sábado 27 de febrero de 2021
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Miguelina Cerpa (33) habló de la difícil tarea de cuidar a sus sobrinas

“Bien nunca estamos porque no vamos a recuperar a mi hermana”

Familiares y amigos de Sonia Cerpa marcharon desde la plaza hasta el cementerio al cumplirse un año del femicidio en Dos Hermanas. Piden que se haga justicia

viernes 19 de febrero de 2021 | 4:30hs.
“Bien nunca estamos porque no vamos a recuperar a mi hermana”
Unas 30 personas se unieron a la movilización a un año del crimen. Foto: Fabián Acosta
Unas 30 personas se unieron a la movilización a un año del crimen. Foto: Fabián Acosta

Al cumplirse un año del femicidio de Sonia Cerpa (41) en la localidad de Dos Hermanas, familiares, cercanos y representantes de agrupaciones sociales  marcharon ayer para recordar a la víctima y renovar el pedido de justicia. Por el hecho está detenido con prisión preventiva la ex pareja de la mujer, Valdir “Cuerero” Prestes, un brasileño prófugo en su país.

De la manifestación participaron unas 30 personas, quienes se concentraron en la plaza local y se trasladaron luego al cementerio local donde descansan los restos de Cerpa, quien era madre de tres hijos. Hubo carteles con el mensaje “Justicia por Sonia” y se vieron escenas de mucha tristeza y llanto.

El Territorio estuvo en el lugar y pudo hablar con Miguelina Cerpa (33), hermana de Sonia, quien se quedó al cuidado de las dos pequeñas de 3 y 7 años que presenciaron el asesinato de su madre. La más grande, incluso, aportó uno de los testimonios clave en la investigación al declarar en Cámara Gesell ante las autoridades del Juzgado de Instrucción Dos de Eldorado.

“Estamos un poco mejor, pero bien no, porque nos sentimos mal cada vez que recordamos lo que pasó. Bien nunca estamos porque no vamos a recuperar a mi hermana con lo que pasó”, expresó en una breve conversación Miguelina, apenas pudiendo contener las lágrimas.

La mujer logró tener la guarda provisoria de las menores después de seis meses de gestiones y ahora recibe la Asignación Universal por Hijo por ambas, algo que es de gran ayuda. Sin embargo, admitió que no es fácil la crianza de dos menores, quienes pasaron gran parte de su vida en otro contexto, con su madre.

“Estamos todos los días con las nenas, que no es fácil, ellas están bien pero no es nada fácil. Ellas se acuerdan, me comentan algo de la mamá y eso me pone triste porque no es fácil”, remarcó la entrevistada. Según detalló, después del hecho las niñas recibieron contención psicológica, pero la visita de los profesionales se interrumpió por el inicio de la cuarentena en marzo del 2020 y ese tratamiento nunca se retomó.

Por último, Miguelina expresó que una de las que más sufrió este año fue su madre, de 67 años. “Vivimos todos juntos y la ayudamos. Le pedimos a Dios por nosotros y por Sonia también, que esté en un lugar tranquilo”, dijo.

El crimen de Sonia afectó mucho a la familia y también quebró a un pueblo entero, que luego conoció con sorpresa el terrible pasado del presunto femicida, hasta ese momento un vecino misterioso y para muchos desconocido. Es que el intercambio de información con las autoridades brasileñas reveló que el hombre tenía un pedido de captura en su país por fugarse de la Penitenciaria Montenegro, en Río Grande Do Sul, donde cumplía una condena por abuso sexual desde el año 2016.

El crimen

Cuerero y Sonia habían mantenido una relación sentimental y de convivencia durante más o menos un mes, luego de que la mujer terminara la relación con el padre de sus hijas, Arseli De Lima. Sin embargo, los constantes hechos de violencia de género y las pésimas condiciones en las que vivía hizo que vuelva a su hogar. Así, el vínculo con De Lima se restableció.

Fue este último quien encontró a la mujer tendida y desangrada en el patio luego de volver a trabajar cerca del mediodía del trágico día.

El hecho se convirtió el primer femicidio de Misiones durante el 2020 y, según la investigación, el brasileño llegó dispuesto a todo e intentó herirla con una pistola, pero falló y sacó el arma blanca. Las pequeñas corrieron al monte, donde se ocultaron por varias horas y luego pudieron contar lo ocurrido.

El día del crimen los efectivos de la Unidad Regional XII de Bernardo de Irigoyen tuvieron que trabajar con las complicaciones de la lluvia y la poca señal de en la zona. Eso, sumado a que el hecho había ocurrido bien temprano, le dieron una ventana al brasileño para que pueda escapar y mantenerse en condición de prófugo -algo de lo cual sabía y mucho- durante seis días.

Se descubrieron campamentos en el monte e incluso se detuvieron durante algunas horas a personas acusadas de ayudarlo a esconderse. El despliegue policial fue muy amplio en la zona Norte de la provincia y los familiares de Sonia estuvieron a la par de los policías en investigaciones y patrullajes.

La aprehensión se concretó en el paraje Piñalito Sur, a unos 40 kilómetros de San Pedro y más cerca de Dos Hermanas. Los civiles que acompañaban las diferentes comisiones de la Unidad Regional XII fueron los primeros en visualizarlo y en esa instancia se produjo un enfrentamiento que terminaron por valerle varias lesiones al acusado, que estuvo internado durante varios días y sufrió serias complicaciones en su evolución.

El responsable de la detención fue Gustavo Cerpa (23), hermano de la víctima que incluso estuvo detenido una noche por el hecho. Luego de abstenerse en indagatoria, el joven volvió a su pueblo como un héroe y una semana después declaró a El Territorio que su intención nunca había sido hacer Justicia por mano propia, sino simplemente atrapar y llevar a la Justicia al asesino de su hermana.

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