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Falleció ayer en Buenos Aires, a los 97 años de edad

Adiós a Carlitos Balá, un ídolo sin igual que hizo reír a chicos y grandes

El comediante tenía 97 años y fue ídolo de grandes y chicos durante más de 50 años. En cine y televisión dejó su sello con frases inolvidables y un humor apto para todo público

sábado 24 de septiembre de 2022 | 5:30hs.
Adiós a Carlitos Balá, un ídolo sin igual que hizo reír a chicos y grandes

El comediante Carlos Balá, figura clave del humorismo argentino desde hace más de medio siglo, que divirtió a tres y hasta a cuatro generaciones con un estilo naif y con latiguillos que siguen siendo recordados, falleció a los 97 años, confirmó ayer su nieta, Laura Gelfi.

“Estamos devastados pero unidos y así se fue él, con la familia unida y mucho amor”, afirmó la nieta a Teleshow y precisó que el fallecimiento se produjo la noche del jueves, luego de que sufriera una descompensación y fuera internado.

Emblema de la infancia, Carlitos Balá había sido homenajeado en 2017 en la Cámara de Diputados de la Nación por su “trayectoria artística y su aporte a la cultura popular”.

Nacido el 13 de agosto de 1925 en Buenos Aires como Carlos Salim Balaa, fue uno de los más reconocidos humoristas de la historia de la radio y la televisión argentina, habiendo participado además en numerosos espectáculos que abarcan la radiofonía, el teatro, la televisión, el cine y el circo.

Muy joven su hermana mayor trató de persuadirlo de dedicarse a la actuación. Solía hacer bromas en colectivos de la línea porteña 39, donde trabajaba, y luego, como Carlos Valdez, participó y ganó un concurso radial. Aquel seudónimo luego lo reemplazaría por una variante de su genuino nombre y apellido apocopado, Carlos Balá, que se volvió inmortal para la historia del entretenimiento argentino.

El chupetómetro, otra de sus marcas registradas.

Así fue que debutó en la radio, en el famoso ciclo La Revista Dislocada, de Delfor (Amaranto), con quien en 1958 se enemistó y posteriormente popularizó su imagen junto con Alberto Locatti y Jorge Marchesini, aplaudido trío conocido por su programa Los tres... por radio El Mundo.

Con ellos llegó a participar en el El show de Andy Russell, para luego protagonizar ¡Qué plato!, antes de separarse definitivamente en 1960, unirse a La Telekermesse Musical, de Canal 7, y finalmente ser contratado por los fabricantes de chicles Bazooka, para encarnar a Joe Bazooka.

Tras participar en El Show Super 9, con Mirtha Legrand y Duilio Marzio, debutaría en la pieza teatral Canuto Cañete, conscripto del siete, toda una suma de éxitos que lo llevaron a tener su propio ciclo y Balamicina, con libro de Gerardo Sofovich. También en 1963 debutaría en el cine con la versión para pantalla grande de Canuto Cañete.

En 1964 se concreta su pase a Canal 13, donde protagonizara El soldado Balá, primer paso de una carrera televisiva que lo llevó a ser una de las grandes figuras del entretenimiento de esa década y de la siguiente, con El flequillo de Balá, de Camarotta.

Seguirán El clan de Balá, Sábados Circulares, Balabasadas, El Circus Show de Carlitos Balá, El Circo Mágico de Carlitos Balá y El Show de Carlitos Balá, uno detrás del otro.

En cine también hizo Canuto Cañete y los 40 ladrones, Canuto Cañete detective privado, Esto es alegría, La muchachada de a bordo, Somos los mejores, Dos locos en el aire, Brigada en acción, El tío disparate, Las locuras del profesor, La carpa del amor, Viví con alegría, Locos por la música y Qué linda es mi familia, con Luis Sandrini

En 1979 fue contratado para participar en el ciclo Sábados de la Bondad, conducido por Héctor Coire, en Canal 9, y vuelve con El show de Carlitos Balá, por Canal 13, que le reporta un Martín Fierro y que un año después pasa al naciente Canal 2 de La Plata.

De 1988 es su última aparición en el cine, con Tres alegres fugitivos, de Enrique Dawi, junto a Juan Carlos Altavista y Tristán.

El 2 de septiembre de 2009, el actor prometió en TV donar el famoso chupetómetro para que se siguiera la tradición que él había iniciado en sus programas de ayudar a las infancias a dejar el chupete. Él mismo contó en esa ocasión que lo conservaba en el living de su casa e invitaba a los chicos que lo visitaban a que dejaran su chupete.

El mismo año en que fue homenajeado en el Congreso de la Nación, el 2017, Balá recibió también el diploma de Ciudadano Ilustre en un homenaje que se le realizó en la Legislatura porteña.

A principios de ese mismo año había recibido también una Mención de Honor en los premios Estrella de Mar, en tanto en 2016 lo homenajearon en los premios Gardel, y fue declarado “Embajador de Paz” en el Vaticano.

En materia de premios, en 2011 se le otorgó el Martín Fierro a su trayectoria. Siempre activo, con más de 80 años participó en el espectáculo de Piñón Fijo y en 2011 fue la animadora infantil Panam quien también lo convocó para sus shows.

“Ya van cuatro generaciones que me siguen, contando esta de Panam. Hay que entenderlos. Tienen otros chiches, pero siguen siendo chicos. No tengo tiempo para estar triste, tengo alegrías que me eclipsan. Y hago reír todo el día. En los aviones me pongo a bailar con las azafatas. La fórmula es recibir cariño. Yo soy de espíritu joven. El cariño te rejuvenece. Todo el mundo debería recibir cariño, pero está el poder adelante y nadie la quiere entender. Yo tengo cerca el cementerio de la Recoleta y digo: ‘Así terminamos todos’”, había asegurado Carlitos Balá, en una síntesis de su espíritu jovial y positivo, antes del homenaje que le hicieron, en 2017, en la Cámara de Diputados.

 

Las frases que nos dejó Balá

El célebre humorista conmovió con canciones, chistes y frases que ya son parte de la cultura argentina:

“Ea-ea-ea pe-pé”.

“Un kilo y dos pancitos”.

“¿Qué gusto tiene la sal?”. Y el público le respondía: “¡Salado!”.

“Y dígame: Meeee”.

“Ya mismo y sin cambiar de andén”.

“Sumbudrule” (mientras colocaba hacía la seña de una araña a sus oponentes).

“Angueto, quedate quieto”.

“¡Mirá cómo tiemblo!”.

“¿Mamá, cuándo nos vamo’?”.

“¿Un gestito de idea?”.

“Más rápido que un bombero”.

 “Seriola con techito por si llueve”.

“Zazaza zazaza”.

“Te pasaste, Petronilo, pegá la vuelta”, y la mayoría de las veces acompañado por: “La Argentina te queda chica, comprá dos números más”.

“Señoras, señores y por qué no lactántricos. tengan ustedes muy buena imagen”.

Pregunta: “Tá-ta Ta-tá-ta” Respuesta: “Ba-lá”.

“Quédese tranquilo y duerma sin frazada”.

“Pero escúcheme una situación señor”.

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