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Colmar, el pueblo de la Bella y la Bestia

Con dos culturas y tradiciones mezcladas (de Francia y Alemania) esta pequeña ciudad parece salida de un cuento de Disney. Se destaca por sus edificios, gastronomía y luminaria

domingo 19 de diciembre de 2021 | 6:00hs.
Colmar, el pueblo de la Bella y la Bestia

La ciudad de Colmar en Francia tiene uno de los pueblos medievales más lindos de Europa. Sus casas pintadas de colores con entramado de madera, los canteros llenos de flores y los canales de agua parecen recién salidos de un cuento de Disney.

Situada en una zona cerca de las fronteras con Suiza (Basilea) y Alemania (Friburgo), Colmar goza de una riqueza cultural impresionante y una fusión en todos los sentidos deslumbrante. Insertada en plena Ruta de los vinos de Alsacia , esta ciudad es seguramente la mas famosa de la región.

Los rumores dicen que el pueblo de Bella (de la Bella y la Bestia) está inspirado en Colmar y las razones están por todas partes. Situada en el corazón del valle del Alto Rin, tiene un tamaño perfecto entre ciudad y pueblo que permite ‘patearla’ con sosiego y casi sentirse como uno de los aldeanos que daba los buenos días a Bella en la película de Disney. Y eso es parte de su encanto: poder olvidarse de la agitación de la ciudad sin necesidad de convertirse en ermitaños o huir al lugar más remoto de los Picos de Europa.

Y es que a pesar de su belleza no es muy conocida para el turismo (al menos fuera de Francia o Alemania). Por lo general los turistas acuden a la más grande y conocida Estrasburgo, ubicada algunos kilómetros más al norte. Y pasan de largo sin enterarse de Colmar.

Un buen lugar para comenzar el paseo es la pequeña plaza atravesada por un canal junto al museo Unterlinden (en la esquina noroeste de la ciudad). La razón es que allí está la oficina de turismo y se puede conseguir un mapa de Colmar e información sobre excursiones y eventos del día. También cuenta con Wifi libre.

Como recorrer Colmar es sencillo, basta con dejarse llevar y pasear por su entramado de calles. También se puede tomar una barca para recorrer el canal que discurre por el centro de la ciudad. Si una zona destaca del resto de la ciudad, esta es la conocida como Petite Venise Colmar (pequeña Venecia) donde el canal recuerda a la joya italiana.

Se conoce como Pequeña Venecia a la zona de Colmar bañada por el río Lauch. En sus orillas hay decenas de construcciones típicas de Alsacia de colores, creando un escenario la mar de pintoresco. No es tan extenso como los canales de Venecia, pero no le falta encanto.

Justamente en la Pequeña Venecia está el rincón favorito que ver en Colmar. En Quai de la Poissonnerie hay una hilera interminable de casas de diferentes colores junto al río. El puente que cruza sobre el agua es un lugar perfecto para sacar una foto de postal de Colmar.

La ciudad no tiene un tamaño exagerado, así que con una jornada será suficiente para empaparse de los principales puntos de esta localidad.

Au Vieux Pignon, una tienda de souvenirs con una fachada típica.

Alejándose un poco de los canales, hacia el centro de Colmar por la rue des Marchands se ve, al inicio de esta calle, una pequeña placita de cuento. Todas las casas son bonitas, pero al fondo destaca Au Vieux Pignon, una tienda de souvenirs con una fachada típica con entramados de madera y puertas rojas en las ventanas.

Historia a cada paso
Colmar ha pertenecido dos veces a Alemania y tres a Francia, así que no es de extrañar que rasgos de ambos países se palpen, por ejemplo, en la famosa arquitectura de la ciudad.

Su centro histórico está clasificado como zona protegida y ha sido continuamente restaurado para llegar hasta hoy como lo que es: una composición de casas antiguas, muchas del siglo XIV, de estilo gótico germánico, con entramados y postigos de madera al modo francés, del renacimiento tardío. Todas obras maestras que reflejan el esplendor de Colmar en la Edad Media.

Muchas son seña de identidad de la ciudad, como la Adolph House, del siglo XIV, y la casa Huselin zum Swan. La antigua aduana o Koïfhus, de 1480, es el edificio público más antiguo de la ciudad y en él se depositaban todos los productos de importación.

La antigua aduana o Koïfhus, de 1480, es el edificio público más antiguo.

La Casa Pfister, de 1537, y la Casa de las Cabezas, de 1609 y con 111 cabezas y máscaras adornando su fachada, dan fe de la prosperidad de la burguesía mercantil de Colmar. La arquitectura religiosa tampoco se queda atrás. La mejor representación está en la colegiata de San Martín, del siglo XIII. La Église Saint-Martin es un ejemplo de la importancia del gótico en la Alsacia, y es considerada por los vecinos como la catedral de Colmar, aunque no existe ninguna en la ciudad.

Por supuesto, las casas particulares no podían ser menos. Como si de una competición se tratase, los colmariens decoran el exterior de sus viviendas con todo tipo de adornos de tamaño considerable. Y no sólo de geranios. Relojes, gallos, corazones o lámparas es lo más normal que se puede encontrar, porque hay incluso bicicletas y sillas colgantes. Pero no hay temor a que dejen de colgar, porque todo está perfectamente cuidado en esta ciudad en la que, de vez en cuando, uno se sorprende a sí mismo buscando a Gastón por las esquinas.

Si bien actualmente Colmar está en territorio francés, durante mucho tiempo perteneció a Alemania. De hecho fue bajo dominio alemán que se construyeron la mayoría de los edificios que vemos hoy en estilo gótico alemán. No es de extrañar entonces que la mayoría de las ciudades tengan nombres alemanes (por ejemploo Eguisheim o Kaysersberg) o que la comida sea típica de Alemania y muchos de los habitantes hablen alemán.

Región de buen comer y beber
Pero es que además Colmar es una de las regiones del célebre vino de Alsacia, con lo que después de visitar la ciudad se puede hacer los 170 km de viñedos de la DO de Alsacia, admirando sus valles y visitando bodegas y catando sus famosísimos vinos.

Otra de las razones para visitar esta zona es su gastronomía que está fuertemente influenciada por la comida alemana.

Entre todas las especialidades culinarias, algunos clásicos como el foie gras (inventado en Estrasburgo en 1780), el bæckeofe (plato compuesto de tres carnes marinadas y papas con vino blanco), la choucroute, el gallo al vino Riesling, la torta alsaciana (en la foto) el pain d’épices y el Kougelhopf (brioche azucarado con uvas maceradas en kirsch).

Las luces de Colmar

En Navidad la ciudad se destaca por la iluminación de sus edificios.

Si en Navidad es cuando la ciudad despliega toda su luminaria, Colmar ya es famosa todo el año por su iluminación nocturna. 1.100 puntos luminosos controlados por ordenador se distribuyen por la ciudad permitiendo una iluminación nocturna espectacular que cambia en intensidad y color.

Las iluminaciones tienen lugar a la caída de la noche: durante todo el año, los viernes y sábados, así como todas las noches durante los acontecimientos importantes de la ciudad como son el Festival Internacional de Música Clásica, la Feria Regional de los Vinos de Alsacia, y la época navideña.

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