La soledad del puente abandonado

domingo 02 de julio de 2023 | 3:50hs.
La soledad del puente abandonado
La soledad del puente abandonado

Mis ojos escarban esta acuarela nostálgica que  es como un poema acuchillado que se desliza lentamente por mis dedos; y es como un suspiro demacrado de otoño que recorre los huesos del crepúsculo oscureciéndose en mi mente.  La tarde huele extrañas letanías de soledad, se oye respirar verdugos borrones del tiempo que ha fagocitado hasta las letras de tu nombre y ha chamuscado tu recuerdo. Ese rancio puente de madera se yergue como testigo silencioso, como reliquia atemporal del amor que ya no es. Sus tablones roídos y fuliginosos por las estrías del tiempo, se retuercen en el último asiento del lamento exiguo del viento, como si fuera una longeva existencia que ha sobrevivido a la combustión de la soledad y al olvido.

En medio de esta arrugada estación, las hojas secas son como lágrimas congeladas, despeñadas de árboles que lloran su pérdida en un ruego eterno. Se amontonan en el suelo como mil glaciares de tristezas, susurrando historias de un pasado que se pierde en la memoria. Parecen gritar al cielo su viaje de dolor y soledad.

Estas hojas muertas son una alfombra de tristeza que me obliga a pisar con cuidado, para no dañar mis sueños que se desvanecen con el viento; son como un lamento que resuena en el silencio del bosque senil, y en el remanso heterónimo del riachuelo dormido sobre el trapecio de los secretos dolientes.

Este arroyo apoltronado es un invoco descascarado que palpita bajo mis pies anclados sobre el puñal magullando el bostezo del agua, es como una vena vital que recorre y fluye por el vientre umbrío del silencio, tallando a su paso la piedra encorvada del abandono.

Ya anochece y en el puente ya no se oye el sonido de los cansados lapachos arrugados, tampoco el denuedo susurrante de una anticuada opereta desmembrada, solo se escucha el sollozo del avaro silencio y el eco prolífico de los recuerdos que permanecen en el lugar.

El desahuciado puente, es como una herida abierta en mis propias vísceras y también me recuerda la postración de la voluntad y la crueldad del tiempo que todo lo lapida.

El trasnochado puente abandonado, es una saga de la tristeza y la melancolía, es como un farragoso actor de reparto monologando con su ripiosa soledad.  

Nelly Herrera - Argentina

Hacedora Literaria Neocreacionista

 

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