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Julian Assange y su ‘asesinato social’

sábado 30 de abril de 2022 | 6:00hs.
Julian Assange y su ‘asesinato social’

Por Luis Gonzalo Segura Para Actualidad.rt.com

Hace sólo unos días que la Justicia británica aprobó la extradición de Julian Assange a Estados Unidos, el paísabanderadode los derechos humanos. La democracia con mayúsculas y Guantánamo con minúsculas. Se trata de una noticia esencial, crítica. Nada más y nada menos que la ejecución social de un disidente, de un activista, de una garganta profunda que ha hecho mucho más por el periodismo, el activismo, la democracia y la sociedad que variosNobeles. Sin ir muy lejos, como el que disfruta el que fuera presidente de Estados Unidos mientras se torturaba en Guantánamo, se bombardeaba medio mundo y se perpetraba tragedia humanitaria tras tragedia humanitaria.

En enero del año pasado, la jueza Vanessa Baraitser, de la corte penal de Old Bailey, denegó la extradición de Assange a Estados Unidos por considerar “demostrado” que sería confinado y que elloaumentaría el riesgo de suicidio. Ni los Estados Unidos de Donald Trump ni los Estados Unidos de Joe Biden parece que fueran a tratarle de forma considerada. Si fuera Pinochet o Videla o si se hubiera dedicado a electrocutar, mutilar, torturar o ejecutar disidentes izquierdistas, le prepararían untourpolítico-festivo.

De hecho,comparar el calvario de Assange con la contorsión de los resortes jurídicos británicos en favor de Pinochet, deja mal cuerpo en cualquier demócrata.

Dio igual entonces, y da igual ahora, que Estados Unidos se dedique sistemáticamente a la vulneración de los derechos humanos de forma masiva, pues, finalmente, la extradición parece que será un hecho. Y el ostracismo, también.

Sin embargo, la contribución de Julian Assange a la democracia, a la humanidad, no será jamás recompensada ni aun cuando se le dedique una plaza y una gran avenida en cada ciudad del mundo. Se quedaría corto para la colosal aportación realizada. Julian Assange merece libros de historia y manuales escolares que expliquen que en el año 2010, WikiLeaks publicó material clasificado norteamericano de las guerras de Irak y Afganistán, incluyendo asesinatos de civiles, y hasta periodistas. También deberían recordar esos libros los más de 700.000 documentos diplomáticos norteamericanos que demostraban lo que muchos suponían y denunciaban y demasiados callaban, ocultaban o minimizaban. Sin él, hoy seríamos más ignorantes, más inocentes y sin él en los libros de historia y los manuales de colegio, la humanidad lo seguirá siendo.

Pero el precio para Julian Assange ha sido tan alto quedesnuda por completo a Occidente y toda su retórica sobre los derechos humanos, la libertad de expresión y la democracia. Una retórica vacía cuando se trata de lo que sucede en sus dominios. Porque aun cuando se consiguiera la denegación de la extradición de Julian Assange, ello no supone reparación alguna, ni tan siquiera en una pequeña parte el enorme sufrimiento padecido. Y es que la denegación de la extradición de Julian Assange es una cuestión de justicia. De razón. Como lo es que no sea marginado en los medios de comunicación occidentales.

Que nadie lo olvide,la vida de Assange, desde 2010, es un infierno, máxime cuando tuvo que ser recluido en la Embajada de Ecuador en el año 2012. Ustedes que, en muchos casos, saben lo que es estar confinados días o meses en sus domicilios por el Covid, imaginen lo que es estar años confinado en un espacio tan impersonal como una embajada. Pues lo que en un domicilio sería un tormento, en una oficina alcanza límites insufribles. Y, por si no fuera suficiente, además, fue espiado, se difundieron videos íntimos y, en los últimos años, hasta fue hostigado en la propia embajada ecuatoriana en la que se encontraba cumpliendoprisión. Porque encierro semejante es una pena en sí misma. Una pena tan brutal que lo extraño no es que Julian Assange padezca desdichas mentales, lo extraño sería que estuviera sano.

Además, la venganza contra Assange no quedó ahí. Ese mismo año 2010, Assange fue acusado por conducta sexual inadecuada y violación en Suecia. Un nuevo castigo público aun cuando jurídicamente la denuncia fue abandonada en el año 2017 y archivada en el año 2019. No obstante, la importancia de la denuncia no radicaba en condenar a Julian Assange por ellos,sino en estigmatizarle y desprestigiarle. Lo que consiguieron con demasiada holgura.

Por desgracia, lo más grave de la salvaje ejecución social de Assange y del injustificable ostracismo de guante blanco con el que le hieren los grandes diarios es el terrible daño causado al periodismo y a la libertad de expresión. Los límites que se establecen en cuanto a la censura y la autocensura, en cuanto a los límites de lo correcto y lo incorrecto.Torturar en Guantánamo, correcto; demostrar asesinatos de civiles norteamericanos en medio mundo, incorrecto. Son lecciones que se graban en el subconsciente de los periodistas y los activistas. De todos.

Pero, ante todo, el mayor daño de semejante persecución y maltrato lo padece la democracia en sí misma. Esa democracia que se pregunta por qué la ultraderecha no para de crecer y en Francia ya se sitúa por encima del 40% y disputa con tanta asiduidad como normalidad la presidencia. Hasta que un día la consiga. La respuesta está en donde los grandes medios no quieren mirar ni mostrar. En Assange, por ejemplo. En la ejecución social de Julian Assange.

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