sábado 05 de diciembre de 2020
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Posadas, ciudad parque

martes 10 de marzo de 2020 | 6:00hs.
Eduardo Saldivia

Por Eduardo SaldiviaArquitecto. Admitido en P4CA de ONU-Hábitat. Planificadores por la Acción Climática

Llega el momento de empezar a pensar una nueva ciudad. Cuando en 2010 se pensó en la capital del futuro muchos aspectos fueron acertados, por ejemplo, seguimos convencidos que Posadas debe ser el portal urbano hacia la selva misionera. Esta idea fue ratificada por el Plan Estrategico Territorial de Nación que fue revisado en 2018; allí se habla de una provincia donde la forestoindustria y el turismo sean protagonistas, ninguna actividad es más importante que la otra. Por su biodiversidad, por sus maravillas naturales, es necesario seguir creciendo por ese camino planteado. Pero el urbanismo no adivina el futuro y mucho menos podía prever los cambios culturales o en la sociedad. Es por esto, que en otros aspectos, es necesario revisar qué deseamos para Posadas.
Nuestro Plan Estratégico fue pensado para una ciudad entre el arroyo Mártires y la costanera del río Paraná, con un sur que apenas llegaba al Centro de Cazadores. Hoy la ciudad ha crecido descontrolada e imperfecta, Itaembe Miní e Itaembé Guazu dejaron fuera de juego todo lo previsto y nos piden repensar la conexión del oeste con el este, mas allá de Villa Cabello.
Así mismo, esta última década le ha servido de aprendizaje a la sociedad; sería interesante empezar a proponer el plan para una nueva ciudad teniendo en cuenta los siguientes cinco ejes.
1) Descentralizada: aspiramos a tener una ciudad con cada barrio como protagonista comunal. Un municipio con una administración inteligente y moderna. Reconociendo a la gobernanza como factor clave de una gestión participativa y transparente.
2) Sostenible: nuestra capital puede convertirse en un actor clave para que la provincia avance en un desarrolllo perdurable y competitivo. Desde Posadas hay mucho por hacer en innovación, por ejemplo, por nuestra soberanía alimentaria. Los movimientos de urban farmers alientan a que cada vecino produzca alimentos en su casa, desde especias hasta frutales, cada uno de nosotros puede cultivar parcialmente los alimentos que consume, teniendo como espacios de intercambio las ferias francas. Volvamos a la huerta en casa, desde el municipio se pueden dar valiosas capacitaciones abiertas al público en general sobre crear abono tipo compost o hidroponia, para el cultivar plantas en espacios reducidos como canteros o balcones.
3) Inclusiva: repensar la equidad de género, empoderando a la mujer, en la búsqueda de una igualdad de oportunidades para todos. Es necesario revisar las paradas de colectivo actuales, su estado y ubicación. En el 70% de las familias que tienen un auto, al vehículo lo usa exclusivamente el hombre, dejando el transporte público para que lo ocupen predominantemente las mujeres y los niños. Tenemos que aspirar a un sistema de transporte más seguro, para que ellas puedan usarlo en cualquier hora del día, con paradas bien iluminadas por la noche, mayor presencia policial, y esquinas videovigiladas. En este sentido, vemos muy util las aplicaciones como Moovit donde se indican recorridos, horarios y frecuencias de las líneas de colectivo.
4) Sustentable: buscamos reducir nuestra huella de carbono. La bicicleta debe pensarse para moverse entre las zonas residenciales y las terminales de colectivo o las estaciones de tren. Es necesario que en lugares como Transferencias Quaranta y Unam contemos con espacios de guarda, guarderías de motos o estacionamientos vehiculares a precios amigables. Desde allí, por carriles dedicados, el colectivo nos trasladará rapidamente hasta el area central. El que baja del colectivo en la calle Buenos Aires o el que va a tomarlo a la calle Junín se maneja de a pie, por eso es importante empezar a considerar sacar al auto particular del centro. Podríamos crear una súper manzana entre Córdoba, San Lorenzo, Sarmiento y Buenos Aires donde la circulación sea exclusiva para los peatones.
5) Verde: la ciudad necesita recuperar sus espacios públicos, acrecentarlos y mejorarlos. Contamos con un instrumento valioso como el Plan Forestal Urbano, sancionado por el Concejo Deliberante en 2013, donde técnicos idóneos ordenan las especies y aconsejan un lugar de la ciudad para cada una. Coloridos lapachos, cedros misioneros o pindó, tienen su calle o su avenida, por un motivo argumentado. Hay movimientos ambientalistas que invitan a que cada habitante del mundo plante un árbol; en sintonía con esta iniciativa el vivero municipal podría orientarnos en conseguir y cuidar la especie mas adecuada para nuestras cuadras. Así la ciudad-parque de los que queremos sombra no va a tardar mucho en llegar.
Es necesario que entre todos logremos el cambio cultural que hace falta para concretar una nueva ciudad, donde podamos ser mas felices. Es importante que cada uno -desde su lugar- brinde su aporte, no adivinaremos los problemas que vendrán pero podremos enfrentarlos desde un lugar mejor. El debate está abierto y hay mucho por hacer.
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