La era Macri cerrará con 40% de pobreza y pérdida del 23% en salarios

Jueves 12 de septiembre de 2019 | 06:00hs.
Ayer integrantes de movimientos sociales intentaron cortar la 9 de Julio y la Policía los desalojó con gases.
Parte de la campaña presidencial de Mauricio Macri en 2015 se basó en la promesa de alcanzar la “Pobreza Cero”. No obstante, a poco de asumir reconoció que eso era, en realidad, una expresión de deseo, y que a lo que se comprometía era a su disminución persistente, pues sólo en el largo plazo podría erradicarse. Pero la aclaración tampoco se cumplió y hoy el indicador de pobreza se encamina a alcanzar un histórico 40% (niveles del 2001). 
En el caso de la pobreza por ingresos, con la forma actual de medirla, en el primer semestre de 2019, la tasa de pobreza alcanzó al 35%-35,5% de la población. Esto surge de promediar el 34% que arrojó el primer trimestre y el 36%-37% en que se habría ubicado en el segundo trimestre, según explicó ayer el sociólogo Diego Born a Ámbito. 
¿Qué implica este 35% de pobres en la primera mitad de 2019? Resulta casi 10 puntos mayor que el mejor registro de Cambiemos, correspondiente al segundo semestre de 2017 (25,7%). Si se compara con el primer dato semestral del Indec, se observan unos 5 puntos más de pobreza que a fines de 2016 (30,3%).
Hacia fin de año en tanto, la tendencia muestra una aceleración por el fuerte impulso inflacionario y proyecta una base del 40% hacia el 2020. 
El récord negativo resalta también con el salario real que aceleró su caída, que ya arrastra 21 meses consecutivos. Según un informe del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), los ingresos laborales retrocedieron el mes pasado 8,4% interanual, tres décimas más que en julio. Así, desde noviembre de 2015, el poder adquisitivo acumula un declive del 18,4% y los analistas advierten que Mauricio Macri se encamina a terminar su mandato con un derrumbe similar al que generó la salida de la convertibilidad en 2002: 23%. Es decir que los sueldos habrán perdido casi una cuarta parte de su valor en cuatro años.
El IET, un centro de estudios que impulsa la La Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Umet) y un conjunto de sindicatos de la CGT y las CTA, publicó ayer su medición de la inflación de los trabajadores, un cálculo de la canasta de consumo de la población asalariada. Por el impacto de la abrupta devaluación, el indicador de agosto dio 4,3%, en línea con la proyección que arrojó el Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA para el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que el Indec publicará hoy.
El número del mes pasado duplica al 2,2% de julio. En lo que va del año, la inflación ya acumula 30,5% y en términos interanuales marca 55,1%. En torno a ese número cerraría el IPC de 2019 según las previsiones del grueso de las consultoras y ya casi nadie descarta que superará al del año pasado para convertirse en el más alto desde el fin de la híper en 1991.
Este panorama abre un derrotero complicado para los trabajadores. A fuerza de corridas y tarifazos, la inflación ya acumula un alza de 243% desde noviembre de 2015. Esto implicó una debacle del 18,4% para el poder de compra promedio. “Cada vez más, el deterioro del salario real se parece al de 2002, cuando el poder adquisitivo cayó 23%”, remarcó el informe. Con cuatro meses que se prevén de fuerte suba de precios por delante, las probabilidades de que Macri termine su Gobierno con un deterioro equivalente al que generó el salto cambiario del 300% a la salida de la convertibilidad son elevadas.
El analista del IET Daniel Schteingart lo explicó así: “La baja del 23% se dio entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002. Ahí tocó el piso y empezó a rebotar. Si ahora tenemos 18,4% de caída desde el cambio de Gobierno, tendría que caer menos de cinco puntos más para igualarla. Eso podría ocurrir tranquilamente. Con inflaciones previstas en torno al 5% para septiembre y un número cercano en octubre, si los salarios suben dos puntos menos cada mes, puede alcanzarla. Claro que lo de 2002 estuvo condensado en un año y esto, en cuatro”. Más allá de las diferencias temporales, lo preocupante es que el actual ciclo dejará un saldo similar al de la última gran crisis: una vez más, los trabajadores perderán casi una cuarta parte de sus ingresos. 

Desde la UIA dicen que no al bono de $5.000

Directivos de la Unión Industrial Argentina (UIA) cuestionaron la intención del Gobierno de otorgar un bono salarial para los empleados del sector privado, por entender que “es peligroso” y “compromete a empresas y empleos”. Justamente ayer, el presidente Mauricio Macri salió a pedirles a los empresarios que “pongan el hombro” y paguen el bono de 5.000 pesos. Según uno de los vicepresidentes de la entidad, Daniel Funes de Rioja, “nosotros no hemos conversado institucionalmente sobre esta cuestión. Es una iniciativa del Gobierno que aparentemente ha dialogado con la CGT”. A su criterio, el bono para los privados, “es peligroso, porque compromete a empresas y empleo. Esto hay que meditarlo muy fuertemente para evitar medidas contraproducentes”.

Marchas y desalojo por la emergencia alimentaria

La ciudad de Buenos Aires fue ayer nuevamente epicentro de una serie de protestas de distintos sectores. El reclamo más fuerte es el que llevaron adelante organizaciones sociales y piqueteras que instalaron carpas frente al Ministerio de Desarrollo Social, en 9 de Julio y Avenida de Mayo, para pedir aumento en los planes sociales y la sanción de una ley de emergencia alimentaria.
Sobre la principal avenida de la ciudad, los manifestantes avanzaban y cortaban de manera total la mano que va camino al sur. Pero los agentes de tránsito habilitaron que sea doble mano el sector de la 9 de Julio que va hacia el norte. Pasadas las 16 un grupo de piqueteros intentó cortar el metrobús y la Policía intervino para impedirlo mientras lanzaban gas pimienta. Se contabilizaron 17 manifestantes heridos. 
Gremios y diversas organizaciones sociales como FOL o el Polo Obrero se movilizaron así hacia las inmediaciones de Plaza de Mayo para sumarse a una jornada nacional de lucha con ollas populares, que se replicó en 17 provincias.

Marcha en Eldorado
En tanto, en el marco de un plan de lucha nacional, el Polo Obrero se movilizó por apertura de los planes sociales, aumento en la partida presupuestaria para alimentos, y aumento en el monto de los planes en Eldorado. 
Rubén Aníbal Zeretski manifestó que “luego del fracaso de las reuniones de las organizaciones piqueteras con representantes del gobierno nacional, sin que se llegara a ningún tipo de acuerdo, decidimos continuar con el plan de lucha que se votó a nivel nacional”. 
Indicaron  que los reclamos que hacen al Ministerio de Bienestar Social son tres: apertura del número de planes para incorporar a los nuevos desocupados, aumento del monto de estos ante el proceso inflacionario, y aumento de las partidas destinadas a solucionar los problemas de alimentación de los sectores más vulnerables. 

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