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Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

¡A volar Misiones!

viernes 22 de octubre de 2021 | 6:00hs.
¡A volar Misiones!

E
n el año 1917, el Territorio Nacional de Misiones se abría paso “a los codazos” en la realidad nacional, sin voz y sin voto, con las remesas de recursos tan retrasadas que la planificación de un presupuesto o un cronograma de trabajos públicos era casi imposible, el margen de acción era mínimo. Así y todo, si una característica tuvimos como sociedad -y tenemos- fue el tesón de ir en pos de los anhelos; un ejemplo de ello fue la concreción del servicio aéreo.

Aquel año, en la primera quincena del mes de marzo, un avión tocó suelo misionero por primera vez, en una “pista” especialmente preparada en la Chacra 39 -comprendida entre las actuales avenidas Trinchera de San José, Francisco de Haro, Lavalle y López y Planes- de la ciudad de Posadas. Ante el numeroso público que presenció la hazaña, Antonio Parodi -un teniente primero del Ejército- descendió cual estrella de rock; a continuación hizo lo propio el copiloto, de apellido Méndez; un par de meses después, una segunda nave aterrizó en el mismo lugar, esta vez piloteada por Méndez y Barrufaldi.

Una década más tarde, un grupo de amigos y apasionados de los aviones se reunieron para crear un aeroclub en Misiones; el objetivo principal fue conseguir que la empresa Aeroposta Argentina incluyera al Territorio en sus vuelos regulares de servicio de correspondencia; entre ellos estaba Luis Quaranta, la reunión definitoria se realizó en el Palace Hotel -después se llamó Savoy- y el 29 de julio de 1929 se concretó la fundación del Aero Club Posadas, con sede administrativa en la calle Buenos Aires 292,  de la antigua numeración, se designó como primer presidente a Jerónimo Coutouné; en enero de 1930 el servicio aeropostal Buenos Aires-Posadas-Asunción fue realidad.

En el mes de julio de ese año llegó a la ciudad capital, de inspección, el jefe de Tráfico de la firma, Antoine de Saint - Exupéry (sí, el autor de ‘El Principito’, entre otros textos, y responsable de la organización del Servicio Aeropostal en América); se dice que quedó tan maravillado con la Tierra Colorada que sobrevoló nuestro espacio aéreo en numerosas ocasiones, a veces acompañado por Quaranta.

La Escuela de Aviación del Aero Club funcionó desde junio de 1931 y otorgó licencias oficiales de vuelo, entonces se contaba con dos “avioncitos” para todo servicio; en poco tiempo fue evidente la necesidad de una infraestructura acorde y segura.

De todas maneras, la prestación se brindaba regularmente, en los primeros años de la década de 1940, Lade -Líneas Aéreas del Nordeste- estableció el primer servicio de pasajeros, este “progreso” duró pocos años, el estado de la pista y sus escasas dimensiones obligaron a la empresa a suspender el servicio; para colmo de males, otras prestatarias estaban interesadas en la misma ruta aérea, con naves de mayor tamaño. De esta época es el servicio de avión sanitario, producto de la visión de Luis Quaranta y el  doctor Armando López Torres, por entonces director del Hospital Regional Común de Posadas. El aparato se compró mediante una colecta popular.

En los años 50 -del siglo pasado- existían varias pistas habilitadas en Misiones para el servicio postal; en Posadas y Cataratas estaban asfaltadas, en Apóstoles, San Javier, Alba Posse, Oberá, San Ignacio, Puerto Rico y Eldorado eran de tierra; cuando la correspondencia tenía un volumen que lo ameritaba, el avión descendía lo más posible -sin aterrizar- y arrojaban el bulto, que era recibido por encargados en la zona, casi siempre docentes o almaceneros.

Varias razones impulsaron la decisión de construir un aeródromo en Posadas en 1958, previo informe solicitado a la Dirección de Aeronáutica Nacional, se licitó la primera etapa de la obra y los trabajos comenzaron.

En inmediaciones del actual aeropuerto se construyó un pequeño galpón-oficina, otro galpón de mayor dimensión para el grupo electrógeno, una pista de tierra compactada de 2.270 metros de longitud y su sistema de balizas, dos años se tardó.

Mientras tanto, otro servicio aéreo continuaba sus viajes, el “hidroavión”, que acuatizaba una vez por semana, sobre el Paraná, en cercanías del puerto, fueron naves veteranas de la Segunda Guerra Mundial recicladas para uso comercial-civil.

El 30 de octubre de 1960, con un gran acto popular, se inauguró y bautizó el Aeropuerto Libertador General San Martín, aunque en la práctica funcionó como aeródromo; un par de años después el “servicio acuático” pereció ante aviones más cómodos, confiables y mejores costos de los pasajes.

Para finales de la década de 1960, la Fuerza Aérea Argentina tomó a bajo su responsabilidad la estación aérea posadeña y poco más tarde se asfaltó la pista.

El avance de esta industria a nivel mundial y nacional, rápidamente dejó en claro lo obsoleto de las instalaciones, así que en 1980 se licitó la construcción de un nuevo - ahora sí- aeropuerto en el mismo predio; se lo inauguró en 1985, sin embargo, la obra no contempló la torre de control.

En el año 1993 se libró al servicio una torre de control de 25 metros de altura, con la antena correspondiente y visión de 360 grados.

El Aeródromo de Iguazú funcionó desde el año 1948, con pista de tierra inicialmente, y en 1950 se logró asfaltarla; se lo inauguró como aeropuerto en 1971 y tuvo una importante obra de modernización en el año 2019.

Actualmente solo existen estos dos en la provincia… las pistas de tierra fueron devoradas por la civilización y/o la selva.

¡Hasta el próximo viernes!

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