Sartori

Sartori es docente y periodista. Reside en San Vicente. Publicó ocho libros personales y participó en veinte antologías

 

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