Versos de amor, de locura y de muerte
Lampalagua de barro mezclado con petróleo,
contaminando el agua, sorteando remolinos,
atrapará al esquivo venado del pantano,
marchitará de a poco al cedro y al lapacho
y encerrará a los hombres en su tóxico anillo.
Mbói Tu’i, despierta, deja tu lecho y anda,
que los ríos sean claros para la Diosa Madre
y Yacy nos regale la yerba de los siglos
para tomar los mates que no se acaban nunca.
Vieja del monte de humo, quemazones fantasmas,
chimeneas siniestras intoxicando el aire,
derribará mil grullas, deshojará las palmas,
su sombra por el cielo será un triste presagio
su graznido en la siesta despertará demonios.
¡Pombero! te dejamos tabaco, miel y caña,
al pie del tatacuá, para que nos protejas
las hojas de la yerba y el oro del naranjo,
las gallinas del patio y el corral de los chivos.
Aguará del veneno, a través de los campos,
secando las aguadas, enfermando los surcos,
ya no habrá la mandioca, marchitará la yerba,
se apagarán los grillos y el violín de los montes,
serán grises los ojos y secas las gargantas
Yaguareté, te invoco, oh, verdadera fiera,
espanta a los que ofenden la tierra colorada
y volverá aquel cosmos sin mal que era el principio:
otra vez el principio: sólo agua, tierra y aire.
Primer premio del XIII Concurso literario homenaje a Horacio Quiroga 2026
Raúl Oscar Ifrán es de Punta Alta, Buenos Aires, Argentina