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Una vecina proactiva

Escribió un libro como agradecimiento a los pioneros

Adelia Schmidt, hija de Juan Schmidt y Luisa Welter, le dio vida a 'Recordando a nuestro Capioví', editado en 2008

martes 12 de octubre de 2021 | 8:18hs.
Escribió un libro como agradecimiento a los pioneros
Adelia Schmidt, hija de pioneros. Foto: Esteban González
Adelia Schmidt, hija de pioneros. Foto: Esteban González

Adelia Schmidt es hija de Juan Schmidt y Luisa Welter, pioneros llegados desde Brasil. Es la sexta de nueve hermanos. Desde pequeña aprendió las tareas del hogar y le tocó ayudar en las labores propias de la producción agrícola y la cría de animales.

 Cursó su educación primaria en la Escuela N° 93, de la cual hasta hoy conserva gratos recuerdos y siente un cariño y admiración por sus maestros. Aunque cada día tenía que caminar tres kilómetros de ida y otros tantos para volver a su casa en camino de tierra, y además hacer sus tareas escolares a la luz de una lamparita, siempre fue para ella algo muy importante y no quería faltar.

De joven y por muchos años se dedicó con esmero al oficio de modista, confeccionando diversas prendas, incluso vestidos de novia. Esta actividad fue por algún tiempo el único ingreso del hogar.

 Se casó con Ernesto von Kreitmayr, su compañero de la vida durante 51 años (Ernesto falleció en marzo de 2015), con quien tuvo dos hijos: Diana Mabel y Sergio Adrián.

 Siempre se brindó por entero a su familia, la que con el tiempo fue creciendo porque se sumaron cuatro nietos y dos bisnietos. “Mi familia es mi mayor tesoro”, expresó.

 Una mención muy especial se merece por la entrega que dio a su hijo, que tiene discapacidad y requiere de atención constante, ya que no puede hablar ni valerse por sí mismo.

 En palabras de Adelia: “A pesar de tantas dificultades que tuvimos que pasar, Sergio fue y es para nosotros una bendición y creo que fue motivo para que otras personas se acercaran a Dios”.

 Y agregó: “La fe que me inculcaron mis padres desde pequeña y esa particular devoción a la Virgen María como madre, fue la que siempre me sostuvo, me fortaleció, y es la que nos ayudó como familia a permanecer unidos”.

Vivir esta experiencia redobló en esta mujer el compromiso con la comunidad parroquial de San Luis Gonzaga, involucrándose en la liturgia, en el canto junto al grupo Alegría y Unión, en la catequesis familiar, en el grupo mariano, con quienes recorrió casas de enfermos y personas de edad para acompañarlos rezando el rosario. “En todas estas actividades Sergio también estaba conmigo”, afirmó Adelia.

 Contó que a los 60 años se animó a aprender a ejecutar el teclado y así en muchas ocasiones acompañó con este instrumento la animación de las misas en la parroquia.

 “Procuro dedicar un rato, en especial a la noche, a tocar el teclado y cantar, porque la música y el canto alimentan mi alma y la elevan”, expresó.

 Otra faceta en la historia de esta mujer es su gran talento para el cultivo de las plantas, por lo cual su casa y su jardín gozan de una belleza singular.

 “Dedicarme un tiempo a mi jardín me sigue trayendo muchas satisfacciones, me renueva, porque me permite el contacto con la tierra, con la naturaleza, y eso es vida”, mencionó.

 Y acotó: “;ientras estoy abonando, podando, plantando o sacando alguna maleza, aprovecho también para conversar con las personas que pasan, y eso me hace muy bien”.

 Para concluir, en Adelia se cumple ese dicho que afirma que para trascender son necesarias tres cosas: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Es que, a pesar de sus diversas labores, se hizo un tiempo para empezar a redactar un borrador con la intención de rendir un homenaje y expresar su gratitud hacia sus padres y los pioneros que con tanto sacrificio, valentía y perseverancia forjaron el porvenir de su querido pueblo de Capioví.

 Fue mejorando dicho borrador con la ayuda de su esposo, lo pasó en limpio con esa letra prolija que la caracteriza y entregó su producción a la Biblioteca Popular ‘Nicolás Antonio Petcoff’ pensando que de ese modo podía contribuir a que los hijos, nietos, bisnietos y descendencia de los pioneros, pudiesen conocer y así mantener vivo el tesoro de la historia que hicieron sus familiares. Ese humilde manuscrito se convirtió luego en un libro editado por la Unam, en el año 2008 y que lleva el título ‘Recordando a nuestro Capioví’. 

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