lunes 20 de septiembre de 2021
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Médico misionero pasó 61 días internado con Covid y hoy inspiró a todos con su recuperación

Marcelo Heimlich es oriundo de Campo Viera, pero desde hace alrededor de seis años está radicado en Neuquén junto a su familia. Vivió en Oberá durante un tiempo y se desempeñó en el Hospital Samic.

martes 16 de marzo de 2021 | 21:28hs.
Pandemia

Después de 61 días de internación, el médico Marcelo Heimlich -oriundo de la localidad de Campo Viera pero radicado en Neuquén desde hace alrededor de seis años- salió del Hospital Castro Rendón acostado sobre una camilla.

Sus músculos aún estaban muy débiles como para festejar el alta médica en movimiento, pero un enjambre de amigos y compañeros de trabajo se congregaron afuera del centro de salud para vitorear su nombre y celebrar su triunfo contra el coronavirus.

Es que después de un año de combatir la pandemia como profesional del Sistema Integrado de Emergencias Neuquén (SIEN), tuvo que luchar contra la enfermedad en carne propia, hasta restaurar las esperanzas de todos con una asombrosa recuperación.

Por su trabajo en el SIEN, Marcelo se pasó el 2020 trabajando. "Se perdió todos los cumpleaños, hasta el día del padre", dijo a LM Neuquén Lida Segovia, su esposa (oriunda de Leandro N. Alem) en un ritmo acelerado que no lograba disimular su alegría por las buenas noticias médicas.

Aunque todavía no pudieron reunirse en la casa con sus dos hijos (Mateo y Lautaro) la mujer siente el alivio de visitarlo ahora en un centro de rehabilitación, en lugar de la sala de terapia intensiva.

En primera línea

Después de atravesar la pandemia desde el inicio en la primera línea de combate, Marcelo se contagió de coronavirus.

Con un diagnóstico de trombosis pulmonar, ingresó a la terapia intermedia del Castro Rendón. Su cuadro se complicó luego con una neumonía por coronavirus, y fue derivado a una sala de terapia intensiva.

Como acompañante de su esposo, Lida fue testigo del trabajo incansable de los profesionales de la salud. Médicos, enfermeros y personal de limpieza no llegaban a sentarse ni por un minuto.

Incluso cansados de las malas recompensas salariales y extenuados por la exigencia de la pandemia, lograban dedicarle un minuto extra a la salud del médico misionero, otro compañero de batalla contra el Covid-19 que ahora luchaba su propia guerra contra la muerte.

Conmovidos por el gesto de otros profesionales, Lida y su familia aguantaban el nudo en la garganta que sentían al oír cada parte médico. Las noticias nunca eran buenas, y la mujer se refugiaba en la Iglesia que los recibe desde hace seis años, cuando llegaron a Neuquén desde la ciudad de Oberá, donde Heimlich trabajó en el ámbito de la salud pública en el Hospital Samic.

A fines de febrero la cosa se complicó, sufrió un paro cardiorrespiratorio y pasó casi media hora muerto.

Los profesionales del Castro lograron reanimarlo y desde entonces comenzó un lento pero constante proceso de recuperación, que hoy derivó en el alta médica de ese centro de salud. A partir de ahora, debe iniciar otro tratamiento para recuperar la movilidad en su brazo izquierdo y otras partes del cuerpo resentidas por tantos días sobre la cama ortopédica.

Lida agradeció al personal del SIEN y del hospital Castro Rendón por la compañía que le ofrecieron en los últimos 61 días y la cálida despedida que le dieron a Marcelo cuando partió sobre la camilla.

"Él pidió que lo llevaran en una ambulancia del SIEN, que manejaba uno de sus compañeros", relató la mujer y aclaró que el enorme grupo que se reunió para despedirlo responde enteramente a la personalidad del médico, que siempre está dispuesto a ayudar a los demás.

"Cuando lo designaron jefe, él dijo que prefería seguir en la ambulancia, para estar en contacto con la gente", dijo y agregó: "Siempre les compraba medicamentos y comida a la gente que lo necesitaba; al punto de privarnos de cosas nosotros para que ellos tengan todo". "Así es mi esposo", dijo Lida con orgullo.

Marcelo cumplía horas extra para generar los ingresos necesarios para sostener a su familia. Con su internación, esos aportes extra dejaron de llegar, por lo que los compañeros del SIEN iniciaron una campaña de donaciones para ayudar a Lida y a sus hijos.

En el medio, la mujer tuvo que mudarse de departamento y ayudar a los niños a seguir con los estudios, mientras se mantenía firme al lado de su esposo.

Aunque ya antes daba lecciones de sacrificio y abnegación, la asombrosa recuperación de este médico viereño fue su nuevo gesto para restaurar la fe de todos aquellos pacientes suyos que atravesaron o que hoy atraviesan la enfermedad.

Si bien es cierto que muchos no lograron combatir el Covid-19, su lucha diaria de 61 días parece ser una luz de esperanza ante tanta desolación.

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