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Pampero, el último viaje

domingo 23 de julio de 2023 | 3:50hs.
Pampero, el último viaje
Pampero, el último viaje

Uno

Es uno de los misterios más grandes de la aviación argentina sin resolver. El 17 de octubre de 1908 Eduardo Newbery, hermano de Jorge, junto a Eduardo Romero, sargento del Ejército argentino, iniciaron lo que sería el primer vuelo nocturno en un globo aerostático. Nunca más se los volvió a ver.

El Pampero, así se llamaba el esférico, había sido comprado por Aarón Martín de Anchorena en 1907 y donado al recién fundado Aero Club Argentino. Anchorena había volado el 25 de diciembre de ese año con el ingeniero Jorge Newbery sobre el río de la Plata hasta Colonia, en lo que fue el vuelo inaugural de la aviación Argentina.

El aerostato hizo otros vuelos en los meses siguientes, hasta el décimo que sería el último. Ese 17 de octubre de 1908 Eduardo Newbery y Tomás Owen acordaron despegar a la tardecita. Owen faltó a la cita. Eduardo tenía prohibido por su hermano el ingeniero Jorge volar solo. Entonces invitó al sargento Romero, que estaba en el lugar porque era el encargado de proveer palomas mensajeras para el viaje, que entonces, eran la única forma de comunicarse.

El esférico despegó a las 17.10. El viento lo llevó hacia el noroeste, luego hacia el sur y se cree que pasó por Bahía Blanca y que llegó hasta Viedma. Y desapareció.

Dos

Diego Roel es autor de varios libros. Entre ellos Via Lucis (2015); Kirios (2016), Shibólet (2018) y El infierno es una bestia callada y triste (2020). Es oriundo de Temperley, provincia de Buenos Aires, estudió Historia de las Artes Visuales en la Universidad Nacional de La Plata. Reside en Posadas desde hace un tiempo.

Su último libro salió en mayo de este año, es de poesía y se llama Pampero, como el aerostático, y de alguna manera reconstruye en prosa poética (¿acaso como un juglar moderno de la poesía narrativa?) aquel viaje en un recorrido simbólico sobre los sueños y las pérdidas.

“La lírica de Diego Roel brilla en torno a la búsqueda del ser, la orfandad de la existencia, la maravilla de la amistad. En este sentido, la relación entre Eduardo Federico Newbery y el sargento Romero se presenta como una suerte de unión inquebrantable ante la ilusión y el misterio: después de aquel primer vuelo nocturno del 17 de octubre de 1908, ni el aerostato, ni Eduardo Newbery, ni Romero fueron encontrados jamás. Sin embargo, sí hay evidencia de lo intangible: el coraje para llevar adelante el sueño de volar, el viento sobre el aerostato, la ausencia definitiva del piloto y del copiloto. Con escalas temporales y un lenguaje exquisito, Pampero reinventa un viaje donde confluyen la celebración por los sueños ("Tocamos con las manos el techo del planeta") y la perplejidad ante la muerte”, escribe la poeta y escritora Valeria Pariso sobre el libro.

Roel, con esta obra, que en momentos simula una crónica apócrifa, invita (y lo logra) subirse al Pampero en aquel su último viaje hacia el infinito.

 

Roberto Maack

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